Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Everything is illuminated

Duración

103min

Dirección

Liev Schreiber

Guión

Liev Schreiber

Reparto

Elijah Wood, Eugene Hutz, Jonathan Safran Foer, Jana Hrabetova

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Crítica de Everything is illuminated
Autor: bronte
Fecha: 04/02/2006.
Póster Everything is illuminated

Everything is illuminated

Digerido por bronte

"Everything is illuminated" es la ópera prima del actor Liev Schreiber, conocido por haber interpretado a Orson Welles en "RKO 281" y por ser uno de los cinco actores que han salido en todas las entregas de "Scream". Para quien aún desconociera el dato, Schreiber es judío, con lo cual casi que se le daba por supuesto que encaminara parte de su trabajo o bien a retratar a su grupo humano o bien a recuperar la historia de su etnia. "Everything is illuminated" corresponde a este segundo grupo.

Basado en el best-seller de Jonathan Safran Foer, "Everything is illuminated" es una película un tanto confusa, en el sentido de que empieza un poco a lo Emir Kusturica, y acaba un mucho como un drama sentido y sentimental. Plantea en principio unos personajes un tanto fuera de lo normal, por lo que de punto grotesco tienen, para finalmente devolvernos a la más dura realidad, de manera emotiva y desgarrada. Es por ello, que será fácil que en la primera parte rían con ganas, y en la segunda, dejen caer algunas lágrimas aquellos de sensibilidad aflorada.

Jonathan Safran Foer es un chico americano, descendiente de judíos ucranianos que gusta de coleccionar cosas relativas a su familia. Vaya, de manera un tanto obsesiva, no nos engañemos. Su abuela le da una foto en la que se ve a su abuelo en Ucrania, con la mujer que probablemente le ayudó a escapar de los nazis. Con estos antecedentes, Jonathan parte hacia el país eslavo para dar las gracias a esta buena señora, ya una anciana, y devolverle un colgante que su abuelo se llevó en su viaje a América. Allí le esperan los integrantes de una agencia especializada en ayudar a judíos a encontrar su pasado. Un abuelo y su nieto. El abuelo está convencido de tener una dolencia que claramente no tiene, y el nieto quiere ser lo que el cree que es ser americano. No me explayo más, porque creo que es mejor que descubran ustedes mismos las peculiaridades de estos personajes, ya que en eso mismo se apoya una de las grandes bazas de la película.

Y digo una de las grandes bazas, porque realmente ver interaccionar a estos tres personajes, tan... singulares, consigue momentos de gran comicidad, siempre desde una perspectiva un tanto surreal, incluido el tratamiento de la imagen, que también tiene un poco de Guy Ritchie. Sin embargo, a medida que la trama se va desenmarañando, la cosa deja de tener efectivamente gracia, y van apareciendo temas como el antisemitismo ucraniano previo a los nazis, la obsesión con que los judíos renieguen de su fe, la importancia de la memoria, y todos estos bonitos temas que ustedes ya se pueden imaginar. Aunque también apostillaré que hay cosas en la historia un tanto confusas, que el espectador no llega a entender del todo. Se supone que por la complicación de adaptar un libro con mucha enjundia dentro.

De manera colateral, la película es ciertamente interesante por lo que de ruptura de tópicos tiene. Tanto el autor de la novela como el director se encontraban en Europa el 11S y por lo tanto vivieron en primera persona todos los comentarios despectivos hacia los americanos que los europeos tuvieron a bien hacer en aquellos días terribles. Es por ello que en la cinta hay un intento evidente y explícito de romper el estereotipo de americano que tanto abunda por estos pagos, en gran medida, no les vamos a quitar responsabilidad, por la imagen troquelada que ellos mismos venden de sí mismos en sus productos audiovisuales. Lo que pasa es que en América, el público es consciente del juego del estereotipo, mientras que en Europa la cosa se cree a pies juntillas. Este intento de subvertir el cliché sociológico viene dado de dos maneras. En primer lugar, el personaje americano, Jonathan, es radicalmente diferente a lo que por aquí se entiende por americano. Ya descubrirán su personalidad en el filme. Y en segundo lugar, Alex, el ucraniano que quiere copiar el modo de vida americano, de manera un tanto grotesca, mostrándonos la simplificación tan surrealista que los europeos hacemos de los estadounidenses.

"Everything is illuminated" no sólo ironiza sobre la visión de Europa sobre USA, sino que, especialmente orientado a todos aquellos que creen que los americanos vienen de Raticulín, también remarca la idea de que no son más que los nietos de los ucranianos, los escoceses, los españoles, italianos e ingleses (entre otros muchos), en una de las secuencias más sugestivas e inspiradas del filme, donde también queda ímplicita la idea de la "tierra la libertad" para todos aquellos que tuvieron que exiliarse allí antes de que los elminaran en el viejo continente. Y que no han sido pocos, por cierto.

Las interpretaciones son notables, y cada uno en lo suyo deja una pequeña muesca en el ánimo del espectador. Sin embargo, reluce con fulgor sin igual Eugene Hutz, el ucraniano que baila break y que en la versión original habla un inglés como el de Moratinos, consiguiendo momentos ffrancamente desternillantes. Tanto el guión como la dirección de Liev Schreiber son un tanto irregulares, pero más por ese cambio brusco de tono en el filme, que porque al hombre le tiemble la batuta en la mano.

Recomendada para amantes de los árboles genealógicos. Puntuacion