Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Fantastic four

Duración

106min

Dirección

Tim Story

Guión

Michael France, Mark Frost

Reparto

Ioan Gruffudd, Jessica Alba, Chris Evans, Michael Chiklis, Julian McMahon

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Crítica de Los 4 fantásticos
Autor: malabesta
Fecha: 15/07/2005.
Póster Los 4 fantásticos

Los 4 fantásticos

Digerido por malabesta

Bienaventurados los pobres porque ellos no tendrán dinero para pagar la entrada de "Los 4 fantásticos".  Tamaño es el despropósito a la mente humana que supone esta película. Sin duda los fans del cómic original arrasaran ciudades enteras, puesto que a mí, que me caracterizo por tener la sangre fría de un pingüino hasta me han dado ganas de darle un cachetazo al director y/o a los guionistas.

El grupo de superhéroes conocido por todos llevaba diez años en producción, y después de tanta espera parece que han hecho la película deprisa y corriendo. Después de que muchos nombres, incluído el tándem Soderbergh/Clooney se sumasen y desapareciesen de la producción, nos encontramos con el típico producto de segunda, tanto por su reparto, que se nutre en gran medida de actores de la televisión esperando dar el gran salto, como de su acabado, similar al de cualquier episodio piloto de una serie, con todas las connotaciones macabras que tiene la posibilidad de que haya secuelas de esto. Entiéndanse secuelas como otras películas. Las secuelas entre el público serán sin duda inevitables.

Entrando en materia, la historia empieza cuando un par de amigotes, Reed Richards y Ben Grimm, científico genial el primero (lo sabemos porque usa polisílabos) y piloto el segundo pretenden emprender un viaje espacial para estudiar no se sabe muy bien qué fenómeno solar que produce rayos cósmicos (la palabrería científica vacía y sin sentido estilo "Muy interesante" es una constante a lo largo de la película) y que probablemente curen todas las enfermedades, el hambre en el tercer mundo y la alopecia. El caso es que para financiarse recurren a Victor Von Muerte, magnate y ex-compañero de tropelías de Reed en sus épocas universitarias. Por supuesto, en nómina del risueño Muerte (es que a quién demonios se le ocurre juntarse con un tío que se apellida Von Muerte) está Sue Storm, ex-novia de Reed y hermana del también piloto Johnny Storm. Así en cinco minutos lo arreglan todo y aparecen en el espacio, donde son sometidos a desconocidas radiaciones que les dan sus característicos poderes. Luego la historia se para de repente y el guión pretende torpemente estudiar la adaptación de los personajes a su nueva vida, etc. Pero la realidad es que es una hora de imágenes "chulas", efectos especiales "guapos", chistes "para partirse" y publicidad encubierta que haría sonrojar al mismísimo Robert Zemeckis.

 La Cosa, ese ser convertido en piedra y rechazado por la sociedad a la que defiende arriesgando su vida es un bufón, Reed Richards un pelele, Sue Storm más que a radiación alteradora del genoma parece que la han sometido a una sobredosis de rayos uva y la antorcha humana es una especie de Pocholo con el pelo corto. El Doctor Muerte (qué sorpresa me llevé cuando me enteré de su identidad secreta) se pasa del coro al caño no se sabe muy bien por qué, a mayores de que su origen con respecto al cómic sufre una de las mayores transformaciones desde la salida de Cher de los quirófanos.

Luego la película se resuelve con un enfrentamiento final que bien podría haber sido dirigido por una pandilla de chimpancés entrenados, y que aún por encima da paso a un final abierto que plantea unas posibilidades de continuación capaces de hacer temblar a los más aguerridos críticos vikingos. 

A nivel interpretativo nada sorprende. Ioan Gruffud, como Reed Richards, sigue en la línea de "El Rey Arturo", o sea, horrible. Tampoco le ayudan nada los diálogos científicos que le han tocado y que bien podrían haber sido escritos por Giménez del Oso;  Jessica Alba sucumbe ante el poder de su tinte rubio e interpreta a Sue Storm sacando mandíbula y meneando el cuello como si se acabase de escapar de un suburbio de Los Ángeles; Chris Evans como Jonny Storm basa su actuación en enseñar abdominales peludos y Julian McMahon, Doctor Muerte, conocido en estos lares por su aparición en "Embrujadas" y "Nip/tuck" intenta sacar su nefasto papel a base de carisma, pero la verdad es que no le llega. El único que se salva de la quema es Michael Chiklis, Ben Grimm, que como no es guapo tuvo que aprender a actuar de pequeño para ganarse la vida. Todos aquellos que conozcan la serie "Shield" estarán familiarizados con él. Eso sí, como actuaba bien, rápidamente le han tapado la cara con toneladas de plástico naranja para que no afee la película.

A nivel de dirección, perpetrada por Tim Story, autor de grandes joyas como "Taxi" (la versión americana) o "La barbería" repite el nivel de éstas, y uno se lo puede imaginar deambulando por el rodaje con el saber estar y el aplomo de un turista japonés perdido en Barcelona. Por suerte, el 80% del metraje lo ocupan efectos especiales, por lo que su labor no se aprecia demasiado y uno se puede entretener viendo bonitos salvapantallas.

Resumiendo: probablemente la peor película de superhéroes hasta la fecha. Si la hubiese hecho Ed Wood, ahora sería materia de culto, lamentablemente sólo alcanza el nivel de despropósito. Recomendada para castigar a sus hijos; no tema, es tolerada para todos los públicos.
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