Ficha

País

España

Año

2004

Título original

Escarnio

Duración

25min

Dirección

Raúl Cerezo

Guión

Raúl Cerezo, Ángeles g. Rivera

Reparto

Ignacio Gijón, Javier Páez, Sara Peña, Belén Ponce de León, Pilar Serrano.

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Crítica de Escarnio
Autor: sensillo
Fecha: 2006-02-07.
Póster Escarnio

Escarnio

Digerido por sensillo

Hay un problema que afecta a la gran mayoría de los cortometrajes y que, por obvio, no se suele señalar. Salvo raras excepciones, lo que en realidad quiere la gente es dirigir largos, y a ser posible recibir por ello un Oscar o uno de esos sucedáneos que se reparten por estos andurriales. De esta manera, el cortometraje en muchas ocasiones se convierte, dejándolo caer en cuantos eventos cinematográficos sea posible, en una tarjeta de presentación para entrar en el mundillo.

“Escarnio” es el segundo trabajo de Raúl Cerezo, circunscrito plenamente en estas coordenadas. Si en breve nos encontráramos con un largometraje del mismo autor, podríamos asegurar que “Escarnio” ha cumplido con su cometido. Por el momento, va por buen camino, pues la cosecha de premios por aquí y por acullá está resultando bastante generosa.

Basado en el cuento “La gallina degollada” del escritor uruguayo Horacio Quiroga, cuenta en veinte minutos la historia de un matrimonio rural que no consigue soportar la enfermedad de sus hijos trillizos y opta por desahuciarlos y enviarlos a vivir a casa de una tía sorda, que vive a tiro de piedra de allí. Pocos años después nace una niña sana y, como dirían en el “1, 2, 3”, hasta ahí puedo leer si no quiero desvelar el final. Aunque la gente que esté familiarizada con la estructura lógica de los cuentos ya se puede imaginar lo que se avecina.

Pero “Escarnio” es sobre todo un ejercicio de estilo, en el que prima la estética sobre la narración, y en el que cada plano pretende acumular una gran densidad de significados. Entre otras cosas, recurre a un tratamiento de la luz y a un juego con la saturación de los colores bastante audaz, que no resulta, desde luego, un plato de digestión ligera. La sensación que provoca, intencionadamente, es de desagrado, y si hubiera que buscar un referente en este mundo onírico e infantil de escarnio, éste sería el de algunas películas de David Lynch, quien tiene no pocos aficionados, pero sin recurrir a pústulas sangrantes ni enanos bailarines. Aunque, para no faltar a la verdad, no se puede decir que en esta página Lynch despierte gran entusiasmo.

Gustará o incomodará, pero difícilmente dejará indiferente. Si bien no causará un recuerdo imborrable, es otro pasito más para que el autor encuentre su estilo, con sus propios medios, en una jungla tan hostil como es el mundo cinematográfico español.

Recomendada para exploradores con prisas o poco constantes. Puntuacion