Ficha

País

Argentina, Francia, España

Año

2005

Título original

El aura

Duración

138min

Dirección

Fabián Bielinsky

Guión

Fabián Bielinsky

Reparto

Ricardo Darín, Dolores Fonzi, Pablo Cedrón, Nahuel Pérez Biscayart, Jorge D'Elía

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Crítica de El aura
Autor: bronte
Fecha: 23/10/2005.
Póster El aura

El aura

Digerido por bronte

“Nueve reinas”, la primera película del argentino Fabián Bielinsky era un ejemplo perfecto de como con no mucho presupuesto, y como con un conocimiento exhaustivo de la "fórmula", se podían hacer grandes películas, ejemplo que por nuestro bien y por el suyo propio deberían seguir con entusiasmo los cineastas españoles. Si en aquella el director nos embarcaba en un viaje de pillería y trampas donde era imposible saber quién era quién mientras uno sonreía desde su patio de butacas, en "El aura", Bielinsky recurre de nuevo a la temática de la violación de la ley, pero desde un punto de vista mucho más oscuro.

Un taxidermista honesto (dicen por ahí todas las sinopsis), lleva toda su vida encerrado en su taller de embalsamamiento, convencido de que él podría perpetrar los robos más espectaculares de la historia. Al fin y al cabo, el hombre no es tonto, y en los cinco primeros minutos ya nos quedan claras sus habilidades: una memoria portentosa, una gran capacidad de observación y un buen sentido de la planificación. Cualidades que les faltan a los ladrones de medio pelo que abundan por el mundo, siendo ésta la principal causa de todas las chapuzas que se ven por ahí (a juicio del taxidermista).

La historia lleva a nuestro protagonista a una partida de caza en el agreste paisaje patagónico. Y allí los sucesos se precipitan de manera que en cuestión de un día, el taxidermista se ve liderando el robo a un Casino. El cómo llega a esta situación, es una pregunta que sólo se puede responder atendiendo al magnífico talento de Bielinsky a la hora de enredar las tramas y abrir y cerrar las espitas necesarias para que los personajes vayan por dónde él quiere sin correr el peligro de que los espectadores le denuncien por tongo. Las habilidades ya antes demostradas por su protagonista (habilidades sin lugar a dudas compartidas por el director), propician que éste se involucre en el robo, dando el salto mortal de la teoría a la práctica, que como ya se sabe, es el más difícil.

Sin embargo en este caso, la mejor práctica no es una buena teoría como dicen por ahí, porque el taxidermista teoría tiene un rato largo, pero Bielinsky ha querido impregnar a los aspectos ilegales de esta película, de un aura realmente oscura... Tanto los delincuentes, como los robos, como los disparos suenan en esta ocasión mucho peor que en su primer filme, y el espectador no puede dejar de pensar que quizás el cine nos engaña un poco cuando nos presenta de forma tan encantadora lo "fuera de la ley" (incluida "Nueve reinas"). Por si eso fuera poco, no quiero dejar de citar otra de las "habilidades mentales" del taxidermista: la epilepsia. Dolencia que retratada de manera sugerente por el director, hace que toda la trama transcurrida en la Patagonia tenga cierto deje de sueño, o quizás mejor aún, de pesadilla.

La película se inicia con una descripción de personajes muy acertada, y en su primer acto pone sin lugar a dudas muy a prueba la paciencia del espectador con una dedicación excesiva al retrato (a esas alturas ya repetitivo) de su protagonista, por lo que más de uno desconectará en ese momento de la historia. Sin embargo, cuando la cosa se aplica al robo, "El aura" logra captar toda la atención del espectador, pudiendo casi decirse que cuando uno ha acabado de retirarse todas las legañas es cuando realmente empieza lo bueno. Con ecos del cine negro clásico, Bielinsky ha sabido, sin embargo, dotar a su segundo filme de un tono un algo espectral, donde queda claro que las fantasías dejan de serlo cuando se convierten en realidad, si es que ha habido algo de realidad en todo esto...

Muy en la actual línea continental (continental americana), "El aura" nos ofrece un color grisáceo y unas hermosas panorámicas que contrariamente a convertir la película en una colección de postales, ayudan a recrear ese ambiente fantasmagórico contribuyendo al mismo tiempo a la idea de lo descolocado de un personaje en una atmósfera que no es la suya, y en un mundo que tampoco es el suyo. Todo en esta película es sugerente, pese a tratar un tema descarnadamente realista. Y si algo es sugerente es el plano final, tan abierto, que una no sabe si el taxidermista se ha trasmutado en el dueño del lobo, o si por el contrario, acabará disecando todo aquello...

Recomendada para partidarios del tocomocho.

Puntuacion