Ficha

País

USA

Año

2001

Título original

Operation Swordfish

Duración

99min

Dirección

Dominic Sena

Guión

Skip Woods

Reparto

John Travolta, Hugh Jackman, Halle Berry, Don Cheadle, Sam Shepard, Vinnie Jones

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Crítica de Operación Swordfish
Autor: bronte
Fecha: 15/09/2005.
Póster Operación Swordfish

Operación Swordfish

Digerido por bronte

“Operación Swordfish” es un ejemplo parafigmático del cine-espectáculo. No porque alcance la excelencia en sus formulaciones, sino por lo canónico de éstas. Primeramente ocupa sus primeros minutos con un comienzo impactante que tiene la clara intención de atrapar la atención del espectador. Este prólogo a su vez está dividido en dos: en primer lugar, un monólogo a lo "Tarantino" en el que Travolta filosofa sobre cómo debe ser el cine (lo cual no está exento de ironía), y en segundo lugar, una explosión espectacular retratada a través de un travelling circular. A colación de este último punto, espero que la piratería no acabe con las salas de cine, porque, de verdad de la buena, no hay punto de comparación entre ver esa misma secuencia en una pantalla grande, a verla en la televisión o en el ordenador. Si finalmente vamos a tener que conformarnos con verlo todo en un tamaño de 21 pulgadas, va a ser muy triste. Y cutre.

En su monólogo primero, ya instalado en papeles "so cool", Travolta menta los muertos de todos aquellos cineastas que intentan desarrollar un discurso existencialista a través del humo de una pipa de agua. Tiene más razón que un santo. También se habla sobre la necesidad de realismo en la pantalla, y en si el público quiere o no finales felices, lo de "el criminal nunca gana", vamos. La película mantendrá durante todo el metraje un sano sarcasmo autorreferecial sobre todos estos temas, y se burlará en no pocas ocasiones sobre sus asertos iniciales. Y habrá quién se pregunte: ¿Y qué hace Travolta soltando todo ese rollo? Bueno, está robando un banco y a punto de causar una catástrofe urbana y urbanística como sólo los americanos saben hacer. Que con la excusa de robarle el bolso a una ancianita destruyen todo el centro cívico de la ciudad y el palacio de los deportes, si les dejan.

Travolta es un delincuente de categoría que para llevar a cabo su malvado plan necesita la ayuda de un hacker de categoría, interpretado por Hugh Jackman (uno de los actores más interesantes y con más carisma aparecidos en los últimos años). A Jackman, que es un hombre decente, lo lían en todo el follón asegurándole 10 millones de dólares que le permitirán recuperar a su hija (que ahora vive con su madre y un productor porno, habrasé visto), no porque sea un caco de vocación, faltaría más. Bien; a partir de este momento un montón de escenas de acción, testosterónicas, videocliperas, punchlines, y todo lo que se precie de aparecer en una producción como la que nos traemos en las manos. Incluso escenas más estultas de lo habitual como sacar a Halle Berry tomando el sol (??) con la única intención de poder retratar su top less de la manera más ridícula y zafia posible.

Hace mucha gracia (de ahí comentaba lo de la ironía) que Travolta defienda tan enconadamente el realismo en el cine, y que en la última parte de la cinta se pueda ver un autobús volando por Los Ángeles y de paso destruyendo los edificios más emblemáticos de esa ciudad. Pero, sinceramente, está hecho de tal manera, que uno traga, y no se levanta y empieza a rajar la pantalla con la patilla de la gafa media proyección; al contrario que en determinados cines ibéricos, en los cuales la sola acción de rebozar boquerones despierta la ira del público al hacerse tan evidente que el actor no ha rebozado un boquerón en su vida. Pero la película también tiene su eco de "mensaje". El hecho de que el personaje de Travolta no sea tan malo, sino bueno, sino malo, tiene su parte de gracia. Con suponerse que es un personaje "del lado correcto", está presentado como un auténtico psicópata, con lo cual no deja de quedar patente el sano sentido del humor tanto de la dirección, como del guión.

La película es medianamente entretenida y alegra la vista. Y está recomendada muy especialmente a esos a listillos puros y castos, que creen no tener ningún tipo de responsabilidad en que su país se meta en guerras, como por ejemplo, por petróleo, mientras ellos van tan cómodamente sentados en su coche de gasolina, posiblemente a comprarse un vinilo sin el que no pueden vivir, y con unas zapatillas hechas con la última generación de plástico. Eso sin contar tecnologías mucho más profilácticas.

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