Ficha

País

USA

Año

2004

Título original

The flight of the Fenix

Duración

113min

Dirección

John Moore

Guión

Scott Frank, Edward Burns

Reparto

Dennis Quaid, Tyrese, Giovanni Ribisi, Miranda Otto, Tony Curran

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Crítica de El vuelo del Fénix
Autor: bronte
Fecha: 12/10/2005.
Póster El vuelo del Fénix

El vuelo del Fénix

Digerido por bronte

Es ésta una película recomendada para los amantes de las aventuras trepidantes. Todos aquellos lo suficientemente maduros como para dejarse llevar sin sentirse avergonzados, por los altos y bajos en el estómago al tiempo que se preguntan "¿se salvarán? ¿no se salvarán?" deberán ir a ver esta película, porque las cosas como son, la estructura y el montaje son impecables. Por ello es necesario tener un perfil de persona que aprecia el cine de entretenimiento y que disfruta viendo las posibilidades que puede dar un buen tratamiento de la imagen. Abstenerse gafapasterío porque es muy entretenida.

Y es que hacía tiempo que no se veía por nuestras pantallas, en primer lugar unos encuandres tan hermosos a la vez que efectivos. Cuando digo hermosos no me refiero a la típica fotografía para que los bufanderos exclamen "qué hermosa fotografía, destila poesía", sino a aquella que no está para eclipsar la historia, sino para servirla, pero aún así uno no puede dejar de sentir que todo lo que se ve está perfectamente elegido, encuadrado y fotografíado. Y no sólo eso, sino que también perfectamente "travellingeado" y "panoramicacizado". Y mención aparte merece el uso del color, que es imaginativo y notable.

En cuanto a la estructura, tenemos aquí el típico ejemplo de situación conflictiva que hay que resolver y donde se suceden pequeños subconflictos que hacen que parezca que la solución cada vez está más lejos. Cada nuevo obstáculo que se les presenta a los protagonistas está perfectamente medido y encajado para conseguir un "crescendo" que corona un final más que emocionante. Todo ello gracias asimismo a un montaje agil que aprovecha al máximo las posibilidades de cada secuencia. No hay más que aguantar en el cine 20 minutos para comprobar en la inicial escena del accidente aereo todo lo que estoy diciendo. Porque que yo recuerde, la última vez que vimos un accidente aéreo de semejante calidad fue en "Naúfrago" y de eso ya hace un tiempecillo.

El fallo de la película está sin embargo en los diálogos. Es una lástima que un equipo de guionistas (entre los que se encuentra el multifacetico Edward Burns), con talento suficiente como para segmentar tan bien la película, se haya perdido en ciertos personajes lamentables, con algunas frases lamentables. En este epígrafe, puedo apuntar directamente con el dedo a los dos afroamericanos que pululan por ahí. Como aquí no encajaba el esterotipo de gracioso del "yo, man", pues han metido el otro, que consiste en "negro pendenciero, chuleta, y que mueve la cabeza como un perrito de bandeja de coche". Claro que también hay buenas frases, gran parte de ellas en la boca de Liddle, interpretado por Scott Michael Campbell, que tiene cara de Guillermo el travieso, veinticinco años depués.

También me ha parecido un tanto reprochable el uso que se hace de la música. Mientras que el "score" tiene un cierto regusto a clásico de los sesenta, en mi opinión acertado, la selección de las canciones es arbitraria y resulta impuesta al desarrollo natural de la película. Incluso llega a frenar la acción de manera un tanto tonta cuando suena el éxito "Hey, ya". Deberían medirse un poco con esto de intentar vender discos. Claro que lo más reprochable de todo es Giovanni Ribisi, porque aunque en este filme su cara no parezca un flan en un terremoto (está muy contenido, eso es verdad), sigue siendo igual de malo y poco creíble. Siendo tan malo, enfrentarse a un actor de efectividad plena como es Dennis Quaid tiene coraje. Eso por lo menos hay que reconocérselo.

Lo cierto es que lo de Ribisi es incomprensible. Es otro de estos actores de método, lleno de tics y de amaneramientos, que sin embargo conseguirá imponerse como clásico de la interpretación pasando por encima de las naturalidades incomensurables de actores como el propio Quaid (quien por cierto, debe de tener un pacto con el diablo a juzgar por su aspecto a los 50 años). Dennis consigue que creamos en él de principio a fin y nos emociona cuando grita ¡sí! agitando ese brazo tan musculoso. Poco a poco se ha configurado como el gran héroe de acción lleno de humanidad del cine americano y por algo será. Cuando él sonríe, la pantalla se ilumina (se me ha caído una lagrimita). El resto de los actores están en su lugar, y agradecer que pese a haber una mujer en la aventura no nos hayan metido una churrigueresca historieta de amor.

La diferencia fundamental entonces con la original, es que si aquella era intensa en cuanto a cómo un grupo humano se descompone ante una dificultad suma, dejando ver la evolución de caracter de cada personaje, aquí dejan las psicologías muy de lado y se centran más en el espectáculo y en la acción. Aún así, hay un bonito tema de fondo sobre la necesidad de creer, y un no tan bonito musulmán presentado como gurú espiritual en un intento un tanto chapucero de unir culturas que se lo podían haber ahorrado por artificial e inoportuno. Menos mal que habla poco, porque a nadie le importa el sincretismo espiritual estando en medio del Gobi.

Por último decir apuntar que como en todas las películas americanas, prima un caracter pedagógico de primer orden. Se nos habla de tormentas eléctricas, montañas magnéticas, e incluso explican por qué cuando uno se pierde camina en círculos. Vaya, que los guionistas han sudado la camiseta más allá de poner un revolcón cada cinco minutos, tan del gusto de los guionistas ibéricos (no son listos ni nada; se cobra lo mismo y se trabaja mucho menos). Y para acabar, decir que el Ave Fénix, aquella que resurgía de sus propias cenizas, aparte de representar la resurrección, lectura obvia, también representa la esperanza, virtud a la que el guión se refiere de manera recurrente. Creer mueve montañas. Y dunas.

Recomendada para todos aquellos que daban la tabarra en clase con sus aerodinámicos aviones de papel. Puntuacion