Ficha

País

Alemania

Año

2003

Título original

Luther

Duración

121min

Dirección

Eric Till

Guión

Camille Thomasson, Bart Gavigan

Reparto

Joseph Fiennes, Jonathan Firth, Alfred Molina, Claire Cox, Peter Ustinov, Bruno Ganz

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Crítica de Lutero
Autor: bronte
Fecha: 14/01/2006.
Póster Lutero

Lutero

Digerido por bronte

Antes de entrar a valorar la película en sí, permítanme que me pregunte una vez más si la cultura española está en manos de homínidos y no de hombres. Hay un momento en "Lutero", en que un grupo de saltimbanquis, de esos de los que no sorprendería encontrar hoy en día haciendo teatro de calle, ponen en escena una "moralidad". Una "moralidad" es una obra de teatro de temática religiosa y de origen medieval. Pues en el doblaje se refieren a esta obra como un "auto sacramental". Señores del doblaje: un auto sacramental, no sólo es una forma teatral exclusivamente española, por lo que no alemana ni de ningún otro sitio, sino que además los autos sacramentales nacen como respuesta a las reformas de Lutero, en lo que justamente se llamo la contrarreforma, con lo cual, malamente podían existir mientras Lutero se estaba pensando si le gustaba la deriva de la Iglesia o no. No creo yo que cueste tanto consultar un libro. Y despues de hacer formal esta protesta, sigo con este truño.

La película, pese a durar dos horas, es muy larga. Sobre todo, gracias a su tufillo a telefilme y a sus escenas explosivas. Cuando digo explosivas, quiero decir que están agazapadas tipo mina personal, y de pronto, sin que nadie sepa muy bien de dónde salen, explotan de manera violenta, dejando que Joseph Fiennes se luzca en todo su esplendor histérico, e hiriendo de muerte la paciencia del espectador, que tímidamente protesta con un rebullir de trasero en la butaca. Dicho de otra manera, no hay una correlación entre las diferentes etapas de la historia, ni un desarrollo coherente de la psicología de los personajes. Hay muchos gritos, tras los que lamentablemente se dicen muy pocas cosas interesantes. Y no sólo porque los diálogos en sí sean bastante pobretones, sino porque además en la película, no hay atisbo de reflejo de la época histórica o la filosofía de la época. Y el poco que hay, bastante paupérrimo y mal planteado.


La cosa básicamente se reduce a reflejar a Lutero como a una especie de iluminado pijo. Sinceramente, si yo hubiera conocido a este Lutero, no me hubiera sentido en absoluto impresionada por su inteligencia, y si algo debía de ser don Martín, eso era inteligente. De hecho, ha pasado a la historia como un tipo bastante mordaz y ágil. En este filme, ha pasado como un hombre desesperado por no poder mesarse los cabellos debido a la tonsura, que parece que va a clamar por Ruper de un momento a otro. Eso aparte de que el actor encargado de su materialización se parezca al mismo de la misma forma como un huevo se parece a una castaña. Al igual que Carlos V de Alemania y I de España, el pobre emperador al que le cayó en suerte tragarse todo el petate de la reforma luterana, y que también parecen haber hecho el casting de manera que se pareciera lo menos posible. Este emperador, utilizando la famosa frase, "pasaba por allí". Pasaba por el plató, vamos. No hay política en esta película. Nada de las presiones a las que se tuvo que enfrentar el Rey Español. Sólo un impecable corte de pelo.

Y eso es para mí uno de los aspectos más protestables del filme. Su única circunscripción al área religiosa. Lo pobre y simploide de su guión. Por supuesto que Lutero fue un reformador religioso; pero el apoyo de los príncipes tuvo mucho de interés político y sobre todo económico, intereses que en la película brillan por su ausencia, convirtiendo la trama en un cuento de hadas. Se trataba de una cuestión de poder y de nacionalismo. De ahí que uno de los aspectos más importantes de la figura de Lutero fuera el que tradujo a lengua vulgar la Biblia, apoyando así de manera irreversible la consolidación del alemán. Esto de la traducción aparece en este filme, pero una vez más de manera reprochable, porque ni siquiera los pilares del luteranismo queda bien explicados. Se incide mucho en lo de la austeridad protestante en contraposición a la buena vida católica, pero no se explica el hecho de que los protestantes no dejen que nadie haga por ellos las cosas, ni siquiera interpretar la Biblia (de ahí la importancia de la traducción del latín al alemán). Y de ahí, atención, el individualismo de los países protestantes que tanto nos molesta a los católicos.

Y conste que a mí no me molesta esta visión seráfica y algo irreal del personaje. Yo entiendo que si gran parte del capital procede de Iglesias Luteranas, hayan querido hacer una hagiografía mostrando al reformador como un ser maravilloso. Pero incluso dentro de esa tónica se podía haber hecho una historia mucho más madura e interesante. Se podía haber reflexionado sobre el negocio que suele acompañar a las expresiones de fe. Se podía haber hablado de la utilización del miedo como método de manipulación. Se podía haber hecho una disquisición sobre lo importante de que todo ser humano tenga acceso a la cultura para poder crear ciudadanos libres y no simples súbditos. También se podía haber tocado el tema de como la reforma luterana impulsó la secularización de nuestras sociedades. Lo dicho. Esta historia en manos de gente competente podía haber sido todo un tratado sobre la humanidad. Lamentablemente, ahora no queda más que protestar.

En fin, filósofica, histórica, política y teológicamente la película es prescindible de principio a fin. Aquí no se aprende nada, sino que se desaprende. Como vehículo dramático no es capaz de generar unos personajes carismáticos y atrayentes, y sustituye toda su falta de interés por muchos gritos y retortijones. Por si fuera poco, para darle un poco de picante a la cosa, tirando hacia el final, se presenta a Catalina Von Bora, la monja fugada que se casó con Lutero, de tal manera, que sólo le falta pellizcarse los pezones mientras chupetea una palmatoria. Con eso se lo digo todo. Los actores, ofreciendo su peor interpretación, incluso Joseph Fiennes, aunque parezca increíble.

Recomendada a gente a la que no le gusta tener que protestar. Puntuacion