Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Walk the line

Duración

136min

Dirección

James Mangold

Guión

Gill Dennis, James Mangold

Reparto

Joaquim Phoenix, Resee Witherspoon, Robert Patrick, Ginnifer Goodwin

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Crítica de En la cuerda floja
Autor: malabesta
Fecha: 01/02/2006.
Póster En la cuerda floja

En la cuerda floja

Digerido por malabesta

"En la cuerda floja" es uun biopic del aquí notablemente desconocido Johnny Cash, cantante country que en su momento revolucionó la escena musical americana y que como suele pasar, cuando ya estaba olvidado resulta que todo el mundo confiesa que ha sido una gran influencia en su carrera y su estilo. El country es un género puramente americano, y en general la música de Cash no ha envejecido del todo bien, y al oyente de hoy en día, más acostumbrado a versiones de sus canciones que a los originales, le sonará quizá más a parranda verbenera que a clásico del siglo XX. Esto junto con la poca influencia que tiene este estilo en estas costas, si excluimos a Coyote Dax, que Dios lo tenga en su gloria, hace que el atractivo de la película pase de la figura de Cash a la carretilla de nominaciones a los Oscar que tiene, que van de la mano además de otros tantos Globos de Oro, y que será lo que lleve al público español a ver la película.

La película comienza in media res, con un Cash (Joaquim Phoenix) a punto de dar el que sería su concierto más famoso: “At the Folsom prison”, en la susodicha cárcel y convertido en disco en directo. Las canciones de Cash giran mayoritariamente en torno a la temática un tanto melodramática, del perdedor encarcelado, injustamente o no, que añora la libertad de las praderas y el amor de su amada. Esta temática, junto con su azarosa vida, le dieron cierta fama entre el presidio americano. Se nos presenta a Cash en dicha cárcel, contemplando una sierra de disco, acto que le retrotrae a su infancia que da comienzo al desarrollo de la película en un largo flashback. Comienza con la infancia de Cash en una miserable granja de algodón de Arkansas, en la que su hermano muere en un accidente con una sierra, lo que provoca las iras de su castrante padre (Robert Patrick), que no deja de comparar a sus dos hijos, nunca encontrando a Johnny digno. De ahí salta rápidamente a su breve estancia en la fuerza aérea, y rápidamente vuelve a su primer matrimonio y comienzo de su carrera musical. Comienzan las giras con Elvis y Jerry Lee Lewis y en ellas conoce a June Carter (Resee Witherspoon), que terminará por ser el amor de su vida. Alcanza la cima de la fama, se cae de ella por causa de las drogas y termina por redimirse a través de June y la música.

El guión tiene las restricciones típicas de un biopic, pues ha de seguir la hoja de ruta de la vida del Cash real, y dar cuenta de todos y cada uno de sus momentos de fama, sean gloriosos o miserables. También ha de colocar a todos los personajes que han sido importantes en su vida e intentar desarrollar además una historia en el tiempo que queda. Por esto, no hay demasiado espacio para los personajes secundarios, que son todos absolutamente planos, especialmente el padre de Cash, cuyo único objetivo en la película es gritarle a éste y enjuiciar su vida, sin una explicación demasiado clara de esta actitud, o su mujer, un buen día y al volver de un fundido a negro aparece casado, sin que nosotros sepamos ni cuándo ni por qué. Por esto también la película juega con la línea temporal de manera bastante tramposa, avanzando en el tiempo de manera brusca e irregular para dar cabida a los 30 años que, grosso modo, transcurren en tiempo diegético, embarullando un poco más la biografía de Cash, que sin duda resultará muy conocida para los americanos, pero en España, mientras Cash se hacía famoso, estábamos ocupados con Gaby, Fofó y Miliki.

El núcleo del drama son la historia de amor entre June y Cash y la adicción de éste a las drogas, pero como todo, son introducidos de sopetón, y nunca llegan a desarrollarse del todo bien. Un buen día Cash se despierta y está enamorado de ella; otro día se toma una pastilla y a la mañana siguiente es un adicto, siempre esforzándose en complacer a los que se sepan la biografía de Cash de memoria. Otro de los aspectos que llama la atención es el parecido de la película, y por ende de la biografía de Cash, con “Ray”, aunque probablemente el tratamiento de esta última respecto a su protagonista sea un poco más benévolo. En “En la cuerda floja” nunca se trata de justificar los errores del protagonista, sino que más bien se hace una exposición de los mismos, bien sea de manera intencionada o porque dichos segmentos se quedaron en la sala de montaje.

Visualmente es bastante comedida, cosa de agradecer, dado que siempre que un personaje principal le da a los psicotrópicos hay alguien que se empeña en mostrarnos sus visiones lisérgicas, y ya se sabe que mezclarse con las drogas nunca lleva a nada bueno, aunque sea a nivel visual. Por lo demás, quizá un uso un poco infantil de la simbología, especialmente del traje negro de Cash, que a veces es tratado como si del traje de Spiderman o Superman se tratase.

Lo más meritorio de la película viene de la mano de sus actores. Ni Resee ni Joaquim pasarán a la historia por la viveza de sus actuaciones, aunque ambos estén bien; donde despuntan del resto es en esa demostración de profesionalidad absoluta, tan habitual en los actores americanos, que dan al tocar y cantar todas sus canciones. Resee aprendió a tocar el autoharp (un extraño instrumento que es como un harpa dentro de un rayador de queso gigante) y el puertorriqueño hizo lo propio con la guitarra. Ambos tuvieron entrenamiento vocal con T-Bone Burnett (que se encarga de la música de la película, todo country/blues), famoso productor musical (y compañero de banda de Bob Dylan), y en el caso de Joaquim es especialmente meritorio, pues Cash destaca por su voz casi de barítono. Aunque la diferencia entre ambos es apreciable, Phoenix sale dignamente del trance. También parece haber un notable trabajo de dicción a la hora de emular los acentos sureños de ambos cantantes, aunque suponemos que se perderá en el doblaje. En cuando a su parecido físico, dicen que June Carter y Johnny Cash, los de verdad, escogieron personalmente a la pareja de actores, aunque con el 1.75 de Phoenix más parece una versión Pokemon de Cash, que rozaba el 1.90. No se preocupe la parroquia, que gracias a que Witherspoon casi llega al 1.55, se conservan las proporciones.

En fin, un musical que no aburre, pero que tampoco está a la altura de tanto premio y nominación. Recomendada para todos aquellos que sigan creyendo que los americanos no tienen cultura propia. Puntuacion