Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Cinderella man

Duración

144min

Dirección

Ron Howard

Guión

Cliff Hollinsworth, Akiva Goldsman

Reparto

Russell Crowe, RenÚe Zellweger, Paul Giamatti, Craig Bierko, Paddy Considine, Bruce McGill

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Crítica de Cinderella man
Autor: malabesta
Fecha: 2005-09-06.
Póster Cinderella man

Cinderella man

Digerido por malabesta

Muchas loas a “Cinderella man” se han leído, y por una vez, no seremos nosotros quienes llevemos la voz disonante. Es, ante todo, una buena película. Pero a todos aquellos que se deshacen en halagos, bien se les ve Que carecen de la formación oportuna. La única diferencia que hay entre “Cinderella man” y muchos de los Rockys (a excepción del I) o no menos películas de Van Damme es que en este caso todos los actores son competentes, el presupuesto es alto y está bien gastado y el guionista logró terminar la EGB.

A ver, resumiendo, es la historia de Jim Braddock (Russell Crowe), un boxeador que durante la depresión del 29 lo pierde todo: su licencia para boxear, su dinero, su gas, su electricidad… y se ve obligado a trabajar como estibador e incluso mendigar, para poder alimentar a su mujer (Renée Zellweger) y a sus tres hijos. Un buen día su antiguo manager (Paul Giamatti) llama a su puerta para ofrecerle la oportunidad de un nuevo combate, así que poco a poco Jim comienza a ganar uno tras otro, hasta llegar al campeonato, convirtiéndose en un ejemplo e ídolo para todas aquellas víctimas de la crisis económica. No faltan, por supuesto, el promotor usurero y ambicioso, el periodista maquiavélico y malintencionado pero que al final comprende que el protagonista es un auténtico héroe o el malo malísimo que ya ha matado a un par de boxeadores en el ring; es decir, el Iván Drago de la película. En este caso es Max Baer (un Craig Bierko, el protagonista de “Nivel 13” absolutamente irreconocible), mujeriego, disoluto, chuleta… en definitiva, malo.

Por supuesto, el guión aprovecha la tremenda potencialidad del personaje, que además es real como la vida misma, y no se corta a la hora de mostrarnos lo triste y dura que es su vida, la mala suerte que tiene y cómo Max Baer es el perfecto antagonista para que luego, cuando ambos se estén aporreando en el inevitable combate final, uno se sienta realmente bien cada vez que Crowe aporrea la cara de Bierko. Además la resolución de dicha pelea pasa por un momento clásico de este estilo de películas, en el que el protagonista es más “listo” que su rival, en fin, de libro.

Claro que luego tenemos la dirección de Ron Howard, que repite con Crowe tras “Una mente maravillosa”, y a los guiones a Cliff Hollingsworth y Akiva Goldsman, autora de numerosos blockbusters como la ya mencionada “Una mente maravillosa” y el que lo será seguro, “El código DaVinci”, con lo que tenemos una dirección que no busca llamar la atención, sino que sabe que el punto fuerte de la película es la historia, y no el hecho de usar o no trípode, y un guión que sin ser genial, está trabajado y pulido hasta el máximo, con el mejor hacer de la industria de Hollywood.

Visualmente, la película se centra en la decadencia y fealdad de la época de la gran depresión, que es la característica que marca al personaje de Crowe, pobre como es él, siempre aparece mal afeitado en los combates, y con un albornozo que bien podría haber robado del último hotel en el que estuvo, en contraste con sus rivales, que son más “ricos”, y visten/peinan mejor. El mundo de Braddock haría llorar a Dickens.

Los actores están todos más que bien. Paul Giamatti excelente como manager y Renée Zellweger sin brillar demasiado se adapta bien al personaje de esposa sufridora, ayudada sin duda por su físico. Pero los que dan la campanada son los dos boxeadores antagonistas. Por un lado Russell Crowe tiene un personaje hecho a medida. Aúna los momentos dramáticos necesarios para lucir al actor de “Una mente maravillosa” o “El dilema” pero además es un personaje con la presencia física necesaria para un hombretón como Russell, que por mucho que se diga, no tiene mucha pinta de profesor de matemáticas. Luego está Craig Bierko, que de jovenzuelo de aspecto inocente y carrillos llenos, ha pasado a un enorme y musculado boxeador, y con el aspecto de ser el personaje con el que los estibadores mafiosos del Volga asustan a sus hijos.


Resumiendo, una gran película que sin duda dará mucho que hablar en los Oscars, entre otras muchas cosas porque tampoco ha funcionado muy bien en taquilla. Recomendada para parados en general.

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