Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Corpse bride

Duración

76min

Dirección

Tim Burton, Mike Johnson

Guión

John August, Caroline Thompson, Pamela Pettler

Reparto

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Crítica de La novia cadáver
Autor: sensillo
Fecha: 28/10/2005.
Póster La novia cadáver

La novia cadáver

Digerido por sensillo

La última película de Tim Burton tiene poco de sorprendente. Agradará a sus fans, disgustará a sus detractores y probablemente la mayoría de los indiferentes no la vayan a ver. A fuerza de insistir en un camino en el que se resiste a aportar nada nuevo, conseguirá que pase a engrosar las filas de estos últimos.

Echando un vistazo a los títulos de crédito, confirmamos la sospecha de que Burton no recurre a la sección de anuncios por palabras de los periódicos para contratar al equipo de rodaje, sino que le basta con recurrir al teléfono para contar con su habitual camarilla, tanto detrás de la cámara como, en este caso, para prestar la voz a los personajes animados. Se puede uno imaginar el rodaje dentro de un ambiente bastante familiar, con bata y zapatillas. Así se explica que Tim Burton aparezca con los pelos de levantarse de la cama y nadie le diga nada.
El diseño del mundo de “La novia cadáver” tiene la obvia paternidad del autor de “La melancólica muerte del niño ostra”, singular libro en el que podemos encontrar el dibujo de un zombie vasco con txapela. Cosas así, ni en el Guggenheim. Rodada en stop motion usando novísimas técnicas que traían de cabeza al equipo de animadores, no llegué yo a ver ninguna diferencia en el resultado con respecto a otras películas de animación de generoso presuspuesto. Claro está que tampoco soy capaz de distinguir entre cd-audio y mp3, tal y como otros afirman. Será cuestión de unos y ceros. En cualquier caso, siempre es una delicia ver cualquiera de estos trabajos aunque sólo sea por la atención a los pequeños detalles a la que se ven obligados los animadores. Desgraciadamente, “La novia cadáver” se queda en esto: un vistoso envoltorio visual que intenta disimular un contenido que, si bien resultón, es prácticamente nulo.

Vagamente inspirada en un cuento ruso, la historia arranca con los preparativos para una boda de conveniencia. Victor procede de una familia de nuevos ricos, mientras que la familia de la joven Victoria proviene de un rancio linaje pero está arruinada. El día antes de la boda, Victor se desposa de manera accidental con una novia despechada que llevaba ya años criando gusanos, y pese a que tal boda era altamente irregular y de dudosa legalidad tanto civil como religiosa, el novio se despierta en el país de los muertos.

El guión se dedica a estirar sin demasiado cuidado la idea inicial, pero no consigue ocultar la ausencia de contenido ni imprimir emoción en el cuento. Gran parte de su desarrollo recae sobre los números musicales orquestados por Danny Elfman, mucho más elocuentes que los diálogos hablados. Hay además una colección de chistes macabros, de gracia desigual. No puede evitar evocar la “Pesadilla antes de Navidad”, comparación en la que sin lugar a dudas la nueva apuesta sale perdiendo en frescura y en ritmo.

El transcurso de los acontecimientos resulta en ocasiones tan apresurado que a veces da la sensación de que es por falta de tiempo que el espectador no pueda entrar cómodamente dentro de los personajes. El público más necrófilo, la facción más dura del gótico de Tim Burton encontrará difícil explicar el por qué de las dudas del protagonista entre el amor de la novia de ultratumba y la otra, con mucha menor presencia.

Recomendada para los fervientes defensores de ampliar el término matrimonio más allá de la concepción tradicional.

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