Ficha

País

USA

Año

1980

Título original

Raging Bull

Duración

129min

Dirección

Martin Scorsese

Guión

Jake LaMota, Jospeh Carter

Reparto

Robert De Niro, Cathy Moriarty, Joe Pesci, Frank Vincent, Nicholas Colasanto

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Crítica de Toro Salvaje
Autor: malabesta
Fecha: 22/08/2005.
Póster Toro Salvaje

Toro Salvaje

Digerido por malabesta

Sin duda, "Toro Salvaje" es la película que marca la cumbre profesional de Robert DeNiro: no sólo cumple con creces con un papel nada fácil, tanto a nivel físico (sus cambios de peso durante la película son más que notables, además de las exigencias de encarnar en el ring a uno de los mejores boxeadores del siglo) como dramático, pues la vida de Jake La Motta dista de ser miel sobre hojuelas. Además, también marca esta película el último momento en el que el ser humano fue capaz de ver los abdominales de Robert sin recurrir a los rayos X.

A finales de los setenta, cuando las películas de boxeadores crecían como champiñones por Hollywood (de esa época son, entre otras muchas, “Rocky” y “Rocky II” de Stallone o “Campeón” de Zefirelli y John Voight), Scorsese acababa de recuperarse de una sobredosis y, espoleado por Robert DeNiro, se embarcó en el proyecto de rodar lo que hoy se conoce como un biopic de Jake La Motta, famoso y polémico boxeador de mediados del siglo XX, que terminó convertido en showman. Bajo el lema de “esto es espectáculo”, frase que abre y cierra la película, Jake (interpretado por DeNiro) comienza su vida de boxeador al margen de la mafia y lleva una fulminante carrera ascendente, hasta que ha de recurrir al hampa para poder competir por el título de campeón del mundo de peso medio, momento que marca el inicio de su caída profesional y personal. Jake tiene un carácter pésimo, machista, maltratador, celoso y paranoico, y terminará sólo y encarcelado, para recuperarse a través del mundo del espectáculo, llegando a aparecer en “El buscavidas” con Paul Newman.

Scorsese, con ánimo entre otras cosas de diferenciarse de la miríada de películas sobre el boxeo coetáneas con la suya (sólo en 1980 se estrenaban 8) decidió rodarla en blanco y negro (con algunas escenas en color). A pesar de ser una película de deportes, Martin no estaba demasiado interesado en ellos, por lo que las escenas de boxeo están rodadas de una manera un tanto desangelada (no por ello menos cuidadosa) salvo cuando éstas aportan algo a la evolución de Jake (sus enfrentamientos con Sugar Ray Robinson, que marcan el devenir de su carrera). Por lo demás, decir que a pesar de que DeNiro se tomó muy en serio su entrenamiento para la película (llegando a participar en tres combates profesionales, de los que ganó dos) sus partenaires parece que no se lo tomaban tanto, por lo que en algunos combates uno tiene la sensación que tenía cuando veía los enfrentamientos entre Hulk Hogan y El Último Guerrero.

Sin duda el factor determinante del éxito, además de la mano de Scorsese, está en el protagonismo de DeNiro. A falta de saber si su encarnación de La Motta es fiel al original o no (puesto que a mí el mundo del boxeo no me interesó ni cuando Poli Díaz se peleaba con Mickey Rourke), si se puede decir que sin duda es su mejor papel. No sólo porque en general el resto de su carrera haya ido evolucionando hacia un encasillamiento y una repetición de sí mismo bastante lamentable, sino porque resuelve el papel con holgura, haciendo creíbles todas y cada una de las escenas, incluyendo la un La Motta cincuentón y muy entrado en carnes; casi con treinta kilos más, apenas se reconoce a DeNiro, a pesar de que el maquillaje sólo ha transformado su nariz. No obstante, se llevó el Oscar de su año, en justa lid con el John Hurt de “El hombre elefante”, entre otros.

También hay que destacar la banda sonora de la película, que ha sabido escoger Scorsese íntegramente de las obras de Mascagni, además de numerosas canciones que van acompañando cada una de las décadas por las que discurre la película, de entre las que hay que mencionar aquellas que pertencen al genial Louis Prima, nunca bien ponderado cantante/saxofonista. Destacan también los efectos de sonido (que también estuvieron nominados al Oscar, aunque al final sólo cayeron los de mejor actor y mejor montaje), que cuenta la leyenda que son tan buenos que los ingenieros de sonido destruyeron las cintas originales para que no pudieran ser usadas de nuevo.

En fin, una película de las que hay que ver, se quiera o no, aunque sólo sea por saber por qué diantres la gente sigue adorando a DeNiro. Recomendada para practicantes del método Pilates. Puntuacion