Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Fun with Dick and Jane

Duración

90min

Dirección

Dean Parisot

Guión

Judd Apatow, Nicholas Stoller

Reparto

Jim Carrey, Téa Leoni, Richard Jenkins, Angie Harmon, John Michael Higgins

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Crítica de Dick y Jane, ladrones de risa
Autor: bronte
Fecha: 12/02/2006.
Póster Dick y Jane, ladrones de risa

Dick y Jane, ladrones de risa

Digerido por bronte

Llámenme "terroncito de azúcar", pero les aseguro que ha habido no pocos momentos en este filme, que me han parecido francamente amargos. Es más, si "Dick y Jane, ladrones de risa", dura 90 minutos, hasta aproximadamente el minuto 87 es una película extrañamente amarga. Y digo extrañamente amarga, porque uno sabe que lo que está pasando en la pantalla es terrible, y al mismo tiempo no puede parar de reírse ante algo que es terrible. Sin decir que es una obra maestra, "Dick y Jane, ladrones de risa", consigue encajar perfectamente con el concepto de tragicomedia, porque no alterna la comedia y el drama como la inmensa mayoría de las obras que se engloban bajo este epígrafe, sino que presenta de manera contínua un drama, que de puro agrio no puede dejar de producir la hilaridad.

Puede que estemos ante una comedia negra, enmascarada de comedia física con denuncia social. Pero yo diría que es una pura comedia negra, pese a no haber muertos ni esos detalles tan de "gusto sombrío" que le dan su razón de ser a esta denominación. "Dick y Jane, ladrones de risa", plantea el descenso a los infiernos de una pareja de clase media norteamericana. Tras la quiebra del superholding donde Dick trabaja, ambos tienen dificultades en encontrar trabajo, viéndose obligados a ir descabalgándose de su modo de vida poco a poco, a través de la venta de todas sus posesiones. Finalmente, y ante la desesperación de ser desahuciados, el matrimonio decide dedicarse al atraco y asalto. Sólo les pondré un ejemplo del humor tan característico de esta película. Dick y Jane están atracando una cafetería. La situación es tensa, claro está. Entonces Dick pregunta a uno de los empleados, pistola en ristre: "¿esta gallega es light?", y ante el silencio del dependiente, con el mismo tono que utilizaría para chillar "¡Quieto o te vuelo la cabeza!", grita desaforadamente: "¡¿esta galleta es light?!". ¿Pueden ustedes imaginar un texto que presente de manera más evidente la vulnerabilidad y al mismo tiempo miserabilidad del estado del personaje?


"Dick y Jane, ladrones de risa" es un remake de una película del año 1977 protagonizada por George Seagal y Jane Fonda. Mientras que la película original no pasaba de ser una comedia con algo de trasfondo, esta nueva versión, justamente por sus toques dislocados se convierte en una ácida y algo loca reflexión sobre lo que está pasando, gracias sobre todo a su huida constante del sentimentalismo. Allí donde los clásicos pondrían un toque romántico entre la pareja, Dean Parisot, decide colocar un detalle entrañable pero miserable. Allí donde otros disertarían con largos parlamentos sobre ética (o no ética) empresarial, este director prefiere presentar el duro mundo de los negocios a través de metáforas pop, como el ascenso obstaculizado por tanques de agua. No hay que olvidar que al final de los títulos de crédito, los responsables de la película dan las gracias por haber inspirado esta película, a todas esas megacompañías faltas de cualquier código deontológico que ayudan a hacer un infierno de las vidas de las personas. Sin ir más lejos, Enron, presente en toda la cinta como una sombra maléfica.

Dean Parisot es también el responsable de aquella medianamente graciosa "Héroes fuera de órbita", por lo que se ve que lo suyo es sacar el humor de las desgracias. Que viene siendo lo de todos los humoristas, pero en su caso, parece más que definidamente. Lo que está claro es que no tiene ningún reparo a la hora de humillar a sus personajes, y eso hace que aparezcan doble o triplemente más miserables de lo que en principio deberían. La escena de la luz negra (esa que hace brillar las superficies blancas)... sinceramente, hacía tiempo que no veía a un director que tan poco intentara salvar a sus caracteres. En el guión, Judd Apattow, responsable de "Virgen a los 40", y sin lugar a dudas, aportando ese punto de guindilla en la herida, Nicholas Stoller, que probablemente dará qué hablar. Delante de la cámara, Jim Carrey, que sigue demostrando que es el mejor actor físico de la historia (con permiso de Charles Chaplin), y que aquí se permite el lujo entre mueca y mueca, de ponerse serio durante nanosegundos para mostrar lo terrible que es perderlo todo. Enfrente Téa Leoni, que más o menos es capaz de dar la réplica a un gigante de la actuación como Carrey, quien eclipsa todo lo que comparte con él pantalla. Alec Baldwin y demás comparsa, muy en su lugar.

Nadie se desternillara de la risa, porque la película no juega la baza de los grandes gags. Es una carrera de fondo, y en ningún momento en un gran sprint. Se trata de toda una gran estructura en la que el humor negro se hace señor silencioso del cotarro. Pero eso sí, todos aquellos que lleguen a conectar con lo profundamente ácido del argumento y lo poco reverente de su presentación, no podran dejar de reírse con sordina durante todo el filme. Recomendada especialmente para la gente con trabajo fijo. Puntuacion