Ficha

País

Corea del Sur

Año

1999

Título original

Juyusu seubgyuksageun

Duración

113min

Dirección

Sang-Jin Kim

Guión

Jeong-woo Park

Reparto

Sung-jae Lee, Oh-seong Yu, Seong-jin Kan, Ji-tae Yu, Yeong-giu Park, Jun Jeong

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Crítica de Attack the gas station
Autor: sensillo
Fecha: 03/11/2005.
Póster Attack the gas station

Attack the gas station

Digerido por sensillo

Seguimos rebuscando allí donde otros no se atreven. Si bien es verdad que poco a poco el cine coreano se va abriendo paso en las estanterías de los videoclubs. “Attack the gas station” no es una película brillante, pero consigue ser peculiar, por lo que puede interesar a los intrépidos buscadores de rarezas.

El título podía ser más largo, pero no más explícito. La cosa va de un atraco a una gasolinera, perpetrado por cuatro vándalos a quienes no se les ocurre otra cosa para matar el aburrimiento. No tardan en darse cuenta de que, una vez puestos en faena, les resulta aún más lucrativo explotar el negocio, en su acepción no inflamable, se entiende. A medida que transcurre la noche, se van sucediendo las visitas de una variopinta clientela mientras el número de rehenes crece sin cesar.

Pese a partir de una premisa atractiva con mucho potencial, el guión es bastante rústico y primitivo, elaborado con la misma técnica que usaban los narradores cuando para obtener luz tenían que chocar dos piedras. La gracia de esta comedia, de humor bastante gamberro, reside en la evolución de las dinámicas de grupo, más complicadas a medida que los cuatro protagonistas, armados sólo con palos, van tomando más y más rehenes. En ocasiones se pierde mucha credibilidad, pérdida reforzada por unas interpretaciones demasiado histriónicas, tan del gusto oriental, pero otras veces consigue hacer verosímil la autoridad y el dominio de la situación por parte de los captores.

La película es muy resultona, y totalmente apta para ser vista el día que le toque a las neuronas hacer huelga por la subida de los carburantes, pese a que algunos quieran establecer metáforas entre el microcosmos del establecimiento y la tensión de la sociedad coreana. La postura de los cuatro cafres queda justificada por sensibleros flash-backs que reflejan una educación represiva y son presentados como héroes justicieros, confiando en que el público sepa olvidar los golpes y amenazas bravuconas en una suerte de síndrome de Estocolmo.

A pesar de sus muchos defectos, “Attack the gas station” tiene un ritmo trepidante que consigue que nos olvidemos del último chiste ramplón ante la intriga de qué será lo siguiente que ocurra en este espectáculo irregular, anárquico y desenfrenado. De manera que entretiene, desde el principio al final, sin puntos muertos. Lástima que deje luego la sensación de que muchas cosas sobraban y otras, ay, se echan en falta aunque no se sepa exactamente dónde podrían encajar en medio de tanto frenesí. Ante la oleada de remakes de cine oriental, ésta apuntaría muchas posibilidades de haber incluido el fantasma de una niña enfadada.

Recomendada para los que siempre ensalzan al que porta el palo.

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