Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

The Dukes of Hazzard

Duración

106min

Dirección

Jay Chandrasekhar

Guión

John O'Brien, Jonathan L. Davis

Reparto

Jhonny Knoxville, Sean William Scott, Alice Grezcyn, Steve Lemme

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Crítica de Dos pirados y muchas curvas
Autor: malabesta
Fecha: 25/08/2005.
Póster Dos pirados y muchas curvas

Dos pirados y muchas curvas

Digerido por malabesta

Puede que muchos recuerden una serie que Tele Cinco programó en las mañanas de los fines de semana, allá por principios de los noventa. Se llamaba "El Sheriff chiflado", traducción un tanto libre de "The Dukes of Hazzard", el título original de la serie y de la película que la reaviva, la que aquí comentamos. Todo este rollo viene a que nadie sabe por qué, si ya el primer título era suficientemente "libre", que ahora la película se llame en España "Dos chalados y muchas curvas" pone una piedra más en el largo camino de las traducciones absurdas. Pero una bien grande.

El protagonista indiscutible de dicha serie era un coche, que sufría de esa enfermedad que ahora se conoce como "tuneado", y de nombre General Lee; por supuesto se desarrollaba en pueblecito sureño de la América profunda, llamado Hazzard, en el que vivían sus conductores Bo y Luke Duke (ahora interpretados por Sean William Scott y Johnny Knoxville), y cuya combinación de nombres daba lugar de manera lógica al título de la serie. Por supuesto se dedicaban a luchar contra las fuerzas opresoras del Sheriff Rosco (M. C. Gainey), asalariado del malvado magnate Jefe Hogg (Burt Reynolds). La verdad es que la serie tenía un tono tremendamente desenfadado, y aunque aquí no gozo de demasiada popularidad, en USA el General Lee tiene una plaza en ese parking celestial que deben ocupar la furgoneta del Equipo A, Kit y el coche de Starsky.

La película recupera el susodicho tono desenfadado y un tanto simplón de la serie, recoge sus elementos básicos: persecuciones de coches, el General Lee volando y los primos Duke diciendo "yiiihaaaa", y los pasa por el tamiz de la MTv: chicas en bikini y humor un tanto vulgarcillo (más por lo sobeteado que está que por que sea de mal gusto). Aparece por ahí Jessica Simpson, cantante que triunfa en susodicha cadena, en el papel de la prima guapa de Bo y Luke, y que básicamente se dedica a quitarse la chaqueta y enseñar el escote cuando así se le requiere (muchas veces, de verdad). No da una imagen de sí misma demasiado buena, siendo como el pináculo del mujerflorerismo. Supongo que ella será la que pone las curvas de la película ante los Duke, que serán los chalados, dando pie al maravilloso título con el que la conoceremos aquí, solo parejo con otros grandes clásicos del titulaje como "Los albóndigas en remojo", "Teen Wolf, de pelo en pecho" y "Fue a por trabajo y le comieron lo de abajo".

La historia bien podría ser un capítulo de la serie original: el malvado Jefe, aprovechando el rally anual del condado, intenta convertir el pueblo (y con él la granja Duke) en una mina de carbón. Adivinen ustedes quién se lo va a impedir. Como los capítulos venían a durar una media hora, y la película se extiende hasta unos increíblemente largos 106 minutos, el relleno lo componen numerosas persecuciones, rodadas con una habilidad y una gracia sorprendente, que consiguen no aburrir. Es también una comedia, aunque los chistes podrían ser mejores. Se nota la influencia de Johnny Knoxville, padrino de "Jackass" y que parece que ha de ser abofeteado por contrato. También es bastante sangrante el hecho de que Willie Nelson, que interpreta a Jesse Duke, tío de los numerosos primos Duke, no deje de contar chistes de rednecks durante todas sus apariciones, lo que fuerza los diálogos y rompe el ritmo. Es como si en "Todo sobre mi madre" cada cinco minutos apareciese Eugenio con su zumo de naranja.

Otra de las grandes sorpresas es la química de la pareja protagonista, Knoxville y Scott. Ambos tienen esa mirada de inteligencia que podemos ver en tantos primates mientras se despiojan, por lo que juntos funcionan bien. También hace gracia ver de nuevo a Burt Reynolds; supongo que habrá una ordenanza municipal que impida que se ruede una película de coches en la que no aparezca él.

En fin, una película que se hará agradable a todos aquellos que se acerquen con buena disposición a verla. Recomendada para aquella gente a la que, como diría Daddy Yankee, le gusta la gasolina.

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