Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Are we there yet?

Duración

95min

Dirección

Brian Levant

Guión

Steven Gary Banks, Claudia Grazioso

Reparto

Ice Cube, Nia Long, Aleisha Allen, Phillip Bolden, Jay Mohr, M. C. Gayney

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Crítica de ¿Cuándo llegamos?
Autor: malabesta
Fecha: 31/08/2005.
Póster ¿Cuándo llegamos?

¿Cuándo llegamos?

Digerido por malabesta

Hay que ver las vueltas que da la vida. El otrora rapero Ice Cube, padre de canciones como “Fuck tha Police” o “Gangsta, gangsta” protagoniza ahora una blanda película para niños, de segunda mano (pues estaba pensada para Adam Sandler). Parece que la intención de Cube (que se cambió legalmente de nombre al de “cubito”) es de seguir los pasos de Vin Diesel, así que después de continuar con su saga de “xXx”, ahora le toca el turno de sufrir a los infantes. Si Diesel atacó con “Un canguro súper duro”, Cube lo hace con “¿Cuándo llegamos?”.

La película ofrece todo aquello que haría huir al más aguerrido de los espectadores: Ice Cube con gran cantidad de joyería, un coche tuneado, dos críos absolutamente insufribles y moralina barata. Nosotros que somos muy sufridos y hemos pasado por esto y por cosas peores, podemos aguantarlo, pero en general poca será la gente que sea capaz de resistir los 95 minutos de película sin abandonar la sala. Ni siquiera los niños, a los que va digerida, serán capaces de resistir, ayudados en parte porque la película se nutre de ciertos clichés que por aquí aun no son lo suficientemente abundantes. La frágil historia se centra sobre Nick Persons (Ice Cube), dueño de una tienda de coleccionables deportivos (cromos, camisetas y demás) y que odia a los niños, que un buen día se enamora de Suzanne Kingston (Nia Long). Resulta que la buena mujer es divorciada y madre de dos criaturas, Lindsey y Kevin (Aleisha Allen y Philip Bolden), que tienen por deporte espantar a los pretendientes de su madre, con un despliegue de torturas directamente sacadas de la franquicia “Solo en casa” y que harán revolverse en su tumba al mismísimo Macaulay Culkin. El caso es que para congraciarse con la madre, Cube tiene que llevar a los niños a Canadá en su nuevo y flamante todoterreno, que por supuesto destrozarán sin remedio.

En fin, la cosa podría pintar sólo mal a primera vista, pero es que luego no hay por dónde cogerla. A excepción de la madre, que aparece unos diez minutos en total, el resto de los personajes son bastante insoportables: Cube es el típico afroamericano supercool que cuando camina parece que se acaba de bajar de un caballo y el guionista ha puesto tal empeño en hacer parecer a los niños insoportables, y es tal su triunfo, que cuando a mitad de película intenta convencernos de que Ice Cube se empieza a encariñar con ellos, uno no se lo cree ni de guasa. Así que cuando la cosa va tirando hacia el final, que se empieza a temer así cuando queda como media hora, todo resulta tan increíble que la precipitación y chapucería con la que sucede es casi un alivio.

La dirección de Brian Levant es acorde con su currículum. El director de “Beethoven”, las dos películas de los Picapiedra o “Este chico es un demonio 2” demuestra que es un autor regular y nos regala otra joya. La supuesta hilaridad de la película, casi siempre física, quizá pueda hacer reír a ciertas tribus amazónicas sin civilizar, pero al espectador medio como que le cae ya un poco vista. Parece que los recursos estilísticos de este hombre se reducen a patadas en la entrepierna y niños vomitando.

Los actores dejan bastante que desear. Ice Cube se limita a ser él, parece, y lo único que diferencia su actuación en esta película de otras precedentes es que cuando abraza a alguien no es para romperle el cuello. Los niños, ambos los dos, no son gran cosa, aunque se les perdona debido a su edad. El chaval, Philip Bolden, tiene una cara un poco estática y su hermana concentra su actuación en resultar insoportable.

Resumiendo, un producto del que poca gente disfrutará. Recomendada para procesos inquisitoriales.

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