Ficha

País

USA

Año

2001

Título original

Spy Game

Duración

126min

Dirección

Tony Scott

Guión

Michael Frost Beckner

Reparto

Robert Redford, Brad Pitt, Catherine McCormack, Stephen Dillane, Larry Bryggman

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Crítica de Spy Game
Autor: bronte
Fecha: 18/07/2005.
Póster Spy Game

Spy Game

Digerido por bronte

A mí me gusta Tony Scott. Es un director claro, con un estilo personal, que jamás engaña. Cuando uno va a ver una película de Tony Scott ya sabe más o menos lo que le espera, lo cual no necesariamente tiene que ser malo. A la mayoría de las personas les gusta adquirir productos sabiendo exactamente lo que se van a encontrar. El romanticismo del azar tiene su gracia, pero a veces depara terribilísimas sorpresas. Muchas de las películas de Tony Scott tienen un alto grado de reconocimiento por parte del público, y entre ellas se cuentan la magnífica "Marea Roja" (parodiada en "Los Simpsons"), "El fuego de la venganza", el filme de culto "Amor a quemarropa" o la divertida "El último boy scout". También en su haber se cuentan truños como "Revenge" o "The fan". Así que por muy inverosimil que parezca nos encontramos con que la bondad de las películas de Tony Scott depende siempre mucho de la calidad del guión y no de sus pecados en la dirección.

El caso de "Spy game" es el de un guión de bueno para arriba. Y no porque solucione ningún tipo de interrogante vital, sino por lo apurado de todos sus mecanismos, su ritmo interno, su capacidad para generar la intriga, para crear personajes atractivos y para aportar al cine algún que otro diálogo notable. Por supuesto, y como en muchas películas de Scott, da pie a grandes descargas de adrenalina y testosterona, a personajes "too cool" que siempre saben como tener la última palabra. Pero ¿por qué no?. La adrenalina y la testosterona son realidades que están ahí y ningunearlas no nos hace subir ningún peldaño en la escala kármica. Tanto hombres como mujeres disfrutan con ese ritual de cortejo que es la demostración testosterónica y es algo muy humano apreciar las descargas de adrenalina. Si no, ya me explicarán a qué viene tanta gente tirándose desde un puente con la sola sujección de una cuerda. Si me dan a elegir entre un macizo medio desnudo esperando a que le pique un escorpión en la mesa de Sardá y una película de Tony Scott, creánme que lo tengo muy claro. Quizás con este ejemplo se pueda entender la honestidad y mérito del director americano.

En "Juego de espías" la historia reúne a dos hombres duros. Dos espías de la élite, que no se sabe cuál es más chulo, y enfrentados a la tremenda maquinaria de la CIA, que por supuesto y cómo no podía ser menos quiere devorarlos a ambos. Para más inri, los dos espías son los dos rubios más atractivos de la historia del cine, y extrañamente parecidos en caracterización. De hecho, esta película corresponde a esa época en la que Brad Pitt estaba empeñado en ser un clon de Robert Redford. 1991, el joven Pitt se ha metido en un lío, y está preso en una cárcel china. La agencia no sabe cómo quitarse de encima el problema, y llaman a su reclutador, Redford, para que les cuente todo lo que se sepa sobre el joven espía. Así la película se reparte entre Redford luchando como un espadachín dialéctico con todas las fieras en un despacho de Langley, y numerosos flashbacks en torno a todos los conflictos del mundo (Vietnam, Alemania Oriental, Líbano), donde se nos muestra la labor de reclutamiento, entrenamiento y ejercicio del joven agente.

La película tiene sabrosos diálogos en los que se refleja el encanto, inteligencia, ingenio e ironía que se le suponen a un espía como Dios manda. También juega con la pretendida frialdad que les caracteriza para luego dejar entrever que para estos protagonistas la amistad es lo más importante (pero al final, como nota emotiva y meramente apuntada, no se me pongan nerviosos). Se tiene el buen gusto de no machacar con la trama amorosa, que también está sólo apuntada y hay mucho juego de intriga y prestidigitación. Seguir todas las jugadas que Redford tiene que hacer desde un despacho de la agencia mientras toda la CIA le vigila, para poder salvar a su protegido, constituyen sin duda, un gran divertimento.

Toda esta mágnífica base está reforzada por el estilo de dirección de Scott, muy videoclipero. Mucho manierismo con la imagen, identificable con su director, que sin embargo es uno de los pocos que puede añadir fastforwards, congelados, cambio de tonalidades y fechas y localizaciones por doquier, sin que al grueso del respetable, no sólo no le dé por mentar a su madre (lamentablemente muerta y para la que está dedicada esta película), sino que además hasta disfrute con ello. La banda sonora también es muy el estilo Tony Scott, y ha sido profusamente utilizada en un conocido programa de la televisión española.

Los actores, qué vamos a decir de ellos que ya no se sepa. Tanto Redford como Pitt son leyendas vivas, y su calidad actoral ha sido demostrada en numerosas ocasiones en un caso, y en bastantes en el otro. Que a cierto sector del público le levante urticaria el tipo de hombre aquí mostrado, eso ya es otro cantar. Una buena película con un acabado que ya quisiera Ridley en nueve de cada diez ocasiones. Recomendada para todo el mundo menos para el CNI, que no queremos que se disgusten. Puntuacion