Ficha

País

UK, Rep. Checa, Francia, Italia

Año

2005

Título original

Oliver Twist

Duración

130min

Dirección

Roman Polanski

Guión

Charles Dickens, Ronald Harwood

Reparto

Barney Clarck, Ben Kingsley, Leanne Rowe, Jamie Foreman, Harry Eden

Enlaces

Externos

Críticas

por autor

por título

# A B C D E F G H
I J K L M N O P Q
R S T U V W X Y Z
Crítica de Oliver Twist
Autor: sensillo
Fecha: 03/12/2005.
Póster Oliver Twist

Oliver Twist

Digerido por sensillo

Roman Ploanski parece tener querencia por la adaptación de novelas al cine, y ahora le ha tocado al clásico de Dickens, que es un autor que suele venir todos los años por estas fechas con los turrones bajo el brazo. Es el turno de “Oliver Twist”, lo cual no es una empresa en absoluto sencilla.

Ocasión para recordar que la crítica al sistema capitalista viene de lejos, pero que extrañamente en algún momento esta oposición al sistema de mercado adoptó de manera casi unánime el desprecio por las fiestas de Navidad. A muchos ya no les visitan los espíritus de las navidades pasadas, presentes y futuras, entidades reaccionarias y profundamente burguesas de las que hay que desconfiar.

Multinacional producción en la que, por cierto, no figura España, embarcada seguramente en proyectos de más enjundia a que nos tienen acostumbrados. Quizás por ello este “Oliver Twist” no parezca filmado por el cuñado, ni las mujeres aparezcan en bragas. Si hay algo que me gusta de Polanski, incluso en sus obras menos acertadas, es la fotografía de sus películas. Cada uno de los fotogramas es un cuadro en el que no hay lugar para la improvisación, que demuestran que detrás de la cámara hay alguien con oficio. Incluso en tonterías como “La novena puerta”.

“Oliver Twist” es una película que entra muy bien por los ojos, sin necesidad de recurrir a excentricidades visuales, pero que encuentra más difícil llegar más adentro. Todo ha sido elogios para la interpretación de Ben Kingsley, quien bajo el kit industrial de maquillaje de la Srta. Pepis encarna al viejo Fagin. Sin embargo, tanto se mima una interpretación que reclama la atención de la cámara con todo tipo de aspavientos, que el principal perjudicado es el personaje principal, Oliver Twist, relegado en muchas ocasiones a un segundo plano. ¡Menuda canallada! ¡Vaya un abuso, lo que se ha cometido contra el pobre niño! La película se resiente en muchas ocasiones del ninguneo al que es sometido el joven Barney Clark, a quien no le queda más remedio que interpretar un rol descafeinado cuando lo que se requería era un carácter fuerte. Si el reparto contara con un par de actores ávidos de Oscar más, es seguro que el personaje de Oliver Twist hubiera aparecido en los créditos como “niño que hace pucheros #2”.

Por si algún lector no conoce ya de sobra la novela de Dickens, ésta cuenta a grandes rasgos las desventuras de un huerfanito explotado y machacado tanto por las instituciones de un estado totalmente falto de humanidad como por todo tipo de canallas del lumpen londinense del siglo XIX. En la traslación a la gran pantalla se quedan, por supuesto, muchas cosas en el tintero, aunque el espíritu del libro está recogido, si bien de una manera bastante atenuada.

Jamie Foreman cumple a la perfección en su papel de brutal villano, y consigue una interpretación odiosa que no llega a impedir, sin embargo, que bajo “Oliver Twist” no discurra un mensaje claramente contrario a la pena capital.

Recomendada para emancipados muy, muy precoces.

Puntuacion