Ficha

País

USA, Francia

Año

2005

Título original

Domino

Duración

127min

Dirección

Tony Scott

Guión

Richard Kelly

Reparto

Keyra Knightley, Mickey Rourke, Edgard Ramírez, Riz Abbasi, Delroy Lindo

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Crítica de Domino
Autor: malabesta
Fecha: 10/01/2006.
Póster Domino

Domino

Digerido por malabesta

“Domino” es, como afirman sus créditos iniciales, un retrato más o menos real de la vida de Domino Harvey, hija de Laurel Harvey, modelo y caza recompensas de cierto éxito. A mayores de lo peculiar de su currículum, saltó a la fama cuando en 2005 fue hallada muerta en su bañera, como lo hacen las leyendas. Suponemos que este hecho daría mucha más libertad creativa a Tony Scott, a juzgar por el estrambótico resultado. Lejos quedan ya “Spy game” y “El último boy scout”.

La historia comienza con una Domino (Keira Knightley) detenida, explicando su caso a una psicóloga criminal (Lucy Liu), pues han desaparecido diez millones de dólares y hay una serie de muertes que explicar. Ambos hechos se relacionan con Domino y sus compañeros Ed (Mickey Rourke) y Choco (Edgar Rodríguez), marginales cazadores de recompensas; no entraré en muchos detalles entre otras razones porque tampoco me he enterado de mucho: la película se desarrolla en un completo flashback, lo que permite a Richard Kelly (el guionista) jugar a su antojo con los eventos y la paciencia del espectador, desdecirse y reconstruir la trama, de por sí algo compleja, hasta convertirla en incomprensible. Sirva de medida de la calidad del libreto el hecho de que Mickey Rourke estuvo a punto de rechazar su papel porque el guión no estaba a su altura. Y eso que el tío ha llegado a batirse en el ring con Poli Díaz.

La dirección de Scott aún afea más el resultado. Tras que la crítica le riera la gracia de “El fuego de la venganza”, Tony ha perdido la mesura, y la película reitera los rasgos más característicos de la anterior hasta el hastío. La factura visual es recargada y artificial, con constantes cambios de color, planos dislocados, cambios de ritmo y enfoque y, en fin, todo truco de cámara posible, a mayores de una nada desdeñable dosis de efectos visuales. También se recrea en la violencia, muy innecesaria para el desarrollo de la trama, aunque gracias al aparato visual un poco menos cruda de lo que hubiese podido ser. Todo esto unido al hecho de que la película usa un poco el estilo de Guy Ritchie a la hora de retratar sus personajes, con la voz en off de la protagonista parando la acción a cada rato para explicar quién es quién, cuál es su origen o de qué color lleva los calcetines, hace parecer que el director más que mostrar la historia lo que intenta es esconderla como un trilero, a ver si luego uno puede adivinar en cuál de las tres salas estaba la película.

No ayuda mucho tampoco la omnipresente banda sonora, un poco deudora de Tarantino, y que intenta contrastar la crudeza de sus escenas con canciones de Tom Jones o Sinatra, para luego abusar del hip-hop.

Destacan los actores, no por su calidad, sino por su cantidad. A mayores del trío protagonista, de dudosa calidad actoral (en especial Keira, aunque gracias a Tony Scott y al hecho de que no deja la cámara quieta ni clavándosela al suelo, disimula un poco su habitual antinatural actuación), aparecen por ahí la ya mencionada Lucy Liu, Jaqueline Bisset, Christopher Walken, Mena Suvari, Jerry Springer, Tom Waits, Macy Gray, y Brian Austin Green e Ian Ziering en una suerte de autoparodia, más bien anecdótica.

En fin, una epiléptica película pretenciosa, vacía y en general aburrida, cuyo único merito es la contemplación de Keira Knightley, aquellos que la disfruten. Recomendada para Tony Scott.

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