Ficha

País

USA

Año

1991

Título original

The last boy scout

Duración

105min

Dirección

Tony Scott

Guión

Shane Black, Greg Hicks

Reparto

Bruce Willis, Damon Wayans, Chelsea Field, Noblel Willingham, Taylor Negron

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Crítica de El ˙ltimo boy scout
Autor: malabesta
Fecha: 07/12/2005.
Póster El ˙ltimo boy scout

El ˙ltimo boy scout

Digerido por malabesta

“El último boy scout" fue en su momento el guión más caro de la historia, valorado en un millón de dólares que se embolsó el señor Shane Black después del éxito de “Arma letal”. La dirección corre a cargo de Tony Scott, otro de los popes del cine de acción que por aquel entonces venía de dirigir “Días de trueno”. Con esta pareja de autores la película está ya más o menos definida: una pareja de protagonistas fuertes que se odian al principio, pero que terminarán siendo “buddies” del alma, testosterona chorreando a raudales por la pantalla, coches explotando a la mínima excusa (incluso dentro de una piscina), tiros por todas partes, el obligatorio club de striptease y cientos de miles de chistes de los que demuestran que los protagonistas son más duros que nadie en el mundo.

Narra la película la historia de Joe Hallenbeck (Bruce Willis), un famoso guardaespaldas presidencial venido a menos y con serios problemas de higiene personal y Jimmy Dix (Damon Wayans), un ex-jugador de fútbol americano también venido aún más a menos. Ambos se conocen cuando la novia de Jimmy (la por aquel entonces desconocida Halle Berry) contrata a Joe para protegerla, cosa que por supuesto no hace mucha gracia a Jimmy, que es más macho que nadie y se sobra para proteger a su novia. Evidentemente la cosa se lía y ambos terminan en medio de una densa y notablemente difusa trama de juego, chantajes y apuestas ilegales. Tampoco hay que pedirle peras al olmo, y la historia tiene lo justo para no ser un guión porno, y probablemente el mismo grado de realismo. Eso sí, poca gente sabe crear personajes como Shane Black, y los perdedores duros son su especialidad. Así “El último boy scout” tiene momentos que ya forman parte del imaginario común, con ese vapuleado Bruce Willis diciéndole a su maltratador captor aquello de “si me tocas otra vez te mato”. Por lo demás tampoco es que tengan demasiada profundidad dramática, y van encajando fácilmente en los arquetipos del género: el perdedor pero que conserva su código ético (algo así como pobre pero honrado), el compañero graciosete y algo delincuente pero dispuesto a arriesgar la vida por su amigo y toda esa galería de malos cuyo comportamiento vicioso y retorcido es proporcional a lo rocambolesco y espectacular de su muerte; habrá quien se sienta ofendido por el liviano tratamiento que se le da a la violencia, o por cómo se premia a los personajes que se toman la justicia por su mano, y la tilde de fascista. Pero también hay quien dice que un Teletubbie es gay y quien probablemente denuncie a ACME por venderle explosivos a un coyote sin el carnet de manipulador de alimentos.

La dirección de Tony Scott, como era de esperar, es un poco desigual y efectista, y mientras que las escenas de acción están rodadas de manera muy eficiente, los momentos menos movidos son más bien deficientes, y Tony parece que tiene una tendencia a meter flash-backs en cuanto uno se da la vuelta de los que no se sabe muy bien el objetivo, pues aunque presentan aspectos del pasado de los personajes, son informaciones que bien podrían haber sido dadas con mecanismos visuales que rompan un poco menos el ritmo de la película. En fin, es el Tony de siempre, aunque ahora, tras su sobrevalorada “El fuego de la venganza” parezca que está hecho un artista. Eso sí, hay que reconocerle que al principio de la película, hace un retrato del mundo del fútbol americano que años después sería copiado (no sabemos si de manera fortuita) por Oliver Stone en la mucho más aburrida “Un domingo cualquiera”.

Los actores más o menos hacen lo que deben, y un poco más. Bruce Willis interpreta al personaje para el que nació, ese duro maltratado y con barba de dos días que bien puede estar encerrado en un edificio secuestrado, salvando la ciudad de Nueva York, trabajando de policía en Sin City o como en este caso, durmiendo en un coche. Damon Wayans es el compañero cómico de Willis, y aunque carece del carisma de éste, no lo hace mal, sobre todo en contraste con el resto de la familia Wayans, que son como los Baldwin pero en negro y cómico. A manera de apunte para los fanes de Halle Berry, su papel de stripper seguro que alegra el día a muchos, aunque no llegue a alcanzar el ridículo de “Operación Swordfish”, su enseñamiento de carne es evidentemente un reclamo.

En fin, una muy entretenida película, recomendada para aspirantes a 3 céntimos de euro.. Puntuacion