Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Sin City

Duración

124min

Dirección

Robert Rodríguez, Frank Miller

Guión

Frank Miller

Reparto

Bruce Willis, Jessica Alba, Devon Aoki, Alexis Bledel, Powers Boothe, Benicio Del Toro

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Crítica de Sin City
Autor: bronte
Fecha: 2005-08-11.
Póster Sin City

Sin City

Digerido por bronte

Inútil es comparar "Sin City", la película, con el comic original de Frank Miller. Posiblemente la novela gráfica sea recordada cuando todos hayamos muerto pero, sinceramente, no creo que ese sea el destino de este filme. Al ver "Sin city" no he podido evitar acordarme de los engendros sesenteros de Antonioni sobre la incomunicación. En su momento todo el mundo abrió la boca de par y par y por ahí se dijo que había inaugurado un nuevo tipo de cine. Hoy es imposible revisitar esas películas sin tener una terrible sensación de naftalina y bostezar con generosidad. Mucho me temo que lo mismo pasará con esta cinta. Toda su fuerza radica en una estética calcada del cómic, y eso tampoco es tan bueno, no se vayan a creer.

A mí Robert Rodríguez no me gusta especialmente, tirando a que no me gusta. Es un director demasiado pendiente de dar el aldabonazo sin darse cuenta de que antes convendría tener un poco de oficio. Demasiado fuego artificial y poca consistencia. En otro orden de cosas, la manera en cómo dejó tirado al mariachi original a la hora de rodar "Desperado", tampoco creo que diga mucho de su persona. No sé si eso tiene algo que ver con que sus personajes acostumbren a estar bastante faltos de alma. Por otra banda, Frank Miller será un excelente autor de novelas gráficas, pero una novela gráfica no es lo mismo que un guión, y durante toda la cinta persiste la incomodidad de estar viendo personajes igual de planos que el papel original en el que nacieron. Las frases funcionan de manera muy diferente escritas en una cuartilla a encarnadas por ser un ser vivo que se mueve y habla. Lamentablemente, en este filme, todos los personajes se mueven y hablan de la misma manera. Un defecto de guión, primeramente, y de dirección, luego, ya que en ninguna de las dos displinas se ha sabido dar la individualidad suficiente que necesitan los personajes para funcionar en una película.

También está el recurso de la voz en off, que es profusamente utilizado por los personajes protagonistas masculinos, lo que provoca un run-run durante todo el metraje en el que es difícil distinguir quién está hablando en cada momento si no fuera porque se les ve la cara. Por lo menos en la versión original. Quizás los actores españoles (si han puesto actores y no a figuras mediáticas) hayan sabido imprimir inflexiones y carisma a tres personajes que parecen las trillizas de Julio Iglesias. Confíemos en ello. Y es que la película se apoya en tres historias unidas con grapas de una manera bastante tosca. Vamos, muy mal unidas, o no unidas en absoluto sino colocadas una al lado de la otra como los chalets adosados. Se intenta que algunos personajes hagan cameos en la historia que no es la suya, pero ni por esas. Tras una pequeña introducción de la historia de Hartigan (Bruce Willis), se pasa con calzador a la de Marv (Mickey Rourke), que sinceramente, por el tema del sadismo y la casquería, resulta bastante desagradable. Y es que volvemos a lo de antes. No es lo mismo una mutilación dibujada, estática, que una mutilación en movimiento. La segunda historia es la liderada por Dwight (Clive Owen), en la que ya se percibe que había un afán expreso por diseccionar cadáveres. Y si no hay una buena excusa para ello, pues el maletero es muy pequeño y hay que cortarlos de todas todas. La tercera historia es el reenganche con la conclusión de la historia de Hartigan. Que sinceramente, es con diferencia la mejor.

¿Y por qué me pareció la mejor? Porque para hacer una buena historia una de dos: o se hace evolucionar la situación, o se hace evolucionar a los personajes. Lo que no puede ser es que personajes y situación permanezcan empantanados repitiéndose una y otra vez las secuencias como si se hubiera rallado el disco. Tanto la historia de Marv como la de Dwight se consumen en sí mismas, porque no hacen más que repetir los mismos patrones de manera cíclica. Si resulta más interesante la de Hartigan es porque hay una evolución de la situación, de los personajes y una conclusión que dice algo al respecto y que evita que pensemos que todos eran figuras de cera en el museo de la Gran Vía. Y bastante mérito tiene la cosa, teniendo en cuenta que tanto hombres como mujeres en esta cinta responden a dos únicos patrones. Ellas son todas prostitutas o stripers o van en pelota picada por la vida. Ellos las defienden de los que las quieren descuartizar, pegar, violar o matar. Y pocas más situaciones se ven en "Sin city". Independientemente de que a uno le guste o no la novela gráfica original, hay que reconocer que el sustrato es bastante reaccionario. Las mujeres de "Sin city" son muñecas chochonas en comparación a las de Dashiel Hammet o Raymond Chandler. También se puede calificar de enfermizo en algunos aspectos con ese gusto por la explicitud de la carne torturada.

Los actores están todos bien, más por la gracia de su propio carisma que por la merced que les haga el personaje o el director. Me parece una adaptación fallida en la medida en que se les ha ido la mano con los contenidos y no han sabido calibrar su efecto o la falta del mismo en su versión cinematográfica. Si uno no se deja impresionar mucho por la llamativa estética, es posible que encuentre "Sin city" un tanto tediosa. Y es que la estética, si no va a acompañada de una ética, está siempre llamada a la muerte. Que se lo digan a los que inventaron los caligramas. Veremos qué pasa dentro de unos años.

No se llamen a engaño los no fans del comic. Nada que ver con el género negro en ninguna de sus variantes. Recomendada para gente muy esteta básicamente. Puntuacion