Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Flightplan

Duración

98min

Dirección

Robert Schwentke

Guión

Peter A. Dowling, Billy Ray

Reparto

Jodie Foster, Peter Sarsgaard, Sean Bean, Kate Beahan, Michael Irby, Assaf Cohen, Erika Christensen

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Crítica de Plan de vuelo: desaparecida
Autor: bronte
Fecha: 06/11/2005.
Póster Plan de vuelo: desaparecida

Plan de vuelo: desaparecida

Digerido por bronte

Nada nuevo en “Plan de vuelo: desaparecida”, a no ser esa monomanía que tienen los traductores de los títulos en convertirlos en titulares. Sobra ese "desaparecida". Ya se ha encargado el tráiler de destripar a conciencia la trama de "Flightplan". Nada nuevo, digo, si tenemos en cuenta que se trata de un thriller con apuntes de acción, basado en la ya antigua idea de "Alguien ha desaparecido y nadie sabe cómo ha sido". Si en la encantadora "Extraño suceso" (1950) a Jean Simmons se le esfumaba un hermano en plena exposición internacional de París, no dejando ni rastro, en esta cinta a Jodie Foster le desaparece la hija en pleno vuelo, mientras el resto de los integrantes del avión aseguran no haber visto jamás a la niña.

El guión sabe planear muy bien sus bazas y esa es su mayor baza. En un mundo post 11S en el que en los aviones hay cierta tendencia a la psicosis y más aún si hay pasajeros de origen mahometano a la vista, colocan a una ingeniera que ha colaborado en el diseño del aparato, con un niña y un cadáver. No se asusten, que me explico. Una semana antes de cuando empieza la acción del filme, el marido de Foster muere en extrañas condiciones. Nadie sabe a ciencia cierta si se cayó o se tiro de un edificio. Pero el sólo hecho de ser la viuda de un posible suicida deja margen suficiente como para pensar que la buena mujer puede no estar en posesión de todas sus facultades. El caso es que es el traslado del féretro desde Berlín a Nueva York lo que justifica el viaje de la ingeniera con su hija.

Con este punto de partida, el director, Robert Schwentke, un alemán con un por el momento breve filmografía a sus espaldas, es capaz de crear una intriga de suspense de una hora, sinceramente bien llevada. Una vez puestas las cartas sobre la mesa, sólo se trata de jugar bien en cada momento, y Schwentke es capaz de ir dosificando información y de ir presentándola con la suficiente convicción, como para que el espectador colabore medianamente en la situación de pesadilla que vive Jodie Foster. Porque lo es la recreación del mal rato lo que realmente mantiene aceptablemente entretenido al espectador sin que se devane mucho los sesos intentando descubrir la trama, trama bastante inconsistente, todo hay que decirlo. Por eso, cuando el desenlace llega, sin ser en absoluto "totalmente insospechado", uno lo acepta y apura el suspense que se crea en ese momento. Los últimos quince minutos de la película ya son los dedicados a la pura acción, y ahí quizás es donde flojea un poco el filme, porque no se llega a entender muy bien tanta ida y venida, que ese avión parece la estación de Chamartín.

Jodie Foster hace aquí un papel estimable, creíble, y que brilla con luz propia más en los momentos en los que ejerce de McGyver rescatador que en aquellos en los que interpreta a una mujer muerta del dolor y con una hija desaparecida. Afortunadamente en el reparto también se aparece Peter Sarsgaard, un actor en auge, y lo suficientemente turbador (qué palabra) como para que una nunca sepa por dónde va. Entre los secundarios, ni más ni menos que Sean Bean, que está entero, creíble y notable. La película se deja ver y responde plenamente al concepto de entretenimiento aunque el detalle de los pasajeros islámicos le quiera dar un tono de ensayo social que no tiene. Con un poco de complicidad se puede pasar un buen rato, pero sin pasarse.

Recomendada para la gente que cada vez que se sube a un avión le entra el baile de San Vito y no puede permanecer sentada en su asiento, mientras molesta a las personas normales.

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