Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Charlie and the chocolate factory

Duración

115min

Dirección

Tim Burton

Guión

Roald Dahl, John August

Reparto

Johnny Depp, Freddie Highmore, David Kelly, Helena Bonham Carter, Noah Taylor, Deep Roy, Christopher Lee

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Crítica de Charlie y la fábrica de chocolate
Autor: bronte
Fecha: 2005-08-12.
Póster Charlie y la fábrica de chocolate

Charlie y la fábrica de chocolate

Digerido por bronte

Todos aquellos que se escandalizan cuando detectan el mensaje pro-familia de las películas de Spielberg van a echarse las manos a la cabeza, y probablemente a arrancarse los pelos, cuando vean "Charlie y la fábrica de chocolate". Según Tim Burton, ésta intenta ser una película muy original al libro, al menos más original que la versión de 1971, protagonizada por Gene Wilder. Pero si esto es lo que Tim Burton entiende por fidelidad, será menester que su pareja empiece a desconfiar.

La historia es de todos bien conocida, y si alguno se ve en apuros, puede consultar la crítica de la primera versión, donde viene detallada con pelos y señales, así que no me detendré mucho en explicar trama, nudos y desenlaces, que en sus líneas generales continuan siendo los mismos. Puedo hablar sin embargo de la interpretación de Willy Wonka, sin lugar a dudas, uno de los platos fuertes del mejunje. En ocasiones he afirmado que Johnny Depp ha hecho su carrera abriendo mucho los ojos. Bien, si me quedaba alguna duda, esta película las ha despejado todas y para siempre. Una vez más, el conocido actor nos obsequia con una repetición interminable de sus dos gestos, a saber: abrir mucho los ojos, y sonreír como si estuviera posando para una revista del corazón. Pero no sólo eso. Si el personaje interpretado por Gene Wilder, era "excéntrico" pero innegablemente entrañable, el interpretado por Jonny Depp roza la esquizofrenia paranoide con unas gotitas de pedofilia, con ausencias incluidas. Yo, que ya no soy una niña, no estaría nada tranquila a su lado. Y lo digo en serio.

Luego está el tema de la estética. ¿Saben cuándo alguien hace siempre lo mismo, pero en el mal sentido? ¿Por qué empezamos a tener la sensación de que Tim Burton haga lo que haga, y salvo excepciones, hace siempre la misma película, y cada vez con menos gracia? ¿Por qué muchos de los escenarios de esta cinta parecen descartes de otras tantas de sus películas? ¿Por qué Danny Elfman siempre compone la misma melodía para las películas de Burton? ¿A qué vienen siempre los mismos coros angelicales y la sensación de que todas las películas de esta pareja siempre transcurren en Navidad? Hablando de estética y música, si algo es importante en la historia de "Charlie y la fábrica de chocolate" son los umpa-lumpas. Yo no sé si es o no buena idea haber clonado al mismo actor bajito infinitas veces para interpretar a los pequeños operarios de la fábrica, pero lo que me parece claro es que Deep Roy tiene cara de cualquier cosa menos de umpa-lumpa. El hecho de que se haya resuelto la historia de cada niño con un número musical de los umpa-lumpa, o mejor dicho, del mismo umpa-lumpa repetido hasta la saciedad, da al filme un tono repetitivo y cansino, que hace que el espectador vaya perdiendo progresivamente cualquier interés en el desenlace. Y no se apuren: vean la película en inglés o en español, no entenderán ni una sola palabra de la letra de las canciones. Aunque hubieran cantando un "lalalá" cualquiera, el resultado no habría sido muy diferente.

Luego está el tono general. La película de 1971 presentaba de manera mucho más conseguida a los personajes. A todos y a cada uno de ellos. No hay punto de comparación entre la expectativa que se crea para conocer a Willy Wonka y su primera entrada espectacular, con el "pasaba por aquí" de Jonny Depp. Tampoco nadie explica que los abuelos llevan 20 años postrados en la cama, con el punto absurdo de Dahl que eso tiene, así que cuando uno de ellos se levanta de la cama, a nadie en el patio de butacas le importa mucho. Eso sin contar el desastroso desarrollo del efecto óptico del pasillo que se empequeñece en esta versión. Los niños son mucho más "arquetípicos" en el primer filme, quiero decir, mucho más arquetípicamente insoportables, y al mismo tiempo mucho más tiernos. Freddie Highmore, Charlie, sigue en el mismo estado inerte que en el resto de sus películas, salvo tirando hacia el final donde se conoce que le dijeron :"Ahora llora como en "Finding Neverland"" y el niño hace algún que otro puchero. En resumen, la primera película era mucho más simple, quizás más inocente, pero con todo mucho más divertida y con un punto de humor negro que en ésta brilla por su ausencia. Esta es más grandilocuente, ampulosa, sensiblera y aún diré más: mucho más sensiblera, y ahora diré por qué.

Todo el mensaje de la narración de Dahl está implícito en la acción. No se necesita que nadie vaya comentando las jugadas de si uno es bueno o el otro malo. En la película de Tim Burton, las categorías morales de los personajes están explicitadas hasta la extenuación. Si en el cuento original, y en la primera película, Charlie también tiene su parte de travieso, y es capaz de reconocerlo, lo que le hace aún más merecedor del fantástico premio, aquí el niño se ha convertido directamente en una monjita de la caridad. ¿Qué necesidad había de trasmutar al niño en un muñeco de porcelana (tanto moral como físicamente)? Pero eso no es lo peor. Toda la magia y misterio que podía tener el personaje de Willy Wonka se ven aquí aniquilados por una serie de flash-backs (totalmente salidos de la mente retorcida del guionista mientras Roald Dahl se retuerce en su tumba), en los que se explica su niñez, lo mal que se llevaba con su padre, y el imposible aparato de dientes que le hacían llevar. Todo esto, para insertar una coda de unos diez minutos alabando las virtudes de la familia. Pero de una manera indisimulada, monográfica, dulzona, prescindible y muy sensiblera. No era exactamente de esto de lo que quería hablar el autor, y no veo la necesidad de enmendarle la plana.

Y, ¿por qué he dicho todo esto que he dicho hasta aquí? Básicamente, porque conozco la película original. Y si tienen que ver alguna de las dos, les recomiendo sin lugar a dudas la de 1971. Para quien no la haya visto, "Charlie y la fábrica de chocolate", resultará simplemente "otra película de Burton", con todo lo bueno y malo que ello conlleva. Tiene algún detalle de humor salvable y seguro que a los niños les gustará ver tanto colorido y los arbolitos retorcidos, marca del director. Lamentablemente, la moraleja de la historia primigenia queda sepultada bajo las toneladas de azúcar del elogio familiar, así que los retoños que vayan a ver este filme, posiblemente saldrán igual de maleducados que entraron (si es que es el caso). En mi sesión, sin ir más lejos, una retoña no tuvo ningún reparo en ponerse a hablar por el móvil mientras Johnny Depp abría los ojos de par en par.

Nadie va a sufrir una apoplejía por ir a verla, pero tampoco creo que arrasen con la venta del dvd. Recomendada para gente sin dientes.
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