Ficha

País

España

Año

2001

Título original

Torrente 2: Misión en Marbella

Duración

99min

Dirección

Santiago Segura

Guión

Santiago Segura

Reparto

Santiago Segura, Gabino Diego, , Tony Leblanc, José Luis Moreno, Inés Sastre, Arturo Valls.

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Crítica de Torrente 2: Misión en Marbella
Autor: malabesta
Fecha: 29/09/2005.
Póster Torrente 2: Misión en Marbella

Torrente 2: Misión en Marbella

Digerido por malabesta

Segunda entrega de la saga de Torrente, sin duda hecha por Santiago Segura con el principal y nada deshonroso objetivo de ganarse unas pesetillas. Si bien Segura ha sido un personaje de frecuentes apariciones públicas desde su participación en “El día de la bestia”, tras el éxito alcanzado por “Torrente, el brazo tonto de la ley”, su fama y popularidad alcanzó alturas insospechadas, lo que le concedió un poder de convocatoria que, junto a la desesperación innata de los españoles por salir en la televisión o medios similares (y que nos hace rebajarnos a límites insospechados), hacen que esta película sea lo que es.

Mientras que “Torrente: el brazo tonto de la ley” era una película que se basaba principalmente en la fuerza del personaje protagonista, que junto con una serie de secundarios también bastante logrados eran capaces de compensar una historia un tanto flojilla. En “Torrente 2: misión en Marbella”, la jugada no salió nada bien. Mientras que el personaje central ha perdido ya la novedad, y muchos de sus chistes repetidos ya no hacen tanta gracia (como sucede en general con todo el humor de perfil bajo), la película se pierde en un infinito mar de secundarios y cameos; tanto afán de Segura por sacar a sus amigos hace que la historia avance de una manera errática, debido a las revirivueltas y retruécanos que el guión ha de dar para que todo el mundo tenga sus segundos de fama.

Ya de por sí la historia no es gran cosa: Torrente dilapida alegremente en Marbella la fortuna con la que se saldó su primera aventura. Pero dado que las finanzas no son lo suyo, rápidamente vuelve a su miseria (económica, la moral es perpetua) habitual, lo que le obliga a abrir una agencia de detectives con la que ganarse el pan. De nuevo se ve rodeado por una tropa de patéticos perdedores y descastados sociales, en este caso encabezados por Gabino Diego, un politoxicómano del que Torrente, en su línea, se aprovecha. El humor de la película, sigue los caminos abiertos por la primera parte: escatología, zafiedad e incorrección política. Ningún tabú está a salvo: discriminación sexual, malos tratos, prostitución, drogas, minusvalías e incluso la política internacional española son pisoteadas por el gracejo torrentiano.

Lo más destacado de la película son los actores, no porque sean excesivamente buenos, sino porque son muchos. En cuanto a profesionalidad están Torrente y Gabino, el uno repitiendo solventemente su papel (que teniendo en cuenta que se lo ha escrito él mismo, tampoco es que tenga mucho mérito) y el otro simplemente exagerando muchos de los rasgos habituales en sus personajes. Luego hay un gran número de actores amateur con un rango de responsabilidad en el desarrollo (o rotura del desarrollo) de la película muy variable: desde Jose Luís Moreno, que interpreta a la mente criminal malvada antagonista de Torrente, y que como malo lo más que consigue despertar es un poco de grima, hasta la miríada de cameos: Carlos Moyá, Yola Berrocal, el Gran Wyoming, Santi Millán, el Cigala, Barragán, Esther Cañadas, Antonio Resines (sí, lo encajo dentro de la categoría de amateur) y hasta el mismísimo Buenafuente, entre otros (se rumorea por ahí que tal era el afán del famoseo por aparecer en la película que Segura se vió obligado a hacer numerosos descartes entre sus pretendientes), roban unos segundos de cámara para hacer que el espectador se olvide de la historia y se pase gran parte de la película escudriñando las caras de todos los transeúntes a ver si reconoce a alguien. Por supuesto, el reparto de la primera parte también tiene sus momentos en ésta, incluído Tony Leblanc (a pesar de que su personaje está muerto y enterrado, vuelve a través de suy hermano), que Segura es muy amigo de sus amigos.

La dirección sigue el buen oficio de la primera parte, aunque al trabajar con un material mucho peor, pues no luce tanto ni da tan buenos resultados, a pesar de un incremento notorio del presupuesto que sólo sale a relucir en contadas ocasiones de la mano de unos efectos especiales que tampoco aportan demasiado. Aún así, Santiago Segura, que lo que no tiene de artista lo tiene de empresario y promotor, consigue que su película, una vez más, sea productiva, la gran asignatura pendiente de nuestro cine.

En fin, una comedia bastante fallida sólo recomendada para aquellos que nunca cogen los chistes a la primera. Puntuacion