Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Bad News bears

Duración

113min

Dirección

Richard Linklater

Guión

Glen Ficarra, Bill Lancaster

Reparto

Billy Bob Thornton, Greg Kinnear, Marcia Gay Harden, Sammi Kane Kraft

Enlaces

Externos

Críticas

por autor

por título

# A B C D E F G H
I J K L M N O P Q
R S T U V W X Y Z
Crítica de Una pandilla de pelotas
Autor: malabesta
Fecha: 10/09/2005.
Póster Una pandilla de pelotas

Una pandilla de pelotas

Digerido por malabesta

“Una pandilla de pelotas” es el título con el que en España se presenta “Bad news Bears”, en esa línea de darle algo de gracejo a los títulos que tenemos aquí, para ver si así se consigue que tres o cuatro incautos más entren a la película. Esta es una de esas películas de baseball, deporte extraño a los ojos locales, en las que uno podría encontrar moralina estilo Disney. No se preocupen, la película no tiene moralina. Ni gracia. Ni pies. Ni cabeza. No tiene una intención clara, no se sabe si está destinada a un público adulto o infantil, si pretende transmitir un mensaje o es sólo una farsa, o en general por qué un buen día alguien se levantó de la cama con la idea de filmar semejante despropósito.

Remake de la película homónima de 1976, protagonizada en aquel entonces por Walter Matthau y Tatum O’Neal, en la que Morris Buttermaker, un entrenador alcohólico y fracasado (Billy Bob Thornton), exjugador profesional, y ahora a cargo de un equipo infantil, los Bears, que deja mucho que desear en todos los aspectos del deporte, y suponemos que en otros como higiene personal también. Enfrente de él está Roy Bullock (Greg Kinnear), típico entrenador infantil malvado, sólo preocupado por el triunfo y con el que Thornton está llamado a enfrentarse. Contará con la ayuda de su hija, Amanda Whurlitzer (Sammi Kane Kraft, parece que una estrella del softball en USA), con la que por supuesto no tiene muy buena relación. El cómo el indisciplinado y dispar (está formado por los típicos rechazados sociales: el rebelde peleón, el chaval entrado en carnes, el estudioso gafotas, un par de hispanos y hasta un armenio) comienza a mejorar a la vez que su entrenador se humaniza, hasta que ambos llegan a la final y último partido contra sus antagonistas, se lo dejo a aquellos que se atrevan a ir a verla.

La historia en sí podría tener un mínimo de interés, si no fuese porque parece que era parte de un guión muchísimos más largo que ha sufrido infinitos cortes, por lo que casi todo pasa a trompicones, y muchas veces ni siquiera vemos el motivo de muchas acciones de los protagonistas. Luego tampoco ayuda el hecho de que los personajes no tengan ningún tipo de gracia o carisma: en general todos se limitan a su estereotipo y hacer lo propio de él, con la excepción de Buttermaker, que simplemente es odioso e imposible de identificarse por él o sentir algo que no sea el mayor de los deseos de que arda en el infierno. Es el ya típico personaje de Thornton, decadente y políticamente incorrecto, pero que está tan mal desarrollado que nunca llega a dar una imagen de humanidad, nunca sabemos de dónde sale esa mala leche y en general no sabemos el motivo de su pequeño cambio de actitud a lo largo de la película, pues este es el único que sufre algo de evolución. El resto de personajes son tan planos que podrían pasar por debajo de una puerta.

Como actor, Billy Bob se limita a repetir su Bad Santa, pero con una barba diferente. Los niños son bastante repelentes todos ellos, pero en general no lo hacen mal. Y Sammi Kane resulta bastante convincente en su primera incursión en el mundo del cine, por encima de la media de los deportistas metidos a actores. Greg Kinnear viene a repetir su papel de “Mistery Men”, esa imagen de gran triunfador americano con mucho escondido en el armario que parece que tan bien personifica. Con la vis cómica que tiene, no se vayan a creer que mucha, le llega y le sobra para saldar con el papel, pues tampoco es que tenga demasiados minutos.

En fin, una película que esperemos que desaparezca pronto de la cartelera. Recomendada para todos aquellos que se empiecen en el mundo de la enseñanza, no importa cuan malos sean sus alumnos. Estos son peores.

Puntuacion