Ficha

País

España

Año

2005

Título original

The secret life of words

Duración

120min

Dirección

Isabel Coixet

Guión

Isabel Coixet

Reparto

Sarah Polley, Tim Robbins, Javier Cámara, Eddie Marsan, Steven Mackintosh

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Crítica de La vida secreta de las palabras
Autor: sensillo
Fecha: 24/10/2005.
Póster La vida secreta de las palabras

La vida secreta de las palabras

Digerido por sensillo

No sabe uno si para criticar una película a la que han titulado “La vida secreta de las palabras” es necesario usar una pluma de ganso y desempolvar la prosa que teníamos guardada en el baúl del siglo XIX. Conste que no son pocos quienes se pirran por los títulos de las películas de Isabel Coixet, muy profundos y sentidos todos, como sacados del diario de una chica de quince años. Como Coixet es una autora que deja su huella en cada detalle de sus obras, aquellos a quienes les guste el título seguramente les acabe gustando también la película.

“La vida secreta de las palabras” podría ser deudora de la saga “Matrix”. No es que haya golpes de kung fu ni saltos imposibles, sino por el prolijo empleo de la cámara lenta. Pero no se ralentiza la imagen, sino que se emplea directamente sobre el guión.

En una plataforma petrolífera próxima a su cierre viven media docena de trabajadores que por una circunstancia u otra se refugian en ese lugar tan aislado. Allí acude a trabajar una enfermera, con aún más cara de angustia, para atender a un Tim Robbins, temporalmente ciego y gratinado a causa de un accidente.

La película se centra principalmente en los personajes de la enfermera y el paciente, siendo todos los demás elementos de atrezzo. Incluyendo a Javier Cámara que, eso si, resuelve muy bien su trabajo como parte integrante del decorado. La intriga consiste en desentrañar, muy poco a poco, cuál es el terrible secreto que pesa tanto en el pasado de los protagonistas. Pese a que se ha aireado de manera poco oportuna qué es lo que guardaban en su pasado, no es cuestión ahora de desvelarlo por si algún lector aún no lo sabe y no quiere que le arruine la sorpresa. Además, si yo ya me he visto obligado a presenciar una eternidad de lírico y profundo vacío hasta llegar al desenlace, no quiero evitarles el mismo placer a quienes sigan mis pasos.

La revelación del secreto de la enfermera, en el tramo final de la película, supone un punto de inflexión. Hasta entonces, los típicos diálogos que indagan acerca del olor de las nubes, olas rompiendo contra la plataforma y pausadas escenas de cama de Tim Robbins. Se podría haber resuelto en cinco minutos, pero Coixet demuestra que es una autora capaz de hacerlo en una hora, y no me cabe ninguna duda de que también lo podría hacer durar semanas si se lo propusiera. Todo muy reiterativo, para quienes de verdad les guste paladear cosas así.

El tono general cambia a partir de la confesión de la enfermera. Pasa de ser triste y melancólico a adquirir tintes verdaderamente truculentos. Hay cosas que, desgraciadamente, ocurren, aunque ni siquiera se atreven a comerciar con ellas en “El diario de Patricia”. Hay quien dice de “La vida secreta de las palabras” que es una película sutil. Discrepo profundamente, salvo que por sutileza entendamos que es muy aburrida por pretenciosa. El tema de la película, desvelado al final, no entra a hurtadillas, sino que irrumpe como una bofetada. Y como es algo en verdad terrible, de piedra tiene que ser el que no se deje impresionar. No hay por lo tanto un fino trabajo de bisturí, sino que la película aprovecha el impacto que causa el dejar caer como un martillazo una historia que podría ser verdad. Y lo demás viene rodado. O vendría si lo dejaran rodar y caer por su propio peso.

Recomendada para todos aquellos para quienes lo verdaderamente importante está en el olor de las nubes. Puntuacion