Ficha

País

UK, Francia

Año

2006

Título original

Pride and prejudice

Duración

127min

Dirección

Joe Wright

Guión

Deborah Moggach

Reparto

Keira Knightley, Matthew Macfadyen, Donald Sutherland, Rosamund Pike

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Crítica de Orgullo y prejuicio
Autor: malabesta
Fecha: 08/02/2006.
Póster Orgullo y prejuicio

Orgullo y prejuicio

Digerido por malabesta

Dicen por ahí que Jane Austen es la escritora en lengua inglesa con más talento, y así lo parece a la vista de las numerosas adaptaciones a la pantalla que han tenido sus obras (a mayores de que, desde su publicación a principios del XIX nunca se han dejado de imprimir ediciones), en películas casi siempre atractivas para todos: los productores (anglosajones, claro) ven como una inversión segura los clásicos, el público general (anglosajón, claro) conoce la obra y sabe que no se arriesga a un pestiño y los actores (anglosajones, claro) siempre se ven atraídos a estas películas, puesto que para los más curtidos representar un clásico siempre es agradable y lucido, y para las estrellas del momento abre una puerta hacia la consolidación artística más allá del blockbuster. “Orgullo y prejuicio” tiene de todo esto: una producción muy cuidada, actores consagrados y las figuras del momento, y todo ello justo a tiempo para los Oscar.

La historia de “Orgullo y prejuicio” es conocida para todos, hasta para los que no lo saben, pues entre otras muchas, “El diario de Bridget Jones” la versiona libremente. En la campiña inglesa, la familia Bennet pasa por momentos de penuria económica. Mr . Y Mrs . Benett (Donald Sutherland y Brenda Blethyn) confían en casar a sus dos hijas mayores (de cinco que tienen), Jane y Elizabeth (Keira Knightlkey y Rosamund Pike) con Mr . Bingley (Simon Woods), atractivo y rico artista y Mr . Collins (Tom Hallander), párroco local y terrateniente. Miss Bingley (Kelly Reilly), hermana del primer pretendiente, trae consigo al campo a Mr . Darcy (Matthew Macfadyen), potentado hosco y un poco rudo y que quedará prendado de Elizabeth, que a su vez se ve atraída por Mr. Wickham (Rupert Friend), soldado veleidoso y disoluto, antes amigo de Darcy y ahora enemistado con él. La historia, como casi todas las de Austen , tiene mucho de autobiográfica. Con siete hermanos más, hija de un reverendo y con frecuentes problemas económicos, Austen creció y se educó en su casa, en el campo. Es por eso que elementos habituales de sus obras son familias pobres, hijas casaderas, bailes de sociedad y el mundo cerrado de la sociedad inglesa. Pero sobre todo, el matrimonio. Ya sea como liberador de los problemas económicos y de la presión familiar, o bien como yugo que aleja a las protagonistas del verdadero amor y las arrastra a vivir con algún pretendiente poco agraciado pero solvente. Las obras de Austen son como las reuniones de antiguos alumnos, en las que el mayor interés es ver quién se ha casado.

El guión presenta la dificultad de comprimir el texto en dos horas, lo que parece haber conseguido centrando la trama en Elizabeth y restándole importancia a todos los personajes que no interaccionan directamente con ella, que se limitan a ser meros arquetipos que corretean por la pantalla, y que por lo tanto no necesitan mucha presentación. Aunque la historia está bien desarrollada y no deja nada del original en la cuneta, esta levedad de los secundarios resulta bastante decepcionante, especialmente cuando la película tiene mucho metraje desaprovechado, merced al gusto de Joe Wright (el director) por perderse rodando material innecesario: cerdos revolcándose en el barro, patos nadando... con los primeros cinco minutos de animales de granja ya quedaba claro, no hacía falta tanta insistencia.

Al director, eslabón más flojo de la película, parece que también tiene algún que otro problema a la hora de colocar a los actores, pues lo hace de una manera muy poco natural. Aunque en su favor hay que decir que sabe recoger muy bien, a base de limitar el número de escenarios, la reclusión típica de las obras de Austen, cuyos personajes se limitan a ir de casa al baile social y del baile a casa.

De entre los actores destaca Keira Knightley , nominada al Oscar, principalmente porque deja bastante de lado la artificialidad habitual de sus interpretaciones para dar una Elizabeth bastante creíble, aunque todo hay que decir que sigue teniendo esa sonrisa tan de anuncio de dentífrico que mata a cualquier personaje. Matthew Macfayden confunde la sequedad y aparente frialdad de su personaje con estarse totalmente quieto delante de la cámara, y más parece un concursante de “No te rías que es peor” que un lord inglés. Sorpresa, sorpresa, aparece Judi Dench en otro de sus micropapeles , aunque esta vez parece que se le escapará el Oscar.

En fin, una agradable película, precursora de las comedias románticas. Recomendada para bebedores de té.

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