Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Match Point

Duración

124min

Dirección

Woody Allen

Guión

Woody Allen

Reparto

Scarlett Johansson, Jonathan Rhys-Meyers, Emily Mortimer, Matthew Goode, Brian Cox, Penelope Wilton.

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Crítica de Match Point
Autor: malabesta
Fecha: 05/11/2005.
Póster Match Point

Match Point

Digerido por malabesta

Woody Allen avisó ya en su anterior película, “Melinda y Melinda”, que algo estaba cambiando. Ésta se dividía en dos historias, una comedia continuación de sus últimas y flojas producciones y la otra un drama que recordaba al Allen más oscuro de “La otra mujer”. Y ahora, “Match point” supone la continuación de esta línea, pero además con un gran cambio para Allen, pues está rodada íntegramente en Londres; aunque también es cierto que Allen tiene la curiosa propiedad de conseguir que incluso Londres se parezca a Nueva York.

La película narra las andanzas de Chris Whilton (Jonathan Rhys-Meyers), un ex-tenista profesional metido a profesor, de origen irlandés y humilde, que conoce a Tom Hewett (Matthew Goode), un rico heredero inglés con el que rápidamente se congracia. Así entra en la familia Hewitt y conoce a la hermana de Tom, Chloe (Emily Mortimer), con la que terminará por casarse, y a Nola (Scarlett Johansson) actriz de origen americano y prometida de Tom, con la que inevitablemente comenzará un romance. Tanto Chris como Nola comparten orígenes humildes y han crecido en ambientes difíciles (el padre de él era un fanático religioso y el de ella la abandonó), pero mientras que la fuerza motora de él es escapar de esos orígenes a toda costa, económica, social y culturalmente, y esto lo lleva a abrazar el matrimonio con Chloe, Nola nunca deja de confiar en su talento como puerta al triunfo, lo cual marcará sus destinos en la película: mientras que ella malvive de prueba en prueba, el se convierte en un trepa social al que poco le importan los sentimientos de los demás, al más puro estilo “Salsa Rosa”.

Y este parece ser uno de los temas de fondo de la película, que se desarrolla un poco en torno a “Crimen y castigo”. Mientras que en éste Dovstoievsky exponía el crimen perfecto y como sólo la conciencia del criminal (y el amor de éste por una mujer) acababa trayendo la justicia y el castigo, Allen, hijo de su tiempo, plantea a un criminal sin conciencia y que antepondrá su estatus socioeconómico al amor verdadero, y estudia su evolución en nuestra sociedad. Este tono trascendental y dramático lo acentúa Allen cambiando sus ya habituales bandas sonoras con aires de jazz por una compuesta íntegramente por arias de ópera cantadas por el inimitable Caruso. La profundidad de su voz junto con la precariedad de las grabaciones que se conservan de él ayudan a recalcar el aire trágico de la película, además de soportar muy bien los momentos de intriga de la película (no hay que olvidar que al fin y al cabo la ópera es un arte escénico), pues “Match point” tiene un punto muy leve de película policial, y que aparece hacia el final, momento en el que la película da un giro argumental notable, y que constituye la mayor de sus virtudes. No sólo le da un sentido nuevo al guión sino que además hace remontar el ritmo, que hacia la mitad decae bastante, debido principalmente a que el triángulo Chloe-Chris-Nola no es muy original, y parece que el único objetivo del mismo es mostrarnos la progresiva decadencia moral de Chris.

El reparto es nuevo con Allen, y como suele ser habitual en sus películas, rinde notablemente. Incluso Scarlett Johanson, que habitualmente destaca por la absoluta inexpresividad de sus personajes, ahora lo hace por lo apropiado de su actuación. Aunque es cierto que gran parte del mérito es de Allen, que no sólo escribió el papel muy ajustado a su actriz, sino que además la contrasta siempre con Emily Mortimer, morena, delgada y con un personaje mucho más apagado que la (en la película) rubia, neumática y bastante sexual Johanson. Rhys-Meyers también está correcto, aunque el papel es demasiado complejo y tiene demasiado peso en la película para sus pobres espaldas. El resto de los personajes son notablemente más secundarios, aunque hay que destacar a Matthew Goode, que encarna al inglés de clase alta, de moral un tanto distraída a la perfección.

En fin, una película que sin llegar a colocar a Allen al lado de Bergman o Kurosawa, como se ha oído por ahí, supone una rotura con la mediocridad de sus últimas producciones y una (esperemos) vuelta al mejor de los Allen. Recomendada para todo tipo de decadentes. Puntuacion