Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Wedding Crashers

Duración

119min

Dirección

David Dobkin

Guión

Steve Faber, Bob Fisher

Reparto

Owen Wilson, Vince Vaughn, Christopher Walken, Rachel McAdams, Isla Fisher, Jane Seymour

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Crítica de De boda en boda
Autor: bronte
Fecha: 05/10/2005.
Póster De boda en boda

De boda en boda

Digerido por bronte

Las cosas claras: esta película difícilmente se colocará entre las diez mejores comedias de la historia. Pero tan cierto como que Owen Wilson aún no se ha arreglado la nariz, es que "De boda en boda" tiene momentos ante los que resulta imposible no reírse. También aviso y ya en el primer párrafo, que alguno de ellos merece el cruel y técnico adjetivo de "bastorro a más no poder", pero el ambiente festivo de todo el filme hará que hasta el más digno de los predicadores tenga la manga muy ancha en esta ocasión. Así que nada que ver con productos como "American Pie". Cuando en "Wedding Crashers" los guionistas apuestan por un gag comprometido, de esos que pueden arruinar la carrera de cualquiera hacia la Casablanca, saben que cuentan con un director capaz de acertar con la puesta en escena, y sobre todo con unos actores ultracompetentes.

Hay que reconocer que Vince Vaughn se está destapando como un cómico de primera. Desde que ha entrado a formar parte de la camarilla Stiller-Wilson, está desarrollando una capacidad para crear la hilaridad, que fácilmente le ha granjeado el calificativo de roba-escenas. No hay más que recordar como en "Mr & Mrs Smith" no tenía ninguna dificultad para eclipsar a Brad Pitt con uno de los mejores alivios cómicos que hemos visto en años. En "De boda en boda", es un protagonista con todas las de la ley, aunque no lidere la trama protagonista. He de avisar, no obstante, que lamentablemente en la versión doblada el filme pierde gran parte de su gracia, ya que la manera en que Vaughn utiliza su voz es como poco singular. Igualmente, acapara los mejores momentos del filme, ayudado por Isla Fisher, que también se descubre como una hábil cómica, y con la que se genera una efectiva química en escena.

Igual química podría reclamarse para el dúo Vaughn-Wilson. No es que Wilson deje de hacer lo que siempre hace y a lo que ya nos tiene acostumbrados, a saber, poner la boquita así como diciendo "uh" y tal. Pero lo cierto es que de tanto vérselo hacer, ya como que una le va cogiendo cariño y despliega una tímida sonrisa cuando él hace gala de sus gracietas en pantalla. En esta ocasión, también Owen hace reír. Asimismo aparece Christopher Walken, con esa cabeza o ese peinado imposible (una de dos) que le caracteriza, y una recuperada Jane Seymour que algún día debería ser portada de "Saber vivir".

La película roza el humor "destroyer", pero no nos engañemos: no deja de ser una comedia romántica con todos los ingredientes que se le suponen a la misma. Rachel McAdams, ganando puntos después de "El diario de Noah" es la heroína romántica a la que Owen Wilson pretende, y con la que no hace falta que aclare si acabará o no. Con ser una película insustancial, no deja de demostrar lo grande que es la industria americana hasta en los pequeños detalles. Por ejemplo, ese caracterización del político oriundo, posiblemente republicano, con una sola frase que lo define biográfica y ideológicamente de manera contundente: "la naturaleza siempre gana", reproduciendo el discurso biologista tan típico en esos sectores. O el reflejo de la adoración de los americanos por el humor. Como forma parte de la conversación media de los estadounidenses el saber los mecanismos del mismo, o las partes en las que se divide un chiste. Y como no, hacer mella en sus intocables, en este caso en Eleanor Roosevelt.

En la película también aparece un cómico en boga, Will Ferrell, en una actuación creo yo que prescindible, y no quiero acabar esta crítica sin referirme a Keir O'Donnell, quien parodia un estereotipo creado en el mismo corazón de Hollywood, y bastante cargante, por cierto, como es el artista incomprendido que sólo anhelaba que su padre le quisiera. Como por allí nos llevan unos años de adelanto, también lo presentan como un homosexual algo desequilibrado y posiblemente peligroso, escapando del tópico, por aquí aún muy asentado, de locaza de enorme corazón. Sus pocas apariciones en la trama son memorables.

El director, David Dobkin, hace un excelente trabajo, sacando el máximo partido a las situaciones y a los actores, y los guionistas, Steve Faber y Bob Fisher, tienen la suficiente soltura como para presentar a los personajes de manera sobresaliente en tres minutos. Cuando uno lleva 20 minutos de visionado no puede creer que ya hayan pasado tantas cosas y tan bien expuestas. Con todo, una película de actores, cómicos, fundamentalmente.

Recomendada para gente con excedencia de arroz.

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