Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Harry Potter and the Goblet of Fire

Duración

157min

Dirección

Mike Newell

Guión

J. K. Rowling, Steven Kloves

Reparto

Daniel Radcliffe, Rupert Grint, Emma Watson,Stanislav Ianevski, Eric Sykes

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Crítica de Harry Potter y el cáliz de fuego
Autor: malabesta
Fecha: 2005-11-23.
Póster Harry Potter y el cáliz de fuego

Harry Potter y el cáliz de fuego

Digerido por malabesta

Cuarta entrega de la franquicia Potter, que parece no tener muchas intenciones de parar. “Harry Potter y el cáliz de fuego” condensa las más de setecientas páginas que J.K. Rowling ha conseguido hacer que niños de todo el mundo se lean en el libro homónimo. Por supuesto, tanta condensación tiene sus efectos secundarios, y cierto aire de incompletitud acompaña a la película, que aunque nunca llega a ser aburrida, se acerca bastante en sus más de dos horas y media de metraje.

Harry Potter (Daniel Radcliffe) comienza su cuarto año en Hogwarts, y con él viene también el Torneo de los Tres Magos, peligroso concurso en el que un representante de cada una de las tres escuelas de magia más importantes (Hogwarts, Beauxbatons y Durmstrang) se enfrenta a tres pruebas potencialmente mortales por la fama y la fortuna, que diría Indiana Jones. Por supuesto, como Harry Potter está cerca, las reglas por las que se rigen el resto de los mortales (o no tan mortales) se van al garete, y allí él se mete, siendo el cuarto participante, junto con Viktor Krum (Stanislav Ianevsky) de Durmstrang, Fleur Delacour (Clémence Poésy) de Beauxbatons y Cedric Diggory (Robert Pattinson). Por supuesto, de fondo corre la historia que une todos los libros de Potter, la resurrección del malvado Lord Voldemort, pero lo más importante de la película, a juzgar por el clamor popular, es que Harry, Herminoe (Emma Watson) y Ron (Rupert Grint) han entrado, con sus catorce años, en la adolescencia.

A mayores de que las espinillas de los protagonistas han sido borradas digitalmente (no miento), de todas las maneras que este importante cambio vital se podría haber reflejado en la película, se ha optado por la más temida de ellas: el baile de fin de curso. Básicamente en torno a esos tres ejes gira el guión, claramente descompensado a favor del torneo, de manera que cuando la película acaba y Harry y sus amigos comentan lo emocionante que ha sido otro año en Hogwarts, uno se pregunta en qué momento han pasado de la fiesta de presentación, o si es que sufren un caso grave de absentismo escolar (aunque no se me ocurre como podrían falsificar los partes de asistencia en una escuela de Alta Magia). El resto de las tramas, teniendo en cuenta el costoso peaje que le supone a la película tener que introducir cientos de personajes que serán relevantes en las subsiguientes partes pero que en esta no pintan mucho, no están muy bien aprovechadas. Especialmente el caso del baile, que parece más una excusa para presentar a Cho Chang (Katie Leung, que se limita a sonreírle a la cámara y decir sus tremendamente profundas tres líneas de guión), el interés amoroso de Harry, y a comenzar a apuntar la posible tensión romántica entre los tres protagonistas.

El principal problema de la historia, común con las otras de la saga, es que al contrario que a otros héroes más clásicos a los que por lo general conseguir las cosas les cuesta mucho más que a los demás, por lo que cuando triunfan ante la adversidad la sensación del público es mejor, a Harry Potter todo le resulta más fácil. Es amigo de los profesores, sus amigos le chivan las respuestas, es una especie de “elegido” al que gran cantidad de gente le rinde pleitesía… así, cuando Harry consigue algo, uno no puede evitar quedarse bastante frío. Otro de los aspectos en los que la película parece que cojea un poco es en el diseño; mientras que las anteriores introducían a golpe de chequera y a través de costosos efectos especiales el rico mundo de J. K. Rowling y sus peculiares personajes, en este caso las nuevas apariciones son de peor calidad. Especialmente las dos nuevas escuelas de magia: Beauxbatons, sólo para chicas, más que un colegio de magia parece una academia de azafatas, y sus alumnas se comportan como animadoras robóticas, básicamente. Durmstrang, como viene del norte, visten con pieles y son tirando a brutotes. La otra gran incorporación es la de “Ojo loco” Moodey (Brendan Gleeson), profesor de Defensa contra las Artes Oscuras, y que es el personaje más interesante de la película.

La dirección cae en manos de Mike Newell, que alcanzó la fama gracias a “Cuatro bodas y un funeral”. Su labor sigue en la línea de la de las anteriores, aunque el insista en que ésta es mucho más “para adultos” que las anteriores (en USA ha sido recomendada para mayores de doce años), esta supuesta madurez se reduce a un par de momentos muy concretos del metraje, mientras que los demás siguen el libro de estilo de la casa.

Las actuaciones de los tres chavales protagonistas están bastante parejas, aunque quizá Hermione tenga una tendencia a sobreactuar un poco más acusada (quizá sea la mala influencia de Gary Oldman en “Harry Potter y el prisionero de Azkaban”). Brendan Gleeson luce bien su más que excéntrico personaje, aunque sin duda, y como suele ser habitual, el mejor de entre todo el reparto es Alan Rickman que, aunque con un tiempo en escena muy limitado, es dueño y señor de la película en cuanto asoma a la pantalla.

En fin, una película entretenida, pero que será más del gusto de los seguidores de la saga que del lego. Recomendada para fans de los polvos mágicos. Puntuacion