Ficha

País

Italia

Año

1991

Título original

Paprika

Duración

99min

Dirección

Tinto Brass

Guión

Tinto Brass, Fanny Hill

Reparto

Deborah Caprioglio, Stéphane Ferrara, Martine Brochard, Stéphane Bonnet.

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Crítica de Los burdeles de Paprika
Autor: bronte
Fecha: 30/12/2005.
Póster Los burdeles de Paprika

Los burdeles de Paprika

Digerido por bronte

"Los burdeles de Paprika" continúa imbatible en los mejores estantes dedicados al cine erótico. Será porque hay un amplio sector del público objetivo de este género que disfruta con la alegría de vivir, más que con el sufrimiento asociado al sexo. Escuela que también tiene sus seguidores, no se vayan a creer. En esta película, Tinto Brass volvió a conseguir una publicidad que no consiguen otras cintas de este pelaje. Seguramente por la fascinación que en el continente europeo provoca el mundo de los lupanares, que en código estadounidense viene estando sublimado en aquello de las stripers meneándose alrededor de una barra de metal.

Esta es la historia de una joven que en la Italia de los últimos 50 comienza a trabajar en un burdel para ayudar a su novio a situarse en la vida. Qué cosas. Podría parecer que la mujer se sacrifica por su amor. Qué va. Ella va más contenta que unas castañuelas. Con la excusa de mostrar a Paprika (este será su nombre de "guerra"), en el mundo de las hetairas, Tinto Brass va incluyendo todo tipo de situaciones sexuales. Desde la primera masturbación que el médico del próstibulo le propina a Paprika para introducirle un diafragma, hasta el sexo pervertido de la nobleza, aquí no falta de nada. Lo más reseñable del largometraje, es sin lugar a dudas, el colorismo, optimismo y alegría que desprende toda la historia. Pese a que en algunas escenas se apunta levemente el horror de la prostitución, aquí nadie sufre en demasía. Lo que es bueno para evitar el vómito contemplando la historia de una chica que no es capaz de escapar del terrible mundo de la prostitución, pero que no es tan bueno a la hora de perpetuar clichés eternos. El peor de ellos, la creencia generalizada de que a las mujeres les da gustirrinín prostituirse. Paciencia...

La película está acompañada de una música jovial y hasta ferial que atenúa en todo momento una visión un poco más consciente de lo que se está comtemplando. Deborah Caprioglio, quien estuvo casada un par de años en su postadolescencia con un sesentero Klaus Kinski, no pone reparo a la hora de que Tinto Brass fotografíe su exuberante complexión, y aporta esa frescura y alegría de la juventud a un personaje que se lo pasa pipa recibiendo a "cientos" de hombres de todo tipo y condición en su cuarto. Y todo para mantener a todos los chulos que se encuentra por el camino, que no son pocos, y que sin excepción ejercerán de proxenetas sin ningún tipo de reparo. O sea, que la película ciencia-ficción no es, y Tinto Brass no sufre a la hora de presentar los hechos tal y como son, pero desde una óptica tan dicharachera que pareciera que no pasa nada.

Hay un momento en que la película, sin caer en el estilo realista, parece que va a acabar como el rosario de la aurora, cosa que a nadie extrañaría, pero una vez más el director redime a su protagonista y después de arrastrarla por todas las casas de citas de Italia, y después de dejar qaue todo tipo de cuerpos informes la manoseen, la convierte en noble. No olviden, sin embargo, que esto es ficción. Las escenas de sexo están rodadas con gracia; me atrevería a calificarlas hasta de "sanotas", por mucho que parezca que un calificativo de este tipo desentona en una película de esta calaña, y sin lugar a dudas cumplirán con su cometido para todos aquellos que estén por la labor. La historia, sin ser una maravilla, mantiene una coherencia apreciable dentro la perspectiva erótico-festiva, y nunca mejor dicho. La interpretación, pues bueno, mala, pero, créanme, no se trataba de eso.

Recomendada para la gente que aún acude a comprar los dvds con dos agujeros en el periódico. Puntuacion