Ficha

País

Corea del Sur

Año

2002

Título original

Pido nunmuldo eobshi

Duración

116min

Dirección

Seung-wan Ryoo

Guión

Jin-wan Jeong, Seung-wan Ryoo

Reparto

Do-yeon Yeon, Hye-yeong Lee, Goo Shin, Doo-hong Jung

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Crítica de No blood, no tears
Autor: sensillo
Fecha: 01/07/2005.
Póster No blood, no tears

No blood, no tears

Digerido por sensillo

“No blood no tears” es una apuesta más del cine coreano, empeñado en demostrar que son capaces de cumplir con holgura el protocolo de Kyoto reciclando más que nadie. Hay en esta película mucho del cine de Tarantino, pero sobre todo es deudora de los dos filmes de gangsters de Guy Ritchie.

Un grupo de personajes que tienen en común el mismo objetivo: un maletín con la recaudación de unas peleas ilegales de perros. Si la historia es muy simple, la narración no lo es. En primer lugar, y de forma premeditada, por el desordenado montaje, que no es más que una triquiñuela bastante sencilla, pero que cayó muy bien en mucha gente. En este nivel la confusión trabaja al servicio de facilitar un par de giros argumentales en el tramo final, lo cual parece ser que se ha vuelto imprescindible aunque estés contando la caída de Pompeya.

En segundo lugar, y esto es más bien fruto de cierta torpeza, algunas escenas son difíciles de seguir por el uso visual de la cámara. Las escenas de acción, por ejemplo, están rodadas siguiendo el viejo método de engañar al operador de cámara, quien se piensa que va a rodar algo sobre el escarabajo pelotero. Sin previo aviso, todos empiezan a golpearse y a dispararse, y el pobre técnico se ve obligado a huir de allí a trompicones, con el resultado que nos podemos imaginar. Y hablando de las escenas de acción, no me gustaría dejar de advertir que se aleja bastante de la violencia estilizada de películas de kung fu como “Tigre y Dragón”. “No Blood No Tears” retrata una violencia marrullera y realista que no es apta para todas las sensibilidades.

El resultado final es una película que entretiene, pero no llega a sorprender por más que lo intente reiteradamente a base de arriesgados trucos más o menos plagiados de otras películas. El riesgo en este caso consiste, obviamente, en que te persigan las hordas de Ramoncín, aunque en Corea no deben tenerle mucho miedo. En cuanto a las notas de humor que salpican “No Blood No Tears”, solo puedo decir que la barrera cultural es muy alta, y necesitaremos tener destacado permanentemente a un reportero en Extremo Oriente para cubrir esos detalles.

A pesar de sus carencias, y de su manera desaliñada de encajar todas las piezas de la trama, gustará a quienes busquen rarezas en filmografías exóticas y no le moleste encontrar algo de aquí con la visión de allí.

Recomendada a mafiosos de Erasmus.

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