Ficha

País

Francia, Austria, Alemania, Italia

Año

2005

Título original

Caché

Duración

117min

Dirección

Michael Haneke

Guión

Michael Haneke

Reparto

Daniel Auteuil, Juliette Binoche, Maurice Bénichou, Annie Girardout

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Crítica de Caché
Autor: malabesta
Fecha: 18/01/2006.
Póster Caché

Caché

Digerido por malabesta

"Cache" supone el regreso de Michael Haneke a las producciones multinacionales; como cuando uno se va por ahí de cena con los amigos, organizaciones y gobiernos de Austria, Francia, Alemania e Italia pagan a escote los ocho millones de euros que cuesta la producción, que bien podría haber pagado él de su bolsillo, porque con lo pagado de sí mismo que está, no le deben faltar fondos.

Narra la historia de Georges y Anne (Daniel Auteil y Juliette Binoche) que un buen día descubren que alguien los vigila noche y día, les manda grabaciones de la fachada de su casa con sus entradas y salidas, así como dibujos amenazadores y series de anónimos. Por supuesto esto altera la vida normal del matrimonio, que por un lado sufre paranoia y miedo, a la vez que desconoce el motivo de este acoso, que poco a poco comienza a centrarse en el pasado de Georges, con el que el acosador parece estar relacionado. A primera vista, y no ha faltado quién ha querido verlo así, podría parecerse a una obra de Hitchcock; nada más lejos de la realidad. Rápidamente la película deja de lado el thriller para jugar con el espectador de manera torpona, suponemos que para hacer que reflexione sobre los ejes en torno a los que gira: la manipulación de los medios y la violencia racial. Para lo primero predica con el ejemplo, y recrea segmentos del pasado de Georges que luego desdice, de manera que el argumento no termina de quedar claro ni siquiera al final. Para lo segundo, presenta burdamente personajes conflictivos de diferentes etnias a los que el protagonista se enfrenta para luego demostrar lo malo que es éste y lo equivocado que estaba. Por supuesto, de fondo laten los temas de siempre de Haneke; la omnipresencia de la violencia en nuestra cultura, pero con una ligera novedad. Mientras que en muchas de sus películas esta violencia es algo ajeno a la película, nunca es retratada directamente y sólo se dejan sentir sus efectos (sonoros, principalmente) en “Cache”, Haneke se recrea en enseñarnos unos cuantos litros de sangre, incluida la muerte real y en directo de una gallina, que como buen europeo que es, sabe que su arte bien vale un pollo, aunque supongo que el difunto animal no estará muy de acuerdo. Será que yo soy un ser insensible al arte y a las maravillas de la vida, pero la autoridad moral de alguien que, cual brujo vudú, sacrifica pollos para sus películas, es más bien escasa, por mucho que el dios Changó o los espíritus de los difuntos o la tierra me digan lo contrario.

Otra de las constantes de su obra se centra en torno a los conflictos entre burguesía y clase obrera; típicamente la primera aparece retratada como una panda de ociosos que no tiene otra cosa mejor que hacer que maltratar e incluso asesinar por deporte a los pobres obreretes. En esta película los burgueses son los protagonistas, pero no se preocupen, tienen pecados que purgar y son debidamente castigados; sería un poco molesto si el espectador sintiese algún tipo de empatía con la pareja protagonista, pero la dirección de Haneke, son su abuso de las escenas eternas, los planos fijos y la separación de sus protagonistas, se encarga de arruinar toda posible empatía, con lo que, francamente, a uno le importa un pepino los avatares de George y Anne, y está más preocupado por otras cosas, como encontrar algo que hacer, encontrar la salida o encontrar a su pareja en la oscuridad, si la tuviere. Afirma Michael que a él no le importa introducir el aburrimiento en sus películas; gran verdad, vive Dios.

Los actores pueden hacerlo bien o mal, es difícil saberlo, merced al alejamiento emocional y físico que Haneke tiene de ellos. Muchas veces más que un plano del protagonista, uno parece estar ante un “Dónde está Wally”, buscando la acción dentro del encuadre, para ver si realmente está pasando algo o simplemente es otro plano vacío e inútil de los que abundan en la película. Así a grandes rasgos, Daniel Auteil parece un poco más convencido de su personaje, mientras que Juliette Binoche se ve un poco falta de vida.

En fin, una pretenciosa y aburrida película, sólo recomendada para sexadores de pollos con ganas de venganza. Puntuacion