Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Deuce Bigalow: European gigolo

Duración

83min

Dirección

Mike Bigelow

Guión

Harris Goldberg, Roy Schneider

Reparto

Roy Schneider, Eddie Griffin, Jeroen Krabbé, Til Schweiger, Douglas Sills

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Crítica de Deuce Bigalow: Un gigoló europeo
Autor: malabesta
Fecha: 23/08/2005.
Póster Deuce Bigalow: Un gigoló europeo

Deuce Bigalow: Un gigoló europeo

Digerido por malabesta

Nuevo intento de aprovechar los sorprendentemente buenos resultados en taquilla de una precuela no demasiado buena pero con sus momentos de gracia, repitiendo la fórmula que dio buenos resultados en un primer momento. Como lo de hacer dos películas iguales sólo le funciona a Gus Van Sant, es necesario introducir una serie de novedades que hacen que el resultado sea infinitamente peor que el original.

En esta ocasión Deuce Bigalow (Rob Schneider) se ve forzado a viajar a Amsterdam para por un lado ayudar a su viejo amigo TJ (Eddie Griffin) y por otro dejar que se olviden ciertos problemas legales en su tierra natal. Allí volverá se volverá a convertir en prostituto, a “satisfacer” a aquellas mujeres que nadie complace y a atrapar al malvado asesino de gigolós que asedia las calles de Amsterdam. En fin, la historia copia en gran parte los planteamientos de la original: Deuce se empareja con las mujeres más freaks del planeta (una gigante, una con joroba, otra con un pene-nariz…) y en lugar de adoptar la posición de supermacho de los otros gigolós, se gana su corazón siendo bueno y amable. Donde esta película cambia es en el tipo de humor. Si bien la primera parte, supongo que al ser distribuida por Disney, tenia un humor bastante ligero, en esta se le da una vuelta de tuerca a lo gamberro y casquero, alcanzando unos niveles de grosería que la verdad serán difíciles de superar. Para los que ya hemos pasado la adolescencia, la verdad es que tampoco es que hagan mucha gracia.

Pero no todo va a ser malo; otra gran baza humorística de la película es la estereotipación de los europeos y de nuestras costumbres, de las que se ríe sin cuartel la película. Por supuesto nosotros no estamos demasiado acostumbrados a que los demás se rían de nosotros, por lo que es probable que este tipo de chistes no triunfen mucho por aquí. Pero eso sí, la existencia de la Real Orden de Prostitutos y el hecho de que el miembro español se llame Rodrigo Bolasdemadera, pues tiene su gracia, no hay que negarlo. Por no mencionar las infinitas referencias a la actitud tremendamente antiamericana propia de los europeos, en especial de los franceses, que también da lugar a algún que otro chascarrillo en la película. Tampoco es que Europa sea el objeto de todas las bromas; la película se ríe por igual de negros, orientales, europeos, americanos, gays, enanos y en general todo lo que pille por delante. Hasta de mí creo que se burlan y todo.

Podría ponerme a discutir aquí sobre cómo actúa Rob Schneider, pero vive Dios que nadie irá a ver esta película para recibir clases de interpretación. Digamos que los actores hacen lo que tienen que hacer y responden al humor físico que compone gran parte de los chistes, que en algunos momentos recuerda bastante al de los hermanos Farrelly, para bien o para mal.

En fin una comedia con escasos momentos de gracia, recomendada para todos aquellos que busquen una salida laboral rápida.

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