Ficha

País

España

Año

2005

Título original

Los 2 lados de la cama

Duración

93min

Dirección

Emilio Martínez Lázaro

Guión

David Serrano

Reparto

Ernesto Alterio, Helena Castañeda, Pilar Castro, Secun de la Rosa, Guillermo Toledo

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Crítica de Los 2 lados de la cama
Autor: malabesta
Fecha: 26/12/2005.
Póster Los 2 lados de la cama

Los 2 lados de la cama

Digerido por malabesta

Lo primero que uno piensa al salir de ver esta película es que gracias a Dios las camas sólo tienen cuatro lados, lo cual limita bastante el número de secuelas que podremos llegar a ver aquellos que estamos obligados a ello, a excepción, claro, de que un productor avispado decida rodar "Por encima y por debajo de la cama".

La película empieza como su predecesora: mal. Un número musical de Raquel (Lucía Jiménez), revolcándose encima de un piano, mientras su novio Pedro (Guillermo Toledo), su amigo Javier (Ernesto Alterio) y la novia de éste Marta (Verónica Sánchez) miran; los más avipados podrán reconocer que el reparto femenino ha cambiado, supongo que porque Natalia Verbeke y Paz Vega tenían mejores cosas que hacer; los chavales siguen ahí, al pie del cañon. El resto de los personajes también repite, añadiéndose a la trama Carlota (Pilar Castro). No entraré mucho en detalle porque las combinaciones en las que cuatro personas se pueden acostar entre sí son limitadas, pero sí diré que más o menos hacia el minuto diez de película, uno se da perfecta cuenta de dos cosas: ha cometido un error al comprar la entrada y ya sabe qué va a pasar, a pesar del empeño con el que el guión se quiere volver inverosímil y sorprendente.

Por supuesto, y mal que me pese, pretende ser un musical. Pero de musical tiene lo que una verbena de pueblo de espectáculo de Broadway, aunque hay que decir que el nivel de las canciones ha subido mucho, principalmente porque Guillermo Toledo canta poco. Eso sí, supongo que si no fuese porque estarán cobrando sus derechos de autor, Los Ronaldos, Los Rodríguez, Mecano y otros muchos estarían como quién oye rascar de uñas en una pizarra. Las coreografías en su mayor parte se reducen a gente bailando de fondo, y el resto del tiempo los bailarines parecen estar escuchando otras canciones.

La dirección de Emilio Martínez Lázaro tampoco es gran cosa; no sabe mezclar bien las tramas de la película, que terminan por enlazarse de una manera un tanto artifical, además de que apenas explota la comicidad de sus actores, de aquellos que la tienen, hasta que el chiste es evidente y la mayoría de las veces innecesario.

El único que parece tener sentimientos de todo el reparto es Ernesto Alterio; la cara de Guillermo Toledo es como la del David de Miguel Ángel en lo que a móvil se refiere, y un poco menos expresiva. Tiene Guillermo tantos registros dramáticos como peinados. Verónica Sánchez parece tener un bloqueo de nariz hacia arriba y Lucía Jiménez, tampoco le da demasiada vida a su personaje, aunque probablemente sea la que canta menos mal. Alberto San Juan repite su actuación de la primera parte, aunque con camisas diferentes.

En fin, una comedia sin gracia, un musical sin armonía. Recomendada para sordos. Puntuacion