Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Four Brothers

Duración

109min

Dirección

John Singleton

Guión

David Elliot, Paul Lovett

Reparto

Mark Wahlberg, Tyrese Gibson, André Benjamin, Garrett Hedlund, Sofía Vergara

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Crítica de Cuatro hermanos
Autor: malabesta
Fecha: 17/09/2005.
Póster Cuatro hermanos

Cuatro hermanos

Digerido por malabesta

“Cuatro hermanos” es una de esas películas de acción, totalmente vacías de contenido y de brillo en general, pero a las que la gente se aferra, como le pasó en su momento a “Training day”. En este caso los tiros, los muchos tiros, van más o menos por el mismo sitio: esas malas calles y esos barrios llenos de delincuencia, que parece una canción de los Kalis.

Dirán ustedes que es el arquetipo y cliché que se tiene de los “chicos de barrio”, siempre afroamericanos, pero hete aquí que la película está dirigida por John Singleton, director y guionista de “Los chicos del barrio”, y el cineasta más joven nominado a mejor director. Y da la casualidad de que el también es negro, y criado en uno de esos barrios, por lo que se supone que tendrá una visión más real del asunto. Aún así, casi no hay un personaje que sea positivo, puesto que el que no es un delincuente común, es ultraviolento o un machista consumado, lo cual es especialmente triste cuando estos son los personajes positivos de la película.

Básicamente, la historia se centra en torno a cuatro hermanos, de diferentes familias pero adoptados por la misma mujer (Fionnula Flanagan), que se enteran de que su madre ha sido asesinada en el asalto a un supermercado. Por supuesto, vuelven al barrio para solucionar el asunto. Los cuatros tienen pasados oscuros, Bobby (Mark Wahlberg) es un violento ex-convicto, Angel (Tyrese Gibson) es un ex-delincuente metido a soldado, Jeremiah (Andre Benjamin) perteneció al sindicato (que en USA no es estilo CCOO, sino que son notablemente más violentos, especialmente en ciertos sectores laborales) y Jack (Garrett Hedlund) es un músico de rock, supuestamente homosexual y que supuestamente ha sufrido abusos sexuales en su infancia (no sé yo si el director o los guionistas han hecho conscientemente que al único personaje de la película que no es un supermacho testosterónico le tocasen de pequeño). Este escueto resumen es todo lo que sabemos de los personajes, al menos hasta que aparecen los créditos finales, en los que nos enseñan algunas gracietas de las vidas pasadas de éstos.

En el momento en el que llegan a casa de su madre, se lían a tiros con la banda de mafiosos que domina las calles, se enfrentan con la policía, medio corrupta, medio maniatada, lo típico y tópico de estas películas, pasando por todos los lugares comunes: la pelea final, el gran tiroteo en la casa, las persecuciones, etc. Mención especial merece Sofi (Sofía Vergara), la novia de Angel, que se limita exclusivamente a abrir las piernas en cuanto ve a su novio (sé que suena un poco mal, pero visto es peor) o a cocinar/limpiar cuando alguien se lo ordena. Se intuye que quizá pueda ser un alivio cómico, pero vamos, tiene la gracia de la Semana Santa. En general la trama es bastante lineal, con la excepción de unos intentos, bastante pobres y artificiales, de añadir cierta intriga al asunto.

La escasez de desarrollo de los personajes se extiende al plano dramático: las pocas escenas con cierta carga emotiva que tienen (no olviden que se reúnen en el funeral de su madre) están resueltas tan mal a nivel de dirección (que son tan sensibleras que parece que las ha rodado el perro de Scottex) y de actuación que sólo falta ver cómo Mark Whalberg pica cebolla para que le caigan un par de lagrimones. Mención especial merece Andre Benjamin, que como cantante tiene un pase (es la mitad de Outkast) pero que como actor, es muy limitado. Su catálogo de expresiones se limita a entrecerrar los ojos, fruncir un poco el ceño y poner cara de otear el horizonte (lo que en romano de palacio se conoce como poner cara de estreñido) cuando le pegan, tiene miedo, se hace el duro, le entra una arena en el ojo, se muere su madre, etc.

Lo único que tiene un mínimo pase de toda la película son las escenas de acción, que sin duda a raíz del presupuesto que maneja, y con la de profesionales de esto que rondan Hollywood, es muy, pero que muy difícil rodarlas mal. Aún así, fíjese si será tal el compromiso del director con su obra, que lo consigue. La supuesta apoteosis final es más bien un apocalipsis, sumamente rancio, sin demasiado sentido a nivel guión y rodado con menos talento que los combates de lucha libre mejicanos.

En fin, una película bastante mediocre, recomendada para todos aquellos que queriendo ser “Boyz in the Hood” se hayan quedado en la chavalada de la esquina.

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