Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

Underworld: Evolution

Duración

105min

Dirección

Lenny Wiseman

Guión

Danny McBride, Len Wiseman

Reparto

Kate Beckinsale, Scott Speedman, Tony Curran, Derek Jacobi, Bill Nighy, Steven Mackintosh

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Crítica de Underworld: Evolution
Autor: malabesta
Fecha: 02/02/2006.
Póster Underworld: Evolution

Underworld: Evolution

Digerido por malabesta

“Underworld: Evolution” es un monumento a la insistencia y atrevimiento humano. Allí donde todos dudaban y nadie se atrevía, allí donde los profanos creían que una película peor que “Underworld” era imposible, Len Wiseman demuestra que con tesón, todo es posible.

La película intenta contar cómo uno de los hijos del primer inmortal, el superpoderoso vampiro Marcus (Tony Curran) intenta resucitar a su hermano, el licántropo William, condenado a una eternidad de prisión debido a su insaciable sed de sangre. Por supuesto, Selene (Kate Beckinsale) y Michael (Scott Speedman) serán los encargados de detener a Marcus y evitar la destrucción que William lleva consigo, el es el definitvo cruce entre licántropo y vampiro y ella es la hija del cerrajero que encerró a William, vamos. En fin, realmente la trama es mucho más complicada, intentando justificar el efecterío, los tiros y los millones invertidos a base de crear una truculenta y ridícula mitología propia, que se expone en el primer cuarto, en el que además se resume la precuela, acrecentando el sentimiento de estar viendo una teleserie. Por supuesto y como corresponde con una trama farragosa, la voz en off es imperativa, y allí donde las cosas ya no tienen ni pies ni cabeza, rápidamente se coloca un flashback para explicar por qué éste sabe lo que sabe o por qué aquel hace lo que hace.


Como mayor novedad respecto a la primera parte, decir que el peso de la trama se transporta de Michael Corvin a Selene, y que éste se limita a ir por ahí arrancando corazones y mandíbulas de cuanto engendro se le pone por delante, además de lucir abdominales, si se tercia. Por lo demás, un refrito y reciclado de los personajes de la anterior, y quién sabe si también de muchas de las escenas rodadas que se quedaron en la cuneta del montaje. A pesar de todo el bombo y platillo con el que se anuncia, la película no sale de su propio aspecto rancio, el equivalente en cine de las albóndigas del viernes en un comedor infantil.

En fin, que bien se podría resumir todo en dos líneas, porque al final tanto antecedente y tanta mitología no evita que los personajes y los trasfondos sean más simples que la tiza: los vampiros siguen pareciendo modelos de pasarela con tuberculosis y los licántropos vikingos que cuando se enfadan se transforman en un muñeco de animación. El único objetivo de todos ellos es el de repartir estopa en cuanto hay ocasión. Estopa que además no sirve ni para alpargatas, pues las escenas de acción se han quedado ancladas en Matrix, a golpe de ametralladora, de cámara lenta y de enfundar a Kate Beckinsale en látex, cosas todas ellas, y especialmente ésta última, que bien se pueden tener en la comodidad del sillón de casa a golpe de búsqueda en Google. La dirección es saturante, con un abuso de los tonos oscuros casi dañino, suponemos que en un intento de crear algún tipo de ambiente.

En cuanto al reparto, decir que están a la altura de la película, y que en general ganan mucho siempre que se transforman en cualquiera que sea el ser sobrenatural que les ha tocado en suerte, momento en el que toneladas de maquillaje cubren su rostro. Todos ellos más ocupados en que se retrate su lado bueno y de adoptar la pose más barroca y artificial que las extremidades humanas permiten, a fin de que cuando aparezca la enésima cámara lenta, se les vea bien.

En fin, una película de acción a evitar, cuyo final abierto no es un buen presagio. Recomendada para amantes del reciclaje. Puntuacion