Ficha

País

USA

Año

2003

Título original

The United States of Leland

Duración

108min

Dirección

Matthew Ryan Hoge

Guión

Matthew Ryan Hoge

Reparto

Ryan Gosling, Don Cheadle, Chris Klein, Jena Malon, Lena Olin, Kevin Spacey, Michelle Williams

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Crítica de El mundo de Leland
Autor: malabesta
Fecha: 20/10/2005.
Póster El mundo de Leland

El mundo de Leland

Digerido por malabesta

“El mundo de Leland" es otro ejemplo de cómo todo el mundo intenta revolucionar el cine con sus primeras películas. Matthew Ryan Hoge, guionista y director de la misma, en lugar de hacer algo mucho más simple, que no por ello simplista, se embarca en una historia tremendamente profunda intentando contestar a preguntas como el por qué de la vida, qué es la moralidad, qué hay detrás de la religión, cuáles son los valores de nuestra sociedad o por qué el pollo cruzó la carretera. Y si todo esto parece poco, el guión da un salto mortal (y no hacia la papelera, como sin duda sería la tentación de muchos espectadores de haber podido) lo hace a través de las vidas de no menos de ocho personajes.

Dichas vidas se desarrollan alrededor de Leland P. Fitzgerald (Ryan Gosling), un chaval un tanto psicópata (no porque vaya por ahí arrancándole la nariz a la gente a mordiscos, sino porque al igual que muchos psicópatas parece mostrar una carencia de empatía total) que acaba de asesinar a Ryan Pollard (Michael Welch), un niño que sufre cierto retraso mental. La pintoresca familia de Ryan está compuesta por sus padres, Harry y Karen (Martin Donovan y Ann Magnuson), al parecer triunfadores en la vida, sus dos hermanas Becky (Jena Malone), que es una adicta a la (suponemos) heroína y Julie (Michelle Williams), cuyo novio Allen (Chris Klein) se ha mudado a su casa. Por otro lado, Leland tiene como padre a Albert T. Fitzgerald (Kevin Spacey), un afamado y talentoso escritor un tanto carente de vida sentimental. En el reformatorio se encontrará con Pearl (Don Cheadle), un escritor con una gran vida sentimental pero un tanto carente de talento, que inmediatamente reconoce a Leland como material de libro, y así profundiza en su vida, hecho alrededor del que, en última instancia, gira la película.

La estructura dramática es heredera de muchos otros productos, que se podrían enmarcar dentro de un nuevo género de películas que bien aceptaría el epígrafe de “Vacaciones Santillana”, y que surgen alrededor de un trabajo escolar. “American History X” o “Cadena de favores” estrían dentro de él. En general, y con la excusa de los deberes, el director nos cuenta cierta historia a través de, o apoyada en, un niño (que por lo general no suele salir muy bien parado). En este caso, a pesar de que Gosling ya es un post-adolescente, debido a su cierta ineptitud social puede cumplir con la misión de presentar una mirada más o menos limpia sobre acontecimientos y comportamientos respecto a los que nosotros tenemos una visión contaminada por la cotidianeidad. Esto traducido al castellano, significa que hay largas y existencialistas parrafadas en off acompañadas de una música de guitarra (que suena un poco a grupo de catecúmenos en misa dominical) mientras vemos al protagonista comerse un helado, o una araña bajar por la pared.

Por supuesto, la sobredensidad de personajes no hace lo anterior más llevadero. Continuamente saltamos de uno a otro, de situación en situación (y de tiempo en tiempo, por si fuera poco), de manera que o bien los personajes están desarrollados de una manera muy pobre (como el de Chris Klein) o bien su trama avanza en paralelo con las otras, de manera que cuando vuelve a recaer el protagonismo sobre él tenemos la impresión de habernos perdido un capítulo (como sucede con el de Jena Malone, que ahora está enganchada, ahora no, ahora está saliendo con uno, ahora con otro). El único personaje redondo y con cierta profundidad es el de Leland (solo faltaría), pero aún así el general de la historia se tambalea entre momentos de un tono adoctrinador un tanto insoportable y otros de una inverosimilitud bastante alarmante (sobre todo hacia el final), que hacen que incluso él no sea gran cosa. De esta mediocridad tampoco escapa Don Cheadle; uno nunca tiene claro su papel en la historia, pues en un momento parece un aprovechado que sólo piensa en su éxito personal y a los pocos segundos parece un émulo de la Madre Teresa.

Enumerar a los actores con personajes relevantes junto con sus méritos y defectos es una labor demasiado ardua para el sueldo que recibo, por lo que me limitaré a los más destacables. Jena Malone, cuyo personajes es sin duda el más dramático de todos, logra incluso sobrevivir a un guión saboteador. Don Cheadle y Kevin Spacey hacen honor a sus reputaciones y, aunque sus papeles son muy poco exigentes, y en el caso de Spacey totalmente vacío, son capaces de darle cierta solidez a sus personajes. Chris Klein deja mucho que desear, y parece que su principal recurso dramático es no cerrar la boca. Ryan Gosling lo hace notablemente bien, interpretando a Leland con un abotargamiento (supongo que de manera intencionada) que se adapta perfectamente a la mentalidad y proceder del personaje.

En fin, un drama bastante poco afortunado e incluso previsible, que se pierde en sí mismo y en sus muy altas aspiraciones. Recomendada para gente rarita. Puntuacion