Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Brokeback Mountain

Duración

124min

Dirección

Ang Lee

Guión

E. Annie Proulx, Larry McMurtry

Reparto

Heath Ledger, Jake Gyllenhaal, Randy Quaid, Anne Hathaway, Michelle Williams

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Crítica de Brokeback Mountain
Autor: malabesta
Fecha: 2006-01-25.
Póster Brokeback Mountain

Brokeback Mountain

Digerido por malabesta

Otro año más la película favorita para los Oscar resulta ser un bodrio, mediocre y olvidable, que se aprovecha de un tema de cierta actualidad y con intenciones de controversia para cegar al público y crítica, a pesar de que ya ha sido tratado con anterioridad con más talento y atrevimiento. “Brokeback mountain” es la típica película que encantará a todos aquellos que quieran dárselas de sensibles o intelectuales haciendo referencias a ella en la sobremesa. Qué tiempos aquellos en que para demostrar que uno era el macho alfa bastaba con menear un palo más grande que el de los rivales.

A pesar de lo que diga la crítica y la masa, “Brokeback mountain” poco tiene de historia de amor. Dos vaqueros pobres, Ennis y Jack (Heath Ledger y Jake Gyllenhaal), aceptan un trabajo de verano en el que han de cuidar un rebaño de ovejas en la montaña Brokeback, aislados del mundo. Tras días de convivencia, la llamada de la madre naturaleza apremia la libido de ambos y termina por pasar lo que tenía que pasar. Hasta aquí la historia de amor, que dura unos diez minutos, créditos y traileres incluidos. Desde ese momento, cada uno emprende vidas separadas, casándose Ellis con su novia de toda la vida, Alma (Michelle Williams, también pareja de Heath en la vida real) y Jack con Lureen, una rica heredera tejana (Anne Hathaway). La película se divide entonces en dos, mostrando las vidas idénticamente miserables de ambos, uno pobre y condenado a trabajar de sol a sol y el otro atrapado en un trabajo que odia y con un suegro que lo desprecia, encontrando sólo escape en las citas semiocultas que mantienen, que además añaden el único suspense de toda la película, el de saber si alguien los encontrará con los pantalones bajados o no.

Con gran bombo y platillo se anuncia que es un western, una historia de amor homosexual y un drama de perdedores. Hay más western en un anuncio de Marlboro que en toda la película, que sólo toma de este género la ropa, básicamente. La historia de amor homosexual no tiene apenas desarrollo, y un peso neto final en la trama bastante dudoso, excepción hecha de desencadenar un final atropellado y predecible. La evolución de cada uno de los personajes por separado se nutre bastante de clichés, terminando todo, eso sí, en una especie de drama típico sobre perdedores (como somos una página con muy buen gusto no haremos chistes sobre si lo que realmente perdían era aceite o no) sin demasiado interés. Desde luego, teniendo en cuenta las infinitas posibilidades de una trama homosexual en el ambiente del oeste, la película no sabe a nada. Especialmente cuando es un tema muy cercano a Ang Lee, que parece que empieza a dar vueltas sobre sí mismo. En “Brokeback mountain” recicla la temática de “El banquete de bodas”, sustituyendo eso sí, la sociedad china por el oeste americano de la segunda mitad del siglo XX, época en la que los últimos vaqueros de verdad iban desapareciendo, un poco como le pasaba al abuelo de “Pushing hands”, que veía como no había mucho sitio para maestros de tai-chi en el nuevo siglo. Sin tener en cuenta que el western ya fue tratado con bastante más gracia por él en “Cabalga con el diablo”.

La pareja protagonista resuelve sin pena ni gloria, con un Heath Ledger cuyo mayor mérito interpretativo parece haber sido el disimular su acento australiano y sustituirlo por un auténtico deje sureño y un Jake Gyllenhaal que lleva un bigote postizo que haría que los Geiperman se muriesen de envidia. La verdad es que el maquillaje de ambos, que debe simular el paso de unos veinte años, deja bastante que desear.

La dirección de Ang Lee es lenta de por sí, y con una historia pesada como ésta se vuelve insoportable. Insiste en su muestra de postales, paisajes y ovejas generadas por ordenador, buscando siempre la fotografía bonita a base de meter hasta filtros del café delante de la cámara. El montaje de la película tampoco es todo lo fluido que debiese, e introduce unos flashbacks/flashforwards (a veces no está muy claro) que descolocan al espectador.

En fin, otra de las demasiado comunes películas decepcionantes de Lee; uno empieza a sospechar que “Tigre y dragón” se la encontró en un capazo en su puerta. Recomendada para fans de Deborah Ombres.

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