Ficha

País

Japón, Francia, UK, USA

Año

2005

Título original

Good night, and good luck

Duración

93min

Dirección

George Clooney

Guión

George Clooney, Grant Heslov

Reparto

David Strathairn, Robert Downey Jr, Patricia Clarkson, Ray Wise, Frank Langella

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Crítica de Buenas noches y buena suerte
Autor: bronte
Fecha: 06/02/2006.
Póster Buenas noches y buena suerte

Buenas noches y buena suerte

Digerido por bronte

¿Han tenido ustedes la experiencia de ver el tráiler de "Buenas noches y buena suerte" seguido del tráiler de la nueva película de Ventura Pons, "Animales heridos"? En el primero en poco más de un minuto, la productora es capaz de asombrarnos con una iluminación austera, unos planos cuasi-expresionistas, diálogos sobre la democracia y la libertad, unas interpretaciones impactantes, una puesta en escena concisa, y como regalo, una cita de Shakespeare. En el mismo lapso de tiempo, en el tráiler español podemos ver un rasuramiento genital, dos top-less, dos coitos y un cunnilingus. Ya.

Lo primero que llama la atención de esta película, la segunda de George Clooney como director, es su amplio registro de interpretaciones. Mientras que Europa mayoritariamente se ha entendido como un ataque frontal a la Administración Bush, en Estados Unidos las lecturas han sido mucho más sofisticadas, centrándose principalmente en la función de los máss-media en una sociedad y en cómo ha cambiado la televisión norteamericana. "Buenas noches y buena suerte", en poco más de hora y media, cuenta el enfrentamiento mediático que se libró entre el mítico periodista Edward R. Murrow y el totalitario senador McCarthy, responsable de la famosa "caza de brujas", y cuyo saldo fue la caída de éste último. Sin embargo, no es ésta una película sobre el McCarthismo. Es una película sobre semiótica, periodismo, propaganda y mass media. Es una película sobre la fuerza de los medios de comunicación, sobre el cuarto poder, y sobre su responsabilidad ética para con la sociedad.

Pero no crean que este filme se convierte en una "homilía progresista". Muy al contrario, los comedidos y efectivos diálogos dan a entender la importancia que las libertades civiles tienen en la sociedad americana, lo más o menos claro que tiene la población cuando éstas son violadas y la manera en que son capaces de reaccionar, antes o después, cuando esto ocurre. Cuando Edward R. Murrow decide plantar cara a los métodos del Senador McCarthy, totalmente ajenos a las prácticas democráticas (acusaciones no demostradas, sentencias sin juicio previo), lo realmente importante de la película es que tras ese primer programa las llamadas a favor de Murrow fueron diez contra una. Y sin necesidad de mostrar a un sólo espectador, Clooney es capaz de dejar clara la reacción de un país ante unas prácticas gubernamentales contrarias a los principios democráticos y a las libertades civiles. Porque, y esto es importante, Murrow no ataca las bases ideológicas de McCarthy; ataca sus métodos anticonstitucionales. Todo el mundo puede jugar mientras siga las reglas del juego. ¿Qué creen ustedes que pasaría en Estados Unidos si el gobierno intentara cerrar un medio de comunicación fuera cual fuera su línea editorial? Quizás en esta película hallen la respuesta.

Otro de los grandes rasgos de la cinta es lo notablemente que muestra cómo el terror se impone cuando un gobierno empieza a subvertir las leyes democráticas. Era Cicerón el que decía "somos esclavos de las leyes para poder ser libres". Cuando las reglas empiezan a ser diferentes para unos y para otros, cuando el poder puede retorcerlas en función de sus propios intereses se impone el "sálvese quien pueda". Y de hecho, los periodistas de esta película se autoreconocen como leales americanos y en ningún momento validan el comunismo. Pero no permiten que para neutralizar el peligro se subviertan los principios democráticos. Y aquí es donde encajaría la crítica anti-Bush.

Cada país tiene su propia dinámica, su propia inercia que a veces alcanza cotas extremas, y cuando eso ocurre, todos aquellos que se oponen a ella son automáticamente tachados con la "palabra clave". En Estados Unidos esa palabra clave es "comunista". Estos métodos de propaganda son también duramente denunciados en "Buenas noches y buena suerte", mediante las alocuciones de Murrow, que a través de su programa es capaz de evidenciar esa especie de lavado cerebral de McCarthy, ese discurso "mesiánico". Porque de lo que realmente habla la película es de la necesidad de la convivencia entre distintos pareceres para que se dé una auténtica democracia. Lo que salva a esta película de ser una monserga "progre", es que en ningún momento se decanta por una u otra ideología, sino que se centra en defender las reglas del juego, pura esencia del sistema democrático, más allá de las opiniones políticas. Y en esa defensa de las reglas del juego, cuentan de manera suprema los medios de comunicación. Si es que conocen cuáles son esas reglas, cosa que cada vez parece más dudosa.

En su segundo trabajo como director, Clooney se decanta por el blanco y negro y por un estilo sobrio y clásico. El texto está lleno de filosofía liberal, y créanme que hacerse con todo ese sustrato de conocimiento político no se consigue en una tarde. Los momentos más memorables son todos para David Strathairn, que en su interpretación como Edward R. Murrow, ofrece un muestrario de pequeños detalles que dejan entrever en qué punto de la trama estamos, sin perder nunca su gesto de hombre duro librando una gran batalla. También aparece por ahí Robert Downey Jr. bien como siempre, pero en un papel que no agota sus posibilidades. Aparte de que se acusan bastante los seis años que le lleva Patricia Clarkson. Actor invitado, el propio McCarthy, puesto que Clooney incluye muchas imágenes de archivo para dar solidez, consistencia y credibilidad a su relato. Dato anécdotico es que en las "previews" el público consideró que el propio McCarthy era un actor un tanto sobreactuado. Incluyendo al personaje real, es fácil ver cómo el senador se ahorcaba a sí mismo cada vez que abría la boca. Pero claro, esto es sólo perceptible por un pueblo formado y alertado sobre sus derechos.

Anecdóticamente les cuento que John Wayne, con toda su fama, se negó a delatar a sus compañeros, mientras que Humphrey Bogart, conocido "contestatario", se desdijo de todo su discurso anti-McCarthy cuando llegó el momento. Una gran película. Recomendada a todos aquellos que utilizan la palabra "facha" para calificar a los que no piensan como ellos. Puntuacion