Ficha

País

Francia, USA

Año

2003

Título original

Dead end

Duración

85min

Dirección

Jean-Baptiste Andrea, Fabrice Canepa

Guión

Jean-Baptiste Andrea, Fabrice Canepa

Reparto

Ray Wise, Lin Shaye, Mick Cain, Alexandra Holden, Billy Asher

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Crítica de Dead end
Autor: malabesta
Fecha: 23/06/2005.
Póster Dead end

Dead end

Digerido por malabesta

Adscrita al género de terror, “Dead end” es la típica película que los quinceañeros llevarán a ver a sus novias para poder echarle el protector brazo por encima. Después de no pocas horas meditando al respecto, es la única utilidad que le he visto yo.

Sin ser una mala película, no tiene nada de espíritu. Es simplemente una más. Los Harrington van a pasar la Navidad a casa de los padres de la matriarca, Laura Harrington (Lin Shaye), cuando su marido Frank (Ray Wise) decide que es un buen momento para intentar un atajo. Como era de esperar, se pierden en un profundo y tenebroso bosque en el que, como no, se empiezan a ver acosados por un maléfico engendro/espíritu/psicópata que se los quiere comer/absorber/descuartizar. Cuántas familias se hubiesen salvado de horrendos destinos si los americanos conociesen la Guía Michelin, que bien nos anunciaba el ilustre Don Camilo.

El caso es que el guión pasa por los lugares comunes del género, con pocas incorporaciones. Se agradece que evite el tono de muchas producciones del ramo que se centran en mostrar el mayor número de tripas posible; “Dead end” centra más el terror en los personajes que aún siguen vivos, en lugar del interiorismo anatómico con el que nos regalan las producciones estilo Craven. Pero lo bueno se acaba ahí. Claro que malo, malo, no es que haya mucho; quizá algún punto del guión cogido un poco por los pelos, y que las reacciones de los personajes son un poco estrambóticas. Les cuento: una familia se pierde en el medio del bosque, y tras encontrarse con una misteriosa mujer a la que llevan, se paran al lado de una tenebrosa cabaña. Al hijo quinceañero no se le ocurre mejor cosa que darse un paseo por entre la maleza para sacarse del bolsillo un calendario de camionero y darse una alegría onanista allí mismo. Sin duda la idea de esto es hacer reír al público, pero vamos, hay que tener un caudal de hormonas en sangre equiparable al de un jabalí en celo para tener esas urgencias…

Los actores tampoco destacan. Los padres (Ray Wise y Lin Shaye) sacan de profesionalidad (los dos ya tienen experiencia) mientras que los hijos (Mick Cain y Alexandra Holden) son tan sumamente planos que sus únicas exigencias interpretativas vienen a ser caminar hasta la marca y hablar al mismo tiempo sin mirar a la cámara.

La dirección, más propia de telefilme que de producción de cine, está al nivel del resto de los apartados. Totalmente gris, sin nada a lo que agarrarse para destacar, salvo el ya mencionado tratamiento de la casquería.

En fin, una película que ni mata ni engorda, si no todo lo contrario. Recomendada para gente sin muchas expectativas y que se hayan encontrado un billete en el suelo.

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