Ficha

País

España

Año

2005

Título original

Obaba

Duración

100min

Dirección

Montxo Armendáriz

Guión

Montxo Armendáriz, Bernardo Atxaga

Reparto

Pilar López de Ayala, Juan Diego Botto, Peter Lohmeyer, Mercedes Sampietro, LLuís Homar

Enlaces

Externos

Críticas

por autor

por título

# A B C D E F G H
I J K L M N O P Q
R S T U V W X Y Z
Crítica de Obaba
Autor: bronte
Fecha: 27/09/2005.
Póster Obaba

Obaba

Digerido por bronte

Insulsa. Si hubiera que elegir una palabra para definir "Obaba", esa sería insulsa. A primera vista, parece que las narraciones de "Obabakoak" de Bernardo Atxaga son nulamente cinematográficas, y quiero creer que sobre el papel disfrutan de un carisma e interés que en su versión audiovisual han sido aniquilados por completo. Vamos, espero que sea eso. Obaba es un pueblo del País Vasco (parece al menos), dónde la historia de cada habitante se convierte en un relato con el que alienar al espectador. En esta ocasión, Montxo Armendáriz ha elegido tres: "La maestra", "Los hermanos Pellot" y "El hijo del alemán". Inútil buscar grandes momentos en ninguno de ellos que no sean propiciados por los actores.

Y digo esto, porque en esta película sólo se salva el trabajo de los intérpretes y para eso, no todos. En primer lugar, Pilar López de Ayala, que parece mentira que sea tan buena actriz proviniendo como proviene del culebrón televisivo español, y que aun así no sienta la necesidad de decir "vale", "ej que" y "jo, tía" en cada uno de sus trabajos... Como es el caso de Bárbara Lennie, estoy segura que recién salida de cualquiera de esas academias de interpretación que nacen como los hongos y que sostienen que ponerse en pelota picada delante de toda la clase es ser un buen actor. El director, con saña, le encarga además a la pobre Bárbara un papel de esos terroríficos, en el que obliga a la pobre chica a repetir expresiones como "colegas", "es un tío legal" y no sé que otras, que increíblemente ya se me han olvidado, pese a ser el discurso oficial de todos los jóvenes en nuestro cine. Al final va a haber que creerse que todos los menores de cuarenta años de este país hablan como de rebajas. En fin.

Pero el hecho de que el personaje de Bárbara Lennie, hilo conductor de la película, esté tan pobre y tópicamente caracterizado no me debe apartar de lo importante. Decía que Pilar López de Ayala es una actriz "inusual" en el panorama patrio. No le importa gesticular, y además vocaliza muy bien. Me reconocerán que eso sí que es bien raro. Un actor español que vocalice bien. Doña Pilar consigue convertir una historia manida y construida de manera ramplona, en algo que merece la pena presenciar. Sobre todo, por la demostración de su virtuosismo de gran actriz con lágrimas incluidas. En esta categoría, también merece la pena destacarse Eduard Fernández en otra historia olvidable, ejerciendo de orate, y al que también se le entiende todo. Para compensar, ahí tenemos al que hace de novio de Bárbara Lennie, que a ese sí que no se le entiende nada de nada. Entre todo el revoltijo de actores, también se cuentan Mercedes Sampietro, habitual de este tipo de producciones, y Lluis Homar, protagonista del peor Hamlet que yo he visto en el teatro en toda mi vida. Aquí, no tan mal, pero vaya.

Para unir estas tres historias, el director y guionista Montxo Armendáriz (que muy por debajo se ha quedado de su anterior "Silencio roto"), elige una argucia podríase decir algo tosca y facilona. Una estudiante de audiovisules, muy colegui ella, se va al famoso pueblo a rodar una especie de documental para la escuela. Entre plano y plano, la buena de la chica va relacionando las historias. Pues bueno. Que el nexo de unión sea un testigo a mayores de los principales testigos que ya son los espectadores no sé que opinión habría despertado en Einsestein. De hecho no sé qué opinión despertará en la tienda de fotografía y vídeo de mi calle. Pero seguro que nada bueno. Si además de eso, el metraje se consume en historias grandilocuentes que en el fondo no quieren decir nada, ¿qué es lo que nos queda? ¿Qué quiere decir "La maestra"?, o peor aún, ¿qué quiere decir "Los hermanos Pellot"?, o peor aún ¿cómo se puede desaprovechar tan vilmente la historia del hijo del alemán?

La narración avanza en ralentí, y únicamente el oficio del director, que no se le puede negar, evita que sea un potente somnífero. Aunque, bien mirado, también él es el responsable de todo lo malo. En su caso también la gloria y la maldición caminan de la mano. Desaprovechado trabajo de guión, con personajes y situaciones fútiles, que pasa factura. Además, ver a Juan Diego Botto, con ese mullet, que parece MacGyver, no es lo que se dice placentero. Menos mal que el chico que interpreta a Manuel, aparte de defender dignamente su personaje, nos devuelve la esperanza de volver a ganar algún concurso de belleza masculina. "Obaba" ni mata ni engorda. Ni chicha ni limoná. Ni blanco, ni tinto, ni tiene color. Recomendada para todos aquellos que recuerdan con nostalgia la Yubaba de "El viaje de Chihiro".

Puntuacion