Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

The Chronicles of Narnia: The Lion, the Witch and the Wardrobe

Duración

140min

Dirección

Andrew Adamson

Guión

C. S. Lewis, Ann Peacock

Reparto

Georgie Henley, Skandar Keynes, William Moseley, Anna Popplewell, Tilda Swinton

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Crítica de Narnia: el león, la bruja y el armario
Autor: bronte
Fecha: 2005-12-08.
Póster Narnia: el león, la bruja y el armario

Narnia: el león, la bruja y el armario

Digerido por bronte

Pues vaya. Yo, como no me he leído ningún libro de la serie "Narnia" evitaré hacer ningún comentario sobre la transposición, pero lo que sí puedo decir es que si el libro es tal y como parece que es en la película, me resulta bastante increíble que el mismo autor de "Una pena en observación" (que este sí que me lo he leído) haya escrito semejante castaña. Así que, insisto, no haré comentarios sobre la adaptación fílmica en sí, aunque criticaré con intensidad el guión, los diálogos, la dirección, y todo lo que se me ponga por delante. Narnia es la historia de cuatro hermanos que después de entrar en un armario, intentan con denuedo cargarse el susodicho país imaginario.

Yo lo que no puedo entender es como se puede dirigir con tanta pericia películas de animación como la serie Shrek, y luego resultar tan chapuzas al pasarse a los seres humanos; porque se podría decir de Andrew Adamson que no sabe dirigir actores (que no sabe, quede claro), pero es que además la película adolece de evidentes fallos de ritmo, se hace larguísima, con una primera parte ralentizada y repetitiva, y es lamentable a un nivel tan básico como el de planificación de la imagen. Les pongo un ejemplo al azar: las dos niñas contemplan agazapadas como entre fuegos y hogueras van a matar a uno de los personajes. Pues bien, las caras de las niñas, azules como pitufos. No sabía yo que la luz del fuego se reflejaba azul gélido. ¿Qué tipo de broma es esta?

Y si sólo fuera eso. La historia en sí es un despropósito continuado. Las acciones van a apareciendo en la película porque a alguien se le ocurre que hace falta, no porque formen parte de la trama o signifiquen algo en la misma. Todo a trompicones, y sin mucho sentido. Otro ejemplo. De pronto, sin que nadie sepa por qué, aparece Papá Noel y les da a cada uno de los niños un arma para que se defienda. Así, porque sí... ¡de pronto aparece Papá Noel!. Bueno... durante todo el metraje consiguiente prácticamente no se utilizan las armas. Y una vez más, alguien se acuerda en el equipo de que deberían hacer algo con los letales utensilios, y ya casi en los títulos de crédito insertan una escena con calzador para que al menos se dispare una flecha.

Sigo: los personajes. A mí me cuesta pensar en personajes menos cálidos y más insoportables en muchos años. Cuatro hermanos, con unas personalidades planas y en constante confrontación. Cada vez que abren la boca es para reprocharse algo los unos a los otros. O sea, ese tipo de personas repelentes que siempre están a la que cae para echar el broncazo. Durante dos horas y media. Eso, por no meterme muy a fondo con el personaje de Edmund Pevensie (horriblemente interpretado por Skandar Keynes), que en vez de ser un niño humano de verdad (con sus debilidades), parece el hijo del Iago shakespeariano, traicionando a todo el mundo con una alevosía y una falta de motivación escandalosas. Éste, cada vez que abre la boca, es para traicionar a sus hermanos. Esto es algo que el espectador aprende enseguida cuando está viendo esta película. Pero que nadie espere una buena razón para ello. Ya los guionistas se han encargado de que sea despreciable de verdad. Otra cosa muy graciosa es que al final, algo se dice por ahí de que Narnia se verá beneficiada por la sabiduría de los cuatro niños. Pues muy bien, yo insto al respetable a que me diga en que momento de la trama ninguno de los niños hace uso de su "sabiduría". Ellos están ahí, absolutamente pasivos en casi todo el metraje, no toman decisiones de ningún tipo y lo único que hacen es decirse entre ellos "tú más; no, tú más".

Tengo que reconocer que absolutamente pasivos del todo no están. Al final de todo, el hermano mayor participa (activamente) en la interminable y lamentable lucha final (el pequeño traidor se limita a mirar y ellas aparecen al final de todo a tiempo de lanzar una flecha...); una lucha que se podía haber resuelto en dos patadas (y nunca mejor dicho), y que el director recarga a base de meter por ahí faunos, fulanos, centauros, aves de fuego, grifos, duendes, orcos, golums, ogros, enanos, hadas, y un hombre orquesta que pasaba por el barrio. O sea, que uno sale con migraña. Ampliamente acentuada por la espantosísima música, en la primera parte tipo "new age mesiánico" y en la segunda de la peor calaña de épica "todo a cien". Y en la versión española, ayudada también por el, estoy segura que denunciable, doblaje, que pone los pelos de punta darse cuenta de la decadencia de este gremio.

No me quiero extender, pero tampoco puedo acabar esta crítica sin advertir al lector, sobre el, sin ningún tipo de duda, más terrible aspecto de la cinta: los diálogos. Bien haría el tal Adamson en dejar que escritores de verdad se encarguen de esta tarea, y lo mismo digo por los otros que han metido mano en este guión. Al parecer, "Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario" tiene mucho humor. Lo que hay que aguantar. El supuesto humor de la película consiste en chistes naftalíticos y sexistas de un castor con respecto a su castora, tipo "Debías haberme dicho que venían para que me diera tiempo a arreglarme; Ni una semana te hubiera bastado". No sé si es así exactamente (estoy intentando olvidarlo), pero más o menos. Bueno... un chiste extraordinario como se puede ver. Pero no sólo eso. Los diálogos son oligofrénicos de principio a fin. Otro ejemplo al azar. Los niños están preparando un atillo porque se acercan sus perseguidores y la hermana mayor, en medio de la urgencia dice: "¿Necesitaremos mermelada?", a lo que el hermano mayor responde muy serio: "Sólo si nos dan tostadas". Imagínense mi cara entonces y ahora. De nuevo, al final de la película, alguien del equipo recuerda semejante metedura de pata, y de pronto la pequeña, sin que venga a cuento, ya acabando todo el petate exclama: "En Narnia nunca se acaban las tostadas". Fin. Ese es el importante papel de las tostadas en esta historia. Menos mal que a alguien se le ocurrió que aportarían mucho al conjunto.

Las interpretaciones todas malísimas. Pero me detendré en la de Tilda Swinton, por rumorearse por ahí que es oscarizable. Pues muy bien. Si pasar la película (enfundanda en un horroroso traje... pero qué horripilante es también la dirección artística en este filme), con cara de palo, y sin deslomarse en absoluto, merece un Óscar, temo que si llega la ocasión, me encadenaré en algún sitio para protestar. Que no se diga. Esto ha sido un castigo divino por quejarme de "Harry Potter". Lo veo claro.

Una de las peores películas del año, que ya es decir. Nunca tantas ganas hubo de que alguien saliera del armario. Recomendada para polillas. Puntuacion