Ficha

País

España

Año

2005

Título original

Torrente 3: El Protector

Duración

99min

Dirección

Santiago Segura

Guión

Santiago Segura

Reparto

Santiago Segura, José Mota, Tony Leblanc, Javier Gutiérrez, Yvonne Sció, Carlos Latre.

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Crítica de Torrente 3: El Protector
Autor: bronte
Fecha: 2005-09-30.
Póster Torrente 3: El Protector

Torrente 3: El Protector

Digerido por bronte

Yo fui de las que en su momento defendió "Torrente, el brazo tonto de la ley". Y lo defendí por varias razones. En primer lugar, porque después de muchos años viendo cómo los cineastas españoles querían hacerse pasar por franceses, por fin alguien recuperaba los rasgos tradicionales del sainete español, los actualizaba y los volvía a poner en candelero con el consiguiente éxito de público. En segundo lugar, porque después de lustros produciendo películas afortunadamente olvidables, finalmente alguien era capaz de crear un personaje con entidad propia y mostraba la innegable pericia para diseñar secuencias con la suficiente intensidad y empaque como para pasar a formar parte del acervo popular. Así que quedamos en que yo defendí "Torrente" mientras fue fiel a estructuras seculares castizas. Pero llega un momento en que una ya no puede seguir haciendo esfuerzos sobrehumanos.

Si bien la primera entrega ofrecía una cierta originalidad y un reencuentro con nuestras raíces, desde que Santiago Segura se nos puso americano, esto va de mal en peor. Con esto quiero decir que es posible que esta tercera película sea incluso peor que la segunda. "El protector" parodia sin reparo grandes momentos del cine. ¿Del cine español? No. ¡Cómo si hubiera algo que parodiar! Esta nueva secuela tira de "Rocky", "Rambo", "Apocalipsis now" y "En la línea de fuego", por decir una al azar en la que se vean guardaespaldas. Y esto, ¿por qué? Pues básicamente porque en el cine español hay tal pobreza de temática que cuando uno se quiere salir de sota, caballo y rey, no le queda más remedio que mirar al otro lado del charco. Sin embargo, resulta que los americanos se saben parodiar a sí mismos mucho mejor de lo que podemos hacerlo nosotros. Con más gracia, y sobre todo con más conocimiento de causa. Y así de macarrónicos resultan los desvelos de Segura: pálidos intentos de copiar el estilo hollywoodense con persecuciones en coche incluidas, que resultan en el conjunto pobres, artificiales y molestas.

La película es un desfile interminable de cameos que no desvelaré, porque por alguna extraña razón parece que hay gente a la que le hace mucha gracia ver a fenómenos (en el peor sentido) televisivos jugando a ser actores, mientras que los de verdad sobreviven sirviendo hamburguesas. Sólo diré que no falta nadie. Y cuando digo nadie, es nadie. Por supuesto, así es el nivel actoral en su conjunto. A este respecto se salva Santiago Segura, no porque sea el hijo de Al Pacino, que no lo es ¡vive Dios!, pero hay que reconocerle el mérito de haber creado, con mayúsculas, un carácter. Todos los demás, están para el arrastre. Incluso cómicos televisivos muy válidos como José Mota, de "Cruz y raya", que si bien en su programa es capaz de hacer reir a gran cantidad de españoles cada semana, en "Torrente, el protector", pasa sin pena ni gloria por culpa de un personaje dibujado con desgana y que no es más que la degeneración creativa de sus antecedentes, interpretados por Javier Cámara y Gabino Diego. Con un tacto impagable por mi parte, evitaré nombrar al resto del reparto.

Y quede claro que sainete, entremés y demás, no tienen nada que ver con "destape", que es sin lugar a dudas el subproducto más abyecto que ha creado la cultura española en siglos después de la inquisición, los toros y "TNT". Una cosa es el sainete, sano divertimento sobre los vicios de una sociedad y otra, esto. Y anda que no abusa Santiago Segura de "esto", sacando carne femenina de la manera más gratuita y zafia posible; o lo que es lo mismo, sin el mínimo rastro del talento que el conocido showman ha de tener por algún lado. Aunque semienfrentado con el "aparato oficial cinematográfico", Segura no deja de demostrar que al fin y al cabo procede de la misma camada y así hay risas explícitas a costa del PP y de Rouco Varela. Lo cual no tendría nada de malo si hubiera una intención clara de dar estopa a diestro y siniestro, pero por aquí siempre reciben los mismos. En igual orden de cosas, esta película sirve como evidencia clara de cómo años de propaganda antiamericana acaban dando sus frutos conviertiéndonos en un país incapaz de cuestionarse lo que pasa dentro porque está demasiado ocupado riéndose, como le mandan, de los de fuera (pero copiándolos).

La trama es fácil: Torrente, como siempre, rodeado de ineptos, ha de proteger a una tipa que está ahí puesta por el ayuntamiento con el único objetivo de dejarse magrear y enseñar los pitones. Porque una cosa es que el casposo policía sea un machista misógino y otra, que Segura no haya querido incluir ni un sólo personaje femenino que no sea deficiente mental y cuya única participación no sea la de mostrar cacho. En la primera entrega había cierto humor caricaturesco e ingenioso (poco elegante, ciertamente, pero ingenioso en fin); un retrato grotesco sobre la fauna y flora que puebla nuestras calles (aunque hay que reconcer que revisitada, envejece pero que muy mal, difuminándose sus aciertos y brillando ostensiblemente sus defectos, en especial su vulgaridad). En las dos últimas, no hay más que zafiedad y poca imaginación. La tercera película abusa de nuevo del humor escatológico, denotando un sentido de la medida nulo, se estrella en los grandes gags por malos y repetidos y sólo toma un poco de vuelo en los pequeños detalles, campo en el que Segura tiene mucha mano y en el que se debería centrar para que sus películas fueran un poquito mejores aunque tuvieran menos público.

Es como la historia de los Austrias. Cada generación más degenerada. Recomendada para los auténticos Torrentes. Puntuacion