Ficha

País

USA

Año

2002

Título original

Bloodwork

Duración

110min

Dirección

Clint Eastwood

Guión

Michael Connelly, Brian Helgeland

Reparto

Clint Eastwood, Jeff Daniels, Anjelica Huston, Wanda De Jesus, Tina Lifford, Paul Rodriguez, Dylan Walsh

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Crítica de Deuda de sangre
Autor: bronte
Fecha: 13/10/2005.
Póster Deuda de sangre

Deuda de sangre

Digerido por bronte

En esta ocasión parece que Clint Eastwood no supo acertar. Basada en una novela de Michael Connelly, "Deuda de sangre", toma como excusa la donación de órganos para plantear un thriller policiaco en el que Harry Callaghan ni está tan lozano ni es tan chulo. Recién implantado en su pecho el corazón donado por una mujer asesinada, a instancias de la hermana de ésta, nuestro director/actor se dispone a descubrir quién mató a su benefactora. El desarrollo de la película propiciará además un porqué.

A Eastwood le pasa en cierta manera como a Sinatra. Haga lo que haga él "vende estilo". También en "Deuda de sangre". Con un argumento que en otras manos no pasaría de una serie B, el bueno Clint carga las tintas en las relaciones entre los personajes, y obvia de manera bastante clara el posible metraje dedicado a la acción. Una decisión tomada muy a conciencia visto el ambiente angustioso que podía crear ver a un hombre más que mayor, convaleciente, en pugna con un asesino mucho más ágil y por supuesto malvado, que él. Pero la intención del director no es en ningún momento crear la desazón en el espectador, sino que prefiere conducirle por el amable campo de la investigación policial, no demasiado compleja y por la carga humana en torno a temas como el compromiso y la deuda voluntariamente adquirida, y ya presente en el título en español.

Con todo, el autor de "Sin perdón" no renuncia a las claves del género y de esta manera juega, para crear su trama, con temas clásicos como el conflicto entre jurisdicciones, y las rivalidades entre el sheriff, la policía, o el FBI. También presenta el amigo policía (en este caso amiga), que desde dentro le deja acceder a una información vedada (elemento al que se suele recurrir para dificultar la labor del héroe), el intercambio de información entre el asesino y su perseguidor a través de códigos que difícilmente serán solucionados, e incluso la presencia callada del asesino durante el metraje, y de cómo espía a nuestro héroe sin que éste acierte a defenderse. Como se ve, poca originalidad en sí muestra este argumento.

Lamentablemente tan poca originalidad, tanta lealtad a la fórmula hace que el espectador despierto vaya un paso por delante de la historia, y aún más, que el cinéfilo empedernido, sabedor de que los actores tienen un caché, enseguida deduzca las tripas del asunto. Con todo, estamos ante una película de Eastwood, y una vez repasada, se podrá comprobar la pericia a la hora de crear los diálogos, y sobre todo la clara intención, pese a ser un thriller, de dotar a los personajes de un fondo psicológico y de una humanidad, a veces descuidada en el cine contemporáneo. Entre todos estos personajes destaca el del propio Clint por el aspecto moral del que se le ha querido dotar.

En la parte negativa del filme está sin duda el conato de romance que el personaje protagonista vive con la hermana de la mujer asesinada. En términos absolutos, maldita la falta que le hace a la película este añadido que ralentiza la acción y distrae (negativamente) de lo principal, y en términos relativos, el trabajo de Wanda de Jesús es inopinadamente mediocre para una producción norteamericana de estas características. Su afectación ante la cámara, sin duda subrayada por su pésimo doblaje en español, hace que el resultado en nuestro idioma sea poco menos que nefasto. Llama la atención que un director tan cuidadoso en la dirección de actores como Clint Eastwood, dejara pasar una interpretación tan falsa en una película, con el consiguiente resentimiento de todo el conjunto.

Sin ser la trama excesivamente brillante, y pese a ser una película de ritmos pausados, la maestría del director consigue que capte la atención del espectador, aunque con toda probabilidad no perdure mucho en el recuerdo. Por venir de quien viene el valor se le da por supuesto, pero, honestamente, está muy por debajo de los resultados a los que Clint nos tiene acostumbrados en todos los órdenes.

Recomendada para animar a la gente a que se haga donante de órganos, que en serio que no pasa nada, que es una película.

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