Ficha

País

USA, Francia

Año

2005

Título original

Transporter 2

Duración

87min

Dirección

Louis Leterrier

Guión

Luc Besson, Robert Mark Kamen

Reparto

Jason Statham, Alessandro Gassman, Amber Valletta, Kate Nauta, Matthew Modine, Jason Flemyng.

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Crítica de Transporter 2
Autor: malabesta
Fecha: 09/10/2005.
Póster Transporter 2

Transporter 2

Digerido por malabesta

Nueva entrega de las aventuras de Frank Martin, el eficiente transportista que, tras ver como su primera película funcionaba excepcionalmente bien en el mercado DVD, ha conocido una secuela. Ésta acerca sin duda mucho más a Jason Statham al título de duro oficial, detrás de otros hombres de amplias entradas que lo ostentaron antes que él, como Bruce Willis o Clint Eastwood. Le faltan unas cuantas películas más, un personaje realmente carismático (pues por mucho que uno se empeñe Frank Martin no deja de ser un boceto, más que un personaje) y votar republicano, aunque esto último no lo hemos podido confirmar (entre otras cosas porque es inglés).

“Transporter 2” supone una segunda parte con bastante pocas diferencias respecto a la primera: desaparece Shu Qi del reparto (que fue la que nos acercó a muchos a la primera parte), Frank cambia de coche (de BMW se pasa a Audi) y de Francia se traslada a Miami. Poco más echaremos de menos (y a mí el coche y la situación geográfica me dan bastante igual). Ahora tenemos a nuestro conductor amigo que acepta un trabajo de chófer del hijo de un reputado político americano, interpretado por el un tanto desaparecido Matthew Modine, que no se lleva del todo bien con su mujer (Amber Valletta). Por supuesto, el chaval es secuestrado por el mercenario contratado por la mafia colombiana, Gianni (interpretado por Alessandro Gassman, que sorprendentemente es italiano, que ya empieza a ser una moda que esos papeles los interpreten Bardem o allegados), y su amante/ayudante Lola (Kate Nauta). Ambos pretenden utilizar al chaval para truncar una reunión internacional de jefes de estado en la que el personaje de Modine es el anfitrión.

Todos aquellos que se acerquen a la película con el planteamiento correcto, disfrutarán sus casi noventa minutos. Aquellos que busquen respuestas a la vida, el universo y todo lo demás, a lo mejor salen un poco decepcionados. “Transporter 2” es la película de acción por antonomasia. Una historia muy sencilla y lineal (malos hacen enfadar a bueno, bueno patea culo de malos uno por uno, bueno salva mundo, todos contentos), que da lugar a un guión fluído capaz de mantener unidas en harmonía las numerosas persecuciones y peleas que suponen la chicha de la película. Todo ello regado con unos cuantos chistes de esos que siempre sueltan los tíos duros de verdad. Por supuesto, como buena película de género, no es nada realista. La gente salta mucho, los coches explotan y los protagonistas sobreviven a todo tipo de accidentes de los que no se escaparía ni el mismísimo Houdini. Pero si uno es capaz de aparcar la incredulidad, es un espectáculo altamente agradable y hasta divertido. La película sabe no tomarse en serio cuando hace falta, y se rie tanto del personaje de Frank como de todos los estereotipos de americanos y franceses que tiene a bien encontrarse.

El personaje de Frank está trazado como en la anterior, como el duro por antonomasia. Nada sabemos de su pasado salvo sus antecedentes de militar de élite, conveniente y puntualmente recitados por un policía que comprueba sus orígenes, y poco sabemos de su personalidad salvo sus famosas reglas. El drama recae íntegramente sobre la pareja Modine/Valletta, que son los únicos personajes reales de la película: ellos son los únicos que evolucionan a lo largo del guión también. Descargando estas labores del personaje de Frank, éste puede conservar su quintaesencial dureza, de manera que en lugar de ser él el que cambia, hace que todo su entorno lo haga, ya sea a base de yoyas o con esa rectitud moral que siempre tienen los duros, incluso aquellos que viven en el hampa.

Igualmente, los antagonistas son rápidamente encasillados en un arquetipo (el villano guapo e inteligente, y la psicópata peligrosa de gatillo fácil), por lo que no necesitan mucho desarrollo (proceso que supondría recortar el número de patadas que da Statham). Mención especial merece Kate Nauta: los guionistas se han esforzado en hacerla especialmente desagradable, y sospechamos que no del todo conscientemente, pues sus diálogos son bastante malos. Ayudados por su físico (es algo así como Mila Jojovich, pero aun más delgada), consiguen un personaje tan odioso que uno está deseando que le llegue el rebuscado y desagradable final propio de este tipo de personajes.

El guión sería notablemente efectivo de no ser porque no sabe terminar la película. La esperable pelea final se les va un poco de las manos, y sólo los espectadores más “creyentes” podrán tragárselo. Además, está solucionado todo un poco aprisa, dejando al espectador preguntándose cómo demonios es que todo ha vuelto a la normalidad en sólo un cambio de plano.

No obstante, y dicha escena aparte, la dirección hace gala del oficio necesario para llevar a buen puerto una película de este estilo. Es especialmente agradecida en las persecuciones, en las que sabe resaltar aquello que sus especialistas hacen bien y difuminar aquellos planos más difíciles o peor resueltos por el equipo de riesgo. En este aspecto tambien cabe destacar la colaboración de Statham, que pocos dobles usa. Incluso las escenas de acción, que tanto le deben a Jackie Chan y a ese uso tan creativo de la escenografía que lanzó a la fama, están rodadas por él mismo.

En fin, uno de esos productos con los que Luc Besson da su versión de la excepción cultural. Recomendada para calvos en crisis. Por fin hemos encontrado alguien a quien seguir. Puntuacion