Ficha

País

Francia, Taiwan

Año

2005

Título original

Tian biandi duo yun

Duración

114min

Dirección

Ming-Liai Tsai

Guión

Ming-Liai Tsai

Reparto

Kang-sheng Lee, Shiang-chyi Chen, Yi-Ching Lu, Kuei-Mei Yang, Sumomo Yozakura

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Crítica de El sabor de la sandía
Autor: malabesta
Fecha: 26/11/2005.
Póster El sabor de la sandía

El sabor de la sandía

Digerido por malabesta

Tsai Ming-Liai, director de la película, afirma que él nunca escribe guiones ni hace storyboards para sus películas. Créanme, se nota. “El sabor de la sandía” es el típico producto que no deja a nadie indiferente: a unos les producirá el mayor de los horrores y a otros el mayor de los espantos. Eso sí, como todo producto de esta calaña, habrá quien la considere el no va más de la innovación formal y el pináculo del minimalismo narrativo, pero desde luego no seré yo.

La película narra, es un decir, la relación entre Shiang-chyi (Shiang-chyi Chen) una mujer solitaria a la que un día se le atasca una maleta, y Hsiao-Kang (Kang-shen Lee, habitual del director), vecino suyo que se gana la vida como actor porno en películas de bajo presupuesto. Comienzan a verse (sí, a verse, no se hablan en toda la película) periódicamente, y él intenta abrirle la maleta a ella, pero sin revelar su ocupación. Los motivos recurrentes de la película son el agua, pues se desarrolla en un Taiwán presa de la pertinaz sequía, y las sandías, con las que la gente se refresca y divierte por igual. Como verán, respira minimalismo por todas partes. Parece ser que una de los grandes hallazgos de la película, a tenor de lo que opina la prensa de papel, es el retrato inteligente y desapegado del mundo del porno barato, a la vez que lamentan que toda esta penetrante visión sociológica quede oculta tras el telón de la polémica explicitud (como si en los días que corren la explicitud fuese aún polémica). Bueno, como yo siempre he creído que una imagen vale más que mil palabras, no expresaré mi opinión al respecto, y simplemente dejaré aquí la descripción de uno de estos polémicos momentos, que a mi entender ilustra perfectamente la película, su intención y sus métodos: la larga escena de sexo que abre la película termina con un largo plano trasero (y del trasero) de Hsiao practicando su oficio totalmente desnudo mientras lleva la cáscara de media sandía en la cabeza. Esta es la polémica, la simbología, la sabia puesta en escena y el summun del dominio del tiempo cinematográfico, como dicen por ahí.

Pero no se vayan todavía, aún hay más. La película… ¡es musical! Cuando creíamos que Disney había terminado de asesinar el género, de Oriente nos llega quien demuestra que aún se le podía dar una patada en las costillas. Los números musicales de “El sabor de la sandía” rayan lo esperpéntico. No por las canciones, en las que el fondo sólo lo ha tocado “El otro lado de la cama”, sino por las coreografías y puestas en escena, que son como un cruce entre el exceso de “Moulin Rouge”, una función del instituto y un Todo a Cien. En todo caso, son las que hacen avanzar la historia, pues fuera de estas canciones, apenas hay diálogo, lo cual hace muchísimo por que la película sea aguantable.

La pareja de actores protagonistas cumplen a la perfección con sus papeles: Kang-shen Lee se mete tanto dentro del papel de actor porno que actúa el resto de la película como uno de ellos, y Shiang-chyi Chen recita a la perfección sus líneas. Sus dos líneas. Lo único que merece mención positiva, es el trío que forman el cámara, el iluminador y el técnico que ruedan la película porno, que tienen los únicos momentos graciosos, y por tanto soportables, de todo el metraje.

En fin, un producto que hará las delicias del gafapasterío y hervir la sangre del resto de mortales. Recomendada a todos aquellos con videoconsolas portátiles.

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