Ficha

País

USA

Año

1997

Título original

Deconstructing Harry

Duración

96min

Dirección

Woody Allen

Guión

Woody Allen

Reparto

Woody Allen, Richard Benjamin, Kirstie Alley, Billy Cristal, Judy Davis, Bob Balaban, Elisabeth Sue, Demi Moore

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Crítica de Desmontando a Harry
Autor: bronte
Fecha: 08/09/2005.
Póster Desmontando a Harry

Desmontando a Harry

Digerido por bronte

Reconocerán que tiene cierta gracia que un escritor en fase de bloqueo creativo se llame Harry Block. Una obviedad que se hace aún más graciosa cuando se conoce el paralelismo que existe entre "Desmontando a Harry" y "Fresas salvajes" de Ingmar Bergman. Cuarenta años después Woody Allen se apropia de la idea fundamental del celebérrimo autor sueco, y la "alleniza", poniendo un destello gracioso y a veces desternillante en cada detalle.

Perteneciente a una década en la que Allen estaba más lucido y lúcido que en la actual (no olvidemos que de los noventa son películas como "Misterioso asesinato en Manhattan" o "Balas sobre Broadway"), que nadie espere encontrarse nada en "Desmontando a Harry" que no sea la misma historia de siempre. La de un intelectual judío neoyorkino con problemas de inseguridad y auténticos problemas relacionales con las mujeres. Para ello toma el punto de partida de un escritor a punto de recibir un homenaje en la Universidad de la que fue expulsado, y el recuerdo de varios pasajes de su vida y de cómo él los reconvirtió en ficción.

En esta película se aprecia de manera clara una hábil labor de tejido de subtramas, y lo que en una pequeña historia no es más que una anécdota, se convierte en el detonante de un gran gag en otra de las historias. De esta manera, Harry Block consigue llegar al centro académico en un coche con un muerto, una prostituta y un hijo secuestrado. Si los divertidos diálogos de Allen no son suficientes para que el espectador falto de alma disfrute, les recomiendo entonces que centren su atención en el fino de trabajo de encaje de las diferentes historias. Y si no en ello, en las imaginativísimas ideas que colman esta película como la del hombre "desenfocado". Y si esto aún no fuera suficiente, en el magnífico montaje que alterna personajes reales de la vida de Harry Block, con los personajes inventados en los que él los ha trasmutado en sus novelas. Una película dinámica, llena de buenos momentos, y al mismo tiempo, y cómo no esperábamos menos de Allen, corroída por un pertinaz nihilismo sobre la inutilidad de la vida.

Vuelve a aparecer aquí el Woody Allen mujeriego, aunque esta vez quizás más descarnada por la afición de su personaje a las prostitutas y cierto rango de vocabulario que quizás parece más habitual en las películas españolas (aunque sin la gracia del texto en su conjunto, claro). También aparece el recurrente tema del judaísmo, en esta ocasión plasmado con lo que podríamos llamar auténtico humor judío y cómo no, los psiquiatras, casándose incluso Harry Block con una de ellos. Lo de siempre, vamos, aunque merezca la pena verlo. Porque el autor deja que la ficción tome posesión de todo el metraje, y no tiene reparos en situar secuencias en el pleno infierno, lo cual da también al filme un tono interesante. La película ejerce además en cierta manera de obra coral (recurso del gusto de Allen), debido a la gran cantidad de actores que aparecen en la misma, a veces interpretando el mismo personaje.

Se trata en definitiva una obra divertida cuyo auténtico tema es la acto creacional de historias: de dónde y cómo nacen. Cómo la realidad está presente en ellas a veces de forma insospechada. La manera en la que en ocasiones la creación de mundos ficcionales no enmascara más que la incapacidad para adaptarse al mundo real, y todas esas perlas con las que los artistas suelen dar la tabarra a las seres de su entorno más próximo, auténticos héroes de todo el cotarro.

Una buena película recomendada a todos aquellos que gocen de verles las tripas a los aparatos.
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