Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Serenity

Duración

119min

Dirección

Joss Whedon

Guión

Joss Whedon

Reparto

Nathan Fillion, Gina Torres, Alan Tudyk, Morena Baccarin, Adam Baldwin, Jewel Staite

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Crítica de Serenity
Autor: malabesta
Fecha: 21/10/2005.
Póster Serenity

Serenity

Digerido por malabesta

“Serenity" supone la continuación, en versión largometraje, de la efímera serie de trece capítulos “Firefly”, de la que la FOX sólo llegó a emitir once (reordenándolos y mutilando el piloto) debido a su escaso éxito. Cuál no sería la sorpresa cuando, al editar el serial íntegro en DVD, sus ventas fueron tan altas que hicieron que los mismos directivos que en su momento apartaron a Joss Whedon del proyecto ahora le hayan ofrecido rodar una película a modo de continuación. Éste no es un fenómeno nuevo para Whedon, pues de las series que ha creado (“Buffy cazavampiros” o “Angel”, que dan forma a lo que se ha dado en conocer como el Jossverso) todas han sufrido algún tipo de maltrato (en forma de cierre) por la cadena emisora de turno, lo que ha levantado numerosas plataformas de fans recogiendo firmas y mandando “hate mail” a diestro y siniestro para levantar las series caídas. Es algo así como la Idaira de la producción televisiva.

Pero no se confundan, Joss tiene una dilatada experiencia en el mundillo: ha participado en series como “Roseanne” y en películas como “Toy story” , sus series, a lo largo del tiempo, se han convertido siempre en un fenómeno de masas (unas masas puede que no muy numerosas, pero sí muy ruidosas) y sobreviven en el mundo del cómic, al que Whedon está muy ligado (entre otras cosas guioniza para Marvel). Así que Joss conoce el mundillo del showbiz (y no se olviden de que biz viene de bussines, negocios) al dedillo, y una prueba de su visión es “Serenity”. No sólo ha sido capaz de crear un producto que ha tenido éxito incluso más allá de la muerte, sino que la película supone una jugada comercial maestra: además de presentar un final abierto que llama a la secuela, está situada lo suficientemente lejos temporalmente de la serie original para que quepa una posible segunda temporada televisiva, o una precuela, si se tercia. Y teniendo en cuenta las numerosas críticas positivas (a las que nosotros no nos sumaremos) que está recibiendo, parece que dinero y oportunidades no le faltarán.

La acción transcurre en un futuro no demasiado lejano. La Tierra se queda pequeña, así que la humanidad ha colonizado y “terraformado” otros planetas. En esto de la “terraformación” todavía deben de llevar puesta la “L”, porque hagan lo que hagan siempre le acaban saliendo planetas desérticos. Dichos mundos están bajo el dominio de la Alianza,a la que se oponen los rebeldes de los planetas exteriores, hasta que la guerra estalla y la Alianza derrota a los rebeldes, a los que Mal Reynolds (Nathan Fillion) pertenecía. Él y su compañera de guerra Zoe (Gina Torres), junto con la tripulación formada por Jayne el mercenario (Adam Baldwin, que no es familia de los otros Baldwin), Wash el piloto y marido de Zoe (Alan Tudyk) y Kaylee la mecánico (Jewel Stayte), sobreviven como contrabandistas y ladrones. En su nave, llamada Serenity en honor al valle donde se libró la última batalla entre rebeldes y Alianza, también viajan los hermanos Simon y River Tam (Sean Maher y Summer Glau), fugitivos de la Alianza, pues River es el resultado de experimentos cerebrales gubernamentales ultrasecretos, y Simon su rescatador. Con este rescate comienza la película, a la vez que sirve de introducción al mundo a los legos en la serie y de presentación de personajes. Posteriormente aparecerán el pastor Book (Ron Glass) y la “acompañante” Inara (Morena Baccarin), completando el reparto original de la serie. El guión es un ejemplo ideal de lo que supone una formación hollywoodiense: en los diez primeros minutos se nos introduce a un mundo futurista totalmente nuevo, se nos presenta a los personajes y la situación sociopolítica del momento, aparece el antagonista principal, El Operador (Chiwetel Ejiofor), y hay un tiroteo, una pelea con espadas y tres asesinatos. Antes de los títulos de crédito. Lástima que ni toda la técnica del mundo puedan arreglar un guión malo.

Donde falla éste es en aquellos puntos en los que más se aleja de la serie original. Mientras ésta tenía un tono muy ligero y blanco, siempre cercano a la autoparodia y sin demasiada profundidad ideológica, Whedon deja claro que la película no está hecha sólo para fans. Introduce una moralina de una manera muy poco sutil (uno de los personajes se limita a recitarla ante la cámara, básicamente) y el tono es mucho más oscuro y dramático, de manera que la tripulación de la Serenity no saldrá tan bien parada de estas aventuras como lo hacía de las televisivas. Teniendo en cuenta que la principal habilidad a los lápices de Whedon es la de crear esos chistes de una sola línea, cargados de ironía y sarcasmo tan característicos de los “tíos duros”, el contraste con el desarrollo dramático es demasiado alto, lo que saca bastante al espectador de la historia.

En cuanto a la relación de “Serenity” con el género de la ciencia-ficción en el que se encuadra, se podría decir que no aporta mucho o nada al mismo. No deja de ser una versión de la trilogía original de “Star Wars”, con la que no sólo comparte el color del villano de turno. También está el antagonismo Alianza/rebeldes, con un parlamento espacial de por medio y todo, o la nave y el personaje de Mal no dejan de ser una versión de un fan de Han Solo y el Halcón Milenario. La única innovación de la película sea quizá el hecho de que por primera vez en mucho tiempo en una historia de viajes espaciales, no hay ni un solo extraterrestre. No obstante, el mundo de “Serenity” es sólo una extrapolación del Oeste clásico, a mayor escala.

Este es sin duda el punto fuerte de la película, pues el diseño de producción sabe combinar de manera muy fluida mundos muy distintos. El del western, con armas que recuerdan mucho a los revólveres de vaquero, indumentarias como la de Mal, que perteneció a los “casacas rojas” (los rebeldes) y aún la luce, junto con unos pantalones y unos tirantes muy similares a los de las tropas de la guerra civil americana. Además, casi todos los exteriores son desiertos o cadenas montañosas muy similares a los que se pueden ver en el medio oeste americano. Mucho tiene también de la estética oriental, pues tanto la indumentaria como el ambiente (con unos anuncios flotantes muy parecidos a los de “Blade runner”) están dominados por detalles de procedencia china. Incluso los personajes se dirigen unos a otros floridas frases en chino por momentos, y como no, las yoyas se reparten a ritmo de artes marciales. Todo esto combina con el futuro “de segunda mano” que ya nos presentó Lucas en su guerra, y por último con una Alianza dominada por un aspecto de corte militarista, mucho más evidente en la serie, pues los uniformes parecían sacados de una película de Lenni Riefenstahl.

La dirección de Whedon es muy parecida a lo que hemos podido ver en la serie, tanto que uno espera que de un momento a otro haya un fundido a negro que dé paso a los payasos de Micolor. Hay que reconocerle que ahora que tiene suficiente dinero para efectos especiales, no se le ha subido a la cabeza y salvo un par de escenas panorámicas de naves y paisajes totalmente innecesarias, están muy bien integrados en la película. Por lo demás, y como es habitual en la televisión, sus recursos son muy poco innovadores, añadiendo esa confusión expresada a través de movimientos de cámara bruscos y temblorosos a las batallas de naves, como antes lo habían hecho Spielberg o Scott a batallas más mundanas. Por lo demás, acentúa los paisajes a través de sobreexposiciones y colores degradados, supongo que para resaltar esa aridez propia del western.

A nivel actoral, todo el mundo cumple con el escaso dramatismo de sus papeles, salvo quizá Jewel Staite, que cojea en los dos o tres momentos que tiene. Del otro lado está Summer Glau, que hace uso de su formación de bailarina en sus numerosas escenas de acción de una manera notable, junto con su facilidad para abrir las piernas en ángulos dolorosos, que Whedon se encarga de retratar una y otra vez aún que no venga mucho a cuento, como si de una película de Van Damme se tratara. Suyo (de la chica, no de Van Damme) es también el papel más difícil, pues River está un tanto desequilibrada debido a tanto experimentar con su cabeza, y aunque dotes como actriz no le faltan, una dirección de actores bastante pobre y la manía de Whedon de meter chistes en todas partes mandan al garete todos sus esfuerzos.

En fin, una película que encantará a los fans, desagradará a los más puristas y dejará notablemente indiferente al resto del público. Recomendada para graciosetes en general. Puntuacion