Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Dark Water

Duración

109min

Dirección

Walter Salles

Guión

Hideo Nakata, Koji Suzuki, Rafael Yglesias

Reparto

Jennifer Connelly, John C. Reilly, Tim Roth, Dougray Scott, Pete Postlethwaite, Ariel Gade

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Crítica de Dark Water: La huella
Autor: sensillo
Fecha: 05/09/2005.
Póster Dark Water: La huella

Dark Water: La huella

Digerido por sensillo

Algún día empezaré a publicar remakes de críticas orientales y entonces escribir será mucho más sencillo. Walter Salles, quien no hace mucho había ilustrado la juventud del “Che” en “Diarios de motocicleta”, vuelve a coquetear con el terror a partir de la película de suspense sobrenatural de Hideo Nakata.

Una mujer se muda con su pequeña hija a un piso bastante lamentable, afectado por la humedad y por esos dichosos fenómenos paranormales que tanto molestan a la gente cosmopolita de la capital. Con esto y muy poquito más ya les daba para hacer la película, y la versión de Salles hereda totalmente el ritmo lento y sosegado del filme japonés. Es de agradecer, no obstante, que los cambios hayan ido más allá de occidentalizar el reparto, como ocurría en “El grito”.

Si la versión japonesa incidía en lo paranormal, y sus protagonistas eran principalmente la casa y la niña fantasma, en esta película los personajes están mucho más trabajados. Difícil papel para Jennifer Connelly, que interpreta a la madre y sobre la que recae todo el peso de la película. El guión incide en los traumas y sentimientos de culpa de este personaje, y juega en ocasiones con su salud mental, robando protagonismo a fantasmas y chorretones de agua, que tienen ahora un papel mucho más secundaria. La película de Nakata, sin embargo, casi hubiera estado dentro de las posibilidades de Steven Seagal si lo hubieran filmado de lejos. Otra ocasión más para asombrarse de cuánto ha cambiado Jennifer Connelly desde que la vimos hacerse mujer rodeada de teleñecos en “Dentro del laberinto”.

Gracias a la labor de unos avispados publicistas, es muy probable que mucha gente espere encontrar en “La huella” otra película más de fantasmas que irrumpen en escena bajo atronadoras fanfarrias, con la consiguiente decepción. “La huella” construye un húmedo universo que hará sufrir los huesos de los espectadores reumáticos, y lo puebla con unos pocos personajes desgraciados que arrastran algún que otro problema desde la infancia y más allá. Todo ello lo deja transcurrir con un ritmo en muchas ocasiones de una lentitud desesperante, y por aquí y por allá ronda un fantasma que no cobra demasiada importancia hasta la conclusión de la película. La versión de Nakata era más ligera a fuerza de ser aún más vacía, pero ni la una ni la otra resultarán una buena elección si lo que se quiere es pasar una tarde trepidante.

Un guión tan austero quizás hubiera agradecido un montaje más estricto que lo hubiera aligerado de gran parte de su metraje. A veces se echan de menos ediciones de DVD que quiten extras en lugar de añadirlos, porque en este caso no se entiende muy bien qué motivos llevaron a estirar esta historia hasta los cien minutos que dura, que no es desde luego un metraje excepcional pero que en este caso se hace muy largo.

Recomendada a quienes dudan entre llamar al exorcista o al fontanero.

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