Ficha

País

UK

Año

2004

Título original

Layer Cake

Duración

105min

Dirección

Matthew Vaughn

Guión

J. J. Connolly

Reparto

Daniel Craig, Tom Hardy, Jamie Foreman, Sally Hawkins, Burn Gorman

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Crítica de Layer Cake
Autor: malabesta
Fecha: 21/11/2005.
Póster Layer Cake

Layer Cake

Digerido por malabesta

Bajo el más que extraño póster promocional de “Layer cake, crimen organizado”, que retrata a una mujer en ropa interior (y mostrando así todo el sexo que hay en la película), se esconde otra película de lo que parece ser el último género que le queda al cine, que bien podría llamarse de “crimen inglés”. No obstante el director de esta película es Matthew Vaughn, que además de ser descendiente del rey Jorge VI y marido de Claudia Schiffer, es el productor habitual de Guy Ritchie (“Lock & Stock”, “Snatch”) y se tuvo que encargar de ésta debido a incompatibilidades con la agenda de Ritchie.

La historia narra la vida de un anónimo traficante de drogas (Daniel Craig), elegante e inteligente, aunque con un poco de mala suerte, muy en la estela de los que antes había interpretado Jason Statham aunque con un poco más de clase (social), y que por supuesto está a punto de retirarse. A su jefe Jimmy (Kenneth Cranham), esto no le hace mucha gracia, y le endosa dos misiones peliagudas: comprar un cargamento de éxtasis de unos narcos de dudosa reputación y peores maneras y encontrar a la hija fugada del jefazo del crimen local. Por supuesto, todo se tuerce y retuerce, y numerosos personajes empiezan a formar parte de las numerosas tramas que conforman la historia. Es tal la densidad de acontecimientos y personajes, que Daniel Craig presenta a los personajes a modo de narrador, de manera que los primeros minutos de la película más parecen un visionado de las fotos del viaje de los vecinos que cine. Claro que usando esto consigue realizar la labor de ponernos en antecedentes, presentar a sus personajes, la historia y el mundo en el que se desenvuelve. A medida que avanza la película, este uso de la voz en off prácticamente desaparece, para luego reaparecer en el epílogo de la misma, en el que de nuevo los acontecimientos se vuelven a agolpar.

El guión es complejo, debido principalmente a que intenta encajar demasiadas tramas, de manera que la tensión de la película crece a medida que al personaje de Daniel Craig se le va subiendo el agua al cuello, e inevitablemente alguna de éstas y los personajes que intervienen en ella salen perjudicados. Matthew Vaughn y su guionista J. J. Connolly (autor también de la novela original) optan por aligerar el peso en las subtramas femeninas; el asunto de la hija desaparecida y los intereses románticos del protagonista no aparecen más que de forma intermitente y bastante funcional, para luego ser solucionados de manera bastante burda. Aún así, la película es tremendamente entretenida, aunque con un tono un poco alejado a la comedia de Guy Ritchie y un poco más serio, que no dramático. Quizá se le pueda achacar también una cierta entronización del mundo del hampa, pero es un defecto de muchas películas y directores.

En lo visual se sitúa muy cerca de “Snatch” aunque se aleja un poco del lumpenproletariat que protagoniza ésta para dar cuenta de unos criminales que viven un poco mejor, lo que se refleja en ambiente de la película, mucho más luminoso y menos sórdido. La mayor innovación de Vaughn consiste en usar unas transiciones tremendamente dinámicas a base de planos secuencia de la escenografía de una escena, que se funde con la de una nueva, para luego terminar el movimiento de cámara mostrando a los nuevos personajes, haciendo mucho más evidentes las semejanzas/diferencias entre estos y los mostrados anteriormente.

De entre los actores hay que destacar a Daniel Craig, que a mayores de ser el protagonista será el nuevo James Bond. Proféticamente, en “Layer cake” al elegir arma de entre muchas, Daniel se hace con la típica pistola de 007. Lástima que el chaval sea un poco inexpresivo; no queda muy claro si es que su personaje no es especialmente profundo dramáticamente, pues salvo una escena en la que se arroja a las drogas y el alcohol, lo más expresivo que hace todo el metraje es mirar fijamente a la cámara como un conejo a las luces de un coche. Sus compinches en esto del crimen brillan mucho más, especialmente Colm Meaney, tan resultón como siempre, y George Harris, que probablemente sea el mejor de la película.

En fin, una película muy entretenida, que merece la pena ver aunque sólo sea porque no es un remake. Recomendada para quinquis, chorizos, delincuentes, canallas, cacos, malandrines, rateros, tunantes, buscones, bellacos, cuatreros, traficantes, camellos, timadores, representantes, prensa del corazón y delincuentes en general. Puntuacion